Tuesday 15 de September, 2026

POLíTICA | Hoy 17:03

La intendenta de Avellaneda inauguró una sala con su nombre

Magdalena Sierra participó del acto en una escuela de Gerli. La oposición cuestionó el trámite y la normativa que habilitó la denominación.

La intendenta de Avellaneda, Magdalena Sierra, quedó en el centro de una polémica después de inaugurar una sala escolar que lleva su propio nombre. El espacio, bautizado “Multiespacio Magdalena Sierra”, funciona en la Escuela Secundaria Nº 4 de Gerli y fue presentado en un acto del que participó la jefa comunal.

La ceremonia fue difundida por Sierra en sus redes sociales. “Me emociona profundamente que hayan decidido ponerle mi nombre, es realmente un honor”, escribió. En las imágenes del encuentro también se la escuchó agradecer a los estudiantes y destacar la inversión municipal en educación pública.

Magdalena Sierra

El homenaje llamó la atención porque Sierra se encuentra en ejercicio del cargo. Asumió al frente del Ejecutivo en julio, después de que su esposo, Jorge Ferraresi, dejara la intendencia para concentrarse en su armado político bonaerense. Antes de ese movimiento, ella se desempeñaba como jefa de Gabinete.

La oposición calificó el episodio como un “autohomenaje” y puso el foco en la normativa que regula la imposición de nombres en las instituciones educativas provinciales. Las reglas también alcanzan a dependencias como bibliotecas, auditorios, gimnasios, salones de actos y aulas.

El reglamento establece que la elección debe contar con la participación de la comunidad educativa. Alumnos, docentes, familias y otros integrantes pueden acercar propuestas; luego corresponde realizar una votación, conformar una terna y elevarla a las autoridades educativas.

Magdalena Sierra

Para homenajear a una persona existe, además, una condición específica: deben haber transcurrido al menos diez años desde su fallecimiento. Cuando ese plazo no se cumple, la normativa contempla la posibilidad de solicitar una excepción. En el caso de la intendenta no se informó públicamente qué procedimiento se siguió ni bajo qué autorización fue aprobada la denominación.

Según versiones difundidas tras el acto, entre las alternativas propuestas habría figurado “Héroes de Malvinas”. Finalmente, el nombre elegido fue el de Sierra. El dato agregó otro componente a la controversia, aunque no se conocieron documentos oficiales sobre la votación ni la integración de la terna.

La polémica quedó abierta por la falta de precisiones administrativas. Más allá de quién propuso el nombre, la presencia de una funcionaria en actividad en la denominación de un espacio educativo público instaló la discusión sobre los límites entre reconocimiento comunitario, promoción personal y ejercicio del poder.

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