Lunes 26 de octubre, 2020

POLíTICA | 10-10-2020 11:49

Larreta abre el libro de pases para atraer nuevos jugadores a JXC

El Jefe de Gobierno porteño, en sintonía con Vidal, Monzó y Frigerio, busca sumar a peronistas disidentes. Pero también están en los planes Stolbizer y Lifschitz.

Viernes 18 de septiembre. En la sede del Gobierno porteño en Uspallata, Horacio Rodríguez Larreta está sentado con un grupo de asesores. Andan con el pecho inflado, viviendo todavía los ecos del discurso del Jefe de Gobierno porteño, que anunció que iría a la Corte por la coparticipación. Aquella conferencia -con casi 40 puntos de rating en conjunto- significó el lanzamiento del “Pelado” a nivel nacional.

“Mi mamá se define como larretista, pero en el último tiempo estaba enojada. Cree que estabas muy cagón. Y con esto estalló de felicidad”, le dicen a Larreta en la mesa. Lejos de enojarse, se sonríe. Explica que su estilo no es la confrontación, y que no quería dar esta pelea tan pronto. Que se autopercibe como un maratonista.

“Algunos corredores ganan la carrera de punta a punta, y otros en los últimos cien metros”, repite la frase que los propios le han escuchado mil veces. A Larreta la jugada de Alberto Fernández le cambió la estrategia y los tiempos. Pero lo potenció: definiéndolo como contendiente, y dejándolo del “lado honesto” de la mesa.

“Él es el que dispara por la espalda estando en la trinchera”, apunta otro colaborador. Larreta asiente, y lo disfruta. Esa “traición” encendió alertas en otros gobernadores: el caso del cordobés Juan Schiaretti es el más notorio. Uno de los pocos peronistas que no respaldó entonces al presidente, como tampoco acompañará el acto del 17 de octubre.

Lealtad. Mientras el círculo rojo de Alberto teje respaldos (de la CGT y gobernadores) para blindar al presidente en el 75 aniversario del Día de la Lealtad Peronista, el propio kirchnerismo duro en sus filas lo acusa de no ser leal a la causa, y traicionar a Venezuela en la ONU.

El clima es perfecto creen en el Juntos por el Cambio que se rearma, para ampliar la base y sumar a peronistas disidentes. “Hay que abrir. Hay que abrir a los jóvenes y a las mujeres. Hay que abrir a nivel federal. Hay que incorporar al que conoce la realidad de un pueblo pequeño o la realidad La Matanza. Cambiemos no puede girar alrededor de los mismos nombres”, insiste María Eugenia Vidal en un Zoom.

En privado marca que es el sendero inverso al que trazó Mauricio Macri, dejando de escuchar a Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, y Nicolás Massot, hoy en la órbita larretista. La apertura de Macri al peronismo “llegó tarde” insisten, con la candidatura a vice de Miguel Pichetto.

Y no alcanzó. En esa línea se proponen a revalidar vínculo con otros viejos referentes del peronismo republicano de derecha, opuestos al kirchnerismo: Ramón Puerta (ex embajador de Macri en España), Jorge Yoma, Miguel Ángel Toma (designado por Macri en el Grupo Techint) y Alberto Asseff.

Nombres. “Hay un peronismo que no es kirchnerismo que reivindica y comparte valores con nosotros y puede ser parte. Así como le pasó a Ritondo o Santilli, hay peronistas en la Provincia que ya no se sienten representados por el Frente de Todos”, agrega Vidal. La ex gobernadora le encomendó a su ex ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre, la misión de ir a la pesca de esos nombres.

El ex intendente de San Miguel, que pasó del Frente para la Victoria al Frente Renovador de Sergio Massa, y luego a Cambiemos, ya se reunió con los barones de Juntos por el Cambio (JXC) en la provincia de Buenos Aires: Jorge Macri (Vicente López), Néstor Grindetti (Lanús), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Julio Garro (La Plata).

Mesa a la que sumó a su ahijado político y actual intendente de San Miguel, Jaime Méndez. Y también anota en ese armado peronista a los intendentes Manuel Passaglia (San Nicolás) y Hernán Bertellys (Azul).

Pero las aspiraciones del rearmado con el que sueñan en JXC, apunta a seducir nombres de mayor peso, como el ex gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, o el ex ministro de Transporte Florencio Randazzo, a quien Alberto, Santiago Cafiero y Gabriel Katopodis apoyaron en 2017 en la fallida interna contra Cristina Kirchner en la provincia: sacaron 5 puntos.

Nacional. “Hay que ver qué peronistas traes. A Randazzo le asigno más coherencia, pero yo apostaría a formar otros cuadros”, marca el cordobés Luis Juez, diputado deseoso de ser candidato a gobernador en 2023. “No tenemos que hacer esa construcción con el manual del zoológico, pensando que necesitamos dos gorilas, tres chimpancés, cuatro jirafas, un león, un par de tigres...”, sigue Juez, que resentido con Macri, que lo bajó en 2015 y 2019 para favorecer a Oscar Aguad y luego a Mario Negri, hoy ofrece su armado a Larreta.

Córdoba es una provincia fundamental para las aspiraciones de JXC en la vuelta al poder. Y será clave en las elecciones de 2021, donde hasta el actual gobernador Schciaretti, sabe que pueden ser derrotado por la alianza que componen el PRO, la UCR y la Coalición Cívica, que además de peronistas, busca también a socialistas.

Larreta marca que el armado nacional debe ser un reflejo de lo que él logró en la Ciudad, donde tiene de aliados a José Luis Espert y al socialista Roy Cortina. Así apunta a incluir al ex gobernador socialista santafesino Miguel Lifschitz, que ya anunció que irá el año que viene por una banca en el senado, o Margarita Stolbizer, presidenta del GEN, una anti cristinista que podría aportar votos en Buenos Aires.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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