Martes 11 de mayo, 2021

POLíTICA | 22-08-2020 13:14

Sergio Massa-Máximo Kirchner: la dupla menos pensada

Actúan en tándem y se reúnen con empresarios y dirigentes. Qué le aporta uno al otro.

Máximo Kirchner y Sergio Massa son la dupla del momento. Uno tiene 43 años y el otro 48 y, como si fuera un matrimonio por conveniencia, cada uno aceptó dejar atrás el pasado y trabajar de manera armoniosa en busca de objetivos que le convienen a ambos. En las últimas semanas se repiten las crónicas de encuentros que los incluyen llegando o yéndose juntos. Videoconferencias, reuniones, almuerzos y cenas. Cada martes comen en Olivos con el presidente Alberto Fernández. Allí también se suelen sumar el ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro y el jefe de Gabinete Santiago Cafiero. 

Esta relación no siempre fue así de armoniosa. El hit más recordado de Massa es de la campaña del 2015, cuando, en la cancha de Vélez Sarsfield prometía que si llegaba a la presidencia iba a ”barrer con los ñoquis de La Cámpora”. Hoy, cinco años después, oficia de RRPP del jefe de aquellos “ñoquis” y se muestra como un interlocutor entre el hijo mayor de la vicepresidenta Cristina Kirchner y sectores que, en teoría, Máximo no tendría diálogo. Entre esas gestiones massistas estuvo la cena con algunos de los empresarios más importantes del país, como Jorge Brito (Macro), Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Marcos Bulgheroni (Pan American Energy). También estuvo el presidente de la UIA Miguel Acevedo y el invitado más llamativo fue el dueño de la constructora Panedile, Hugo Dragonetti, quien es un empresario relevante, pero mucho más pequeño que el resto de los comensales. Dragonetti, según los radiopasillos aeroportuarios, estaría interesado en quedarse con la obra de ampliación de la pista de aterrizaje de Aeroparque y La Cámpora tiene presencia en los organismos que controlan esa licitación. Las ofertas se conocerán el próximo 19 de agosto.

Amigos

Otro sector con el que el tigrense busca intermediar es con el movimiento obrero. “Transmitile mis disculpas a Máximo”, le dijo el sindicalista Carlos Acuña a Sergio Massa, según contó el propio presidente de la Cámara de Diputados en el canal C5N. Había sucedido que trascendió una frase de Acuña sobre Máximo Kirchner en la que decía: "Este muchacho no laburó en su vida y nos va a venir a decir a nosotros cómo tenemos que manejar la CGT". Acuña estaba enojado porque el diputado, y presidente del bloque oficialista, había chicaneado a los dirigentes gremiales tras la reunión con empresarios de AEA (Asociación Empresaria Argentina) por videoconferencia. “Hicieron Zoom desde sus casas mientras les piden a los trabajadores que vayan a producir a riesgo de enfermarse y que hay que salir porque si no el país no produce. Me parece bien y responsable que se cuiden por la edad que tienen”, había dicho el diputado Kirchner.

Si se mira hacia atrás se podrá ver que la relación entre Massa y Máximo ya se venía reconstruyendo desde mucho antes del triunfo electoral de agosto del 2019. El joven Kirchner supo olvidar el pasado mucho antes que CFK, de quien todavía no se sabe si está conforme con la alianza con el massismo o si lo aceptó a regañadientes porque eso aseguraba el triunfo. Un sector del kirchnerismo cree que parte del derrotero judicial de Cristina tuvo más relación con la interna peronista que con una decisión deliberada de la ya célebre mesa judicial del macrismo. El juez Claudio Bonadio tenía más relación con el Partido Justicialista que con el Pro. Incluso allá por 2014, el propio Diego Bossio, hoy asesor inseparable de Massa, sostenía que los fallos judiciales de Bonadio estaban relacionados con el ex intendente de Tigre. “Habría que indagar la relación del juez con Sergio Massa”, decía Bossio. Los pedidos de prisión preventiva contra Cristina Kirchner quedaron todos en manos del entonces senador Miguel Angel Pichetto, quien nunca habilitó la discusión en el Congreso. Se podría arriesgar que en verdad Bonadio nunca quiso meter presa a CFK, sino acorralarla. A la luz de los hechos, nunca pudo.

Ganancias

La incógnita más grande de la relación Massa-Máximo es saber qué obtiene cada uno del otro. Massa se muestra como el hombre que le gestiona vínculos al hijo de CFK. Pero, ¿Máximo lo necesita para llegar a esas reuniones? ¿Es una necesidad de Máximo o un deseo de Massa, alimentar esos vínculos? Máximo Kirchner ya tiene un “canciller” que le gestiona vínculos y es Eduardo “Wado” De Pedro.

En términos de experiencia, Massa tiene mucho más recorrido que Máximo y eso es un aporte muy valioso del presidente de la Cámara de Diputados, pero en términos de despliegue territorial, La Cámpora es una organización mucho más homogénea y con amplio despliegue en todas las provincias, algo que el Frente Renovador no tiene. Hoy la alianza, Massa-Máximo funciona, pero habrá que ver cuando llegue el momento del próximo turno electoral, cómo será esa dinámica. No sería una locura pensar que Sergio Massa se mira en el espejo de Alberto Fernández y sueñe con que el hijo de Cristina Kirchner lo elija como el próximo candidato: en 2023 o en 2027, el recambio generacional será inevitable.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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