Domingo 25 de febrero, 2024

POLíTICA | 13-02-2024 10:03

Patricia Bullrich: la ministra del relato M

Con la mano dura sube en las encuestas. Y gana lugar dentro del Gobierno. Pulseada con Macri y sintonía con Milei.

Patricia Bullrich siguió todo el operativo de seguridad en el Congreso desde su oficina en el Ministerio de Seguridad, en el barrio de Recoleta. En su despacho tiene varios monitores que le transmiten en tiempo real los distintos operativos. El jueves 1 de febrero las imágenes mostraban como unos cientos de personas se apostaban frente al Palacio Legislativo para protestar contra la ley ómnibus. El escenario estaba lejos de ser un caos, la calle estaba lejos de ser tomada por los manifestantes y los policías estaban lejos de ser agredidos, pero la ministra bajó una “órden política”: desalojar.

La situación, que estaba relativamente tranquila, escaló rápido. Hubo incidentes y varios heridos, además de un ataque nunca visto a trabajadores de prensa.

Sin embargo, esta situación está lejos de ser lo más sorprendente. Lo más llamativo es que, según los números que maneja ese ministerio y lo que muestran otras encuestadoras, todo este raid -al que se suma al “protocolo antipiquetes” y anuncios rimombantes como la detención de supuestos terroristas que luego terminaron siendo un peluquero y un jugador de ping pong- genera un efecto contrario al que alguno podría imaginar.

Bullrich sube en las encuestas. El accionar de las fuerzas que comanda cae bien. Es que no es una funcionaria más del Gabinete, sino que está empezando a ocupar un rol central: es la ministra del relato de Milei.

Alianzas.

El cruce entre libertarios y conservadores es algo que está en la gen del movimiento de los primeros. Murray Rotbhard -fundador de esta ideología, en homenaje a quien Milei nombró a uno de sus perros clonados- lo planteó en varios de sus libros. La tesis que sostenía era que a los libertarios le faltaba poder territorial, y que acercándose a los conservadores podían capturar cierto porcentaje del votante del Partido Republicano, al que olía en descomposición.

Si uno traslada esa idea a la experiencia de Milei las coincidencias que aparecen son asombrosas. El libertario llegó a la política llevando a Villarruel como su segunda. Era la alianza con los conservadores, a lo que se sumó la crisis de Juntos por el Cambio.

Villarruel, que durante los dos primeros años de vida política de Milei ocupó el lugar de ser la encarnación de la mano dura, ahora cayó en desgracia. Y la que reemplazó ese vacío fue Bullrich. Una curiosidad: una bajó puntos luego de acercarse a Macri, y otra subió luego de pelearse con él, mientras que mantienen una pulseada por la presidencia del PRO.

De cualquier manera, lo cierto es que Rothbard parecería haberse adelantado a la realidad argentina. Es que los números que maneja el ministerio le dan que casi el 80% de los consultados dice que “está a favor” del protocolo antipiquetes que debutó en una marcha de la izquierda en los primeros días del gobierno de Milei. Según la encuestadora Zubán Córdoba, Bullrich tiene una aprobación del 44,4%, un decimal arriba del propio Milei. De acá la importancia que le dan al discurso del “orden” y “el todo o nada”. Va a ser uno de los andamiajes del Gobierno, que hasta ahora en economía no tiene resultados para mostrar.

Mano dura.

Bullrich se mueve a sus anchas en Seguridad. A sus conocidos le habla de lo mejor es trabajar para Milei que para Macri. “Ahora no te llama cada cinco minutos Peña, el Presidente me da libertad total”, es una frase que se suele escuchar. Ese margen de acción se notó en que ella fue la única beneficiada del Gabinete con un regalo especial: pudo armar el ministerio como ella quería, a diferencia de otras carteras donde los cargos quedaron loteados. Y, además, logró colar gente en otros lugares, como en Culto o segundas líneas de Cancillería.

También hay que ver el pasado para adivinar el futuro. Bullrich en el 2015 sin mucho capital político encima. Terminó cuatro años después con la Presidencia del PRO, y eso que en ese momento se enfrentó a Peña y a otros pesos pesados. ¿Qué pasará ahora, en un gabinete donde la mayoría no tiene experiencia política?

Heridos. Los incidentes que ocurrieron en el Congreso durante por la ley ómnibus dejaron otro saldo triste. Es que en las afueras del Palacio Legislativo las fuerzas de Seguridad cargaron contra la prensa como nunca se había visto. Sipreba detectó 36 casos de periodistas que fueron agredidos. Sin embargo, aún más llamativa fue la respuesta que dio luego la ministra de Seguridad. Aseguró que no estaban bien identificados durante los hechos, y que por eso había sido “muy difícil distinguirlos” de los manifestantes.

Sin embargo, las imágenes prueban que esa declaración es falsa. Hay una foto que hizo Hernán Zenteno en que se ve a policías agrediendo a un movilero de C5N, donde se ve perfectamente que llevaba la insignia del canal. Grave hecho sin precedentes en lo que va de democracia en Argentina.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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