Domingo 25 de septiembre, 2022

POLíTICA | 23-04-2022 00:58

Sergio Massa: el comodín entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández

Más cerca de la vicepresidenta, se convirtió en el nexo entre el Presidente y los K. Sueña con un superministerio que sea el trampolín hacia una candidatura presidencial para 2023.

Sergio Massa fue un testigo privilegiado del último cruce que tuvieron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Estaba en la Quinta de Olivos, entre la selecta lista de invitados que no pasó de las veinte personas, para el cumpleaños del Presidente. Vio, en el mediodía del sábado 2 de abril, cómo Fernández atendía el llamado de Mariano Cabral, el secretario privado de CFK, en el que este le avisaba que su jefa le estaba enviando en moto un paquete con un regalo. La ira de Alberto se volvió imparable cuando vio que la sorpresa era “Diario de una temporada en el Quinto Piso”, el libro de Juan Carlos Torre en el que el historiador cuenta sus vivencias como parte del equipo económico de Raúl Alfonsín. El Presidente entró en un torbellino de quejas a viva voz: que Torre no tenía derecho a contar intimidades de aquel gobierno, que él había sido parte -subdirector de Legales de aquel ministerio de Economía- y no necesita que “nadie se la cuente”, y que encima Cristina ni siquiera se lo había firmado con una dedicatoria. Lo sintió como una tomada de pelo, que se agravó cuando un par de horas después la vicepresidenta ironizó con el tema en público, también en presencia de Massa, en el acto que ella y el tigrense coprotaganizaron en el Congreso por el aniversario de la guerra de Las Malvinas.

Aunque el episodio dejó varias reflexiones -como la cercanía de CFK con Massa, idea que se profundizó cuando cinco días después ambos se volvieron a juntar para otra foto, o la distancia ya irreconciliable entre los compañeros de fórmula-, hay una que pasó desapercibida: Sergio Tomás Massa fue el único que estuvo en el cumpleaños presidencial y luego en el acto de CFK. De hecho, de uno fue directamente al otro.

Es que el Comodín está para eso. Juega a tener un pie en cada plato -que también incluye fotos en público con Horacio Rodríguez Larreta y elogios cruzados con Gerardo Morales- y mostrarse como el profesional de la política que le escapa a las internas y que podría ser, si las circunstancias se acomodan, la opción más potable para el Frente de Todos el año que viene.

Coqueteos. Una anécdota reapareció en el peronismo desde que CFK bromeó con Massa en el acto en el Congreso, donde lo trató de “Presidente”, aunque después se corrigió y le agregó “de Diputados”. Hábil en la retórica, la vicepresidenta no suele hablar por hablar.

El que cuenta la historia es un integrante del Frente Renovador que tuvo trato con Néstor y con su esposa. Es de los días en que Massa asumió como jefe de Gabinete, luego del portazo de Alberto Fernández. Néstor, entonces diputado, lo sentó al flamante funcionario en el sillón de Rivadavia, el lugar al que aspira a ocupar desde que tiene uso de razón. “Vos vas a llegar, Sergio”, le dijo Kirchner. “Vas a llegar porque sos un hijo de puta, porque tenés ambición y porque tenés amigos con plata”. ¿Fue premonitoria la profecía del pingüino?

Esta pregunta -si Massa puede ser para Cristina lo que fue Alberto en el 2019- anidó en estos días en muchos en el círculo rojo. Los que se lo preguntaron directamente a él se llevaron una sorpresa. “De ninguna manera estoy pensando en eso, no sería serio en este momento difícil del país hablar de eso”, le contestó a los curiosos. Ante la insistencia, como quien quiere calmar a las fieras, el presidente de la Cámara admite que quiere ser candidato, el sueño que postergó en el 2019 al unirse al FDT, pero en el 2027. “Si le va mal a Alberto nos va mal a todos”, es otra reflexión que se escucha en su búnker.

Gobierno. Cerca de Massa dicen que lo ven “más maduro”, más pausado, menos apurado por llegar a la meta. Una anécdota ilustra la idea: cuando el tigrense aceptó la propuesta de sumarse al Frente de Todos estaba estipulado en ese acuerdo que una cartera del gabinete bonaerense iría para el Frente Renovador. Sin embargo, cuando Axel Kicillof asumió, se negó a repartir el armado de su equipo, idea que solo soltó luego de la derrota en las PASO y de la intervención directa de CFK. Jorge D'Onofrio, histórico del tigrense, asumió recién el 6 de enero del 2022, más de dos años después de lo pactado. “En otro momento Sergio lo hubiera operado a Axel, lo hubiera discutido en público, se hubiera matado con él. En una época le teníamos que sacar el celular cuando se descuidaba para borrarle los contactos de periodistas a los que les filtraba información. Ahora está zen, mentalizado en sacar adelante al país y al Gobierno”, dicen en su entorno.

Su nuevo perfil también vale para festejar en silencio las victorias: a fines de febrero un economista de su riñón, Matías Tombolini, asumió como el nuevo presidente de Arsat, una decisión inesperada que dejó sorprendidos a todos en Jefatura de Gabinete, el área del que depende la empresa de telecomunicaciones que maneja una cartera suculenta. Es un avance silencioso sobre el Gobierno -también está Malena Galmarini en Aysa, su hermano Sebastián como director del Banco Provincia, Alexis Guerrera en el ministerio de Transporte, por nombrar algunos-, pero que podría no terminar ahí.

Cuando el estratega de Massa, el catalán Antoní Gutiérrez Rubí, pregunta en sus encuestas sobre su cliente las respuestas son contundentes: 60% de los consultados dicen que desean que el tigrense “tenga más protagonismo en la toma de decisiones de este Gobierno”. El estratega, que fue el cerebro de la campaña del Frente de Todos luego de las PASO, también sigue con atención el aumento de la imagen positiva y una lenta caída de la negativa de Massa. Son los mejores números que tiene desde que comenzó a trabajar con él, en el 2018, un crecimiento que empezó a mitad del año pasado pero que se acrecentó luego de que se aprobara el acuerdo con el FMI. Esta es una tarea titánica: quizás en lo que más éxito tuvo Macri durante su gestión fue en adosarle el apodo “Ventajita” a Massa, un estigma que hace que le sea muy difícil bajar su imagen negativa. “Me dicen 'Ventajita' porque me tienen miedo”, es su defensa ante esa acusación, como le dijo tiempo atrás a esta revista.

Pero a lo que dicen las encuestas se le suma una realidad política. “Es difícil asociar a Sergio a un acto concreto de gestión. Lo sentamos en primera fila en cada acto de un ministro o un secretario nuestro, pero esas cosas pasan y no se notan. En el Legislativo se pierde un poco su importancia”, cuenta un hombre de su riñón. De esto se desprende un rumor que da vueltas desde la crisis de las PASO: la idea de comandar un superministerio que, según las versiones, va desde una cartera que englobe a Economía y Producción hasta a otra que también incluya a Trabajo y Turismo.

A fines del año pasado varios en su equipo tenían todo listo para mudarse a la Rosada -no es una condición sine qua non que sea Massa en persona quien se sume al Gabinete, sino que podría ser uno de los suyos-, pero la movida se planchó. En los pasillos de la Casa de Gobierno dicen que fue por una intervención directa de Alberto, que desconfiaba del desembarco del massismo en el Gabinete. En aquel momento, en el que el Presidente todavía mantenía el diálogo con CFK y con su hijo, podía darse el lujo de decir que no. Hoy Massa es el único puente real entre todas las tribus del Frente. Ahora, cuando se habla de un cambio de Gabinete para después de Semana Santa, no parece ser época de puritanismos.

Frente. “Nadie entendió la jugada de Cristina con Sergio. No está pensando en el 2023, para lo que falta una vida: está pensando en hoy, está preocupada”, cuenta un funcionario con diálogo con la vice, que dice que hay que prestarle atención al libro que CFK le regaló a Alberto: ese texto narra la historia de un gobierno que acordó con el FMI y tuvo que entregar antes el mandato. También se suman las palabras de Máximo Kirchner, el 7 de abril en Merlo. “No hay que amontonarse por amontonarse. Eso es lo que pasó en el 2001”, dijo el lider camporista.

Un estrecho colaborador de Massa, del equipo económico, también se quedó con esta idea cuando atendió a fines de marzo a la ex presidenta. Ella lo llamó para pelotear ideas sobre la economía, y tuvo un diagnóstico terminal. “Esto termina mal”, le dijo. El hombre se quedó sorprendido por la llamada -no es de los que tienen diálogo cotidiano con Cristina-, aunque recién se le acomodaron las piezas unos días después, cuando ella empezó a mostrarse con Massa en los actos. “Lo quiere tener a mano y tantearlo por las dudas”, dice. Según esta línea de interpretación -a la que se suma un diálogo que tuvo el periodista Horacio Verbitsky con un íntimo colaborador de CFK que le dijo que el Gobierno “salta por el aire en un mes”-, la vicepresidenta sospecha que el programa que impone el Fondo llevará a una crisis económica tan grave que terminará forzando a Alberto a renunciar. De ahí la idea de que ella “está pensando en hoy”: Massa es el cuarto en la línea de sucesión.

Sin embargo, en el acercamiento con CFK hay un problema. “Sergio puede arreglar por arriba con la cúpula y está todo perfecto, pero por abajo hay mil quilombos”, dice uno de los popes del Frente Renovador. A fines de marzo esto se notó en un congreso de la rama bonaerense en Las Heras, localidad que comanda Javier Osuna, del FR, que fue titular de Aubasa -la empresa estatal que maneja la concesión de rutas en la Provincia- hasta fines del 2021, cuando se cansó de los roces con Kicillof y volvió a su anterior cargo. En ese encuentro se escucharon duras críticas hacia la gestión nacional, hacia lo que fue el reparto de listas en las legislativas y también se elevó la preocupación por el futuro del Frente Renovador: igual que CFK, Massa está entre los que aportaron votos propios en el 2019 y, por lo tanto, corre el riesgo de perderlos. De ese cónclave, al que luego los adláteres massistas intentaron bajarle el tono de las críticas, salió una conclusión: para el 2023 hay que tener candidatos propios del FR en cada concejalía, cada intendencia y también en cada provincia. ¿Valdrá esa idea también para las elecciones nacionales? Quizás era esa una pregunta que le llegó a Massa, porque el congreso nacional del Frente, que estaba programado para fines de abril, se canceló hasta nuevo aviso. No hay que tensar por demás, parecería ser la conclusión.

Cincuenta. El 28 de abril Massa va a festejar su medio siglo de vida con un austero festejo en familia, un asado en su casa en Tigre. Los años que tiene, para el estándar de su gremio, son pocos: es lo que se considera un político joven.

En “Elogio de la lentitud”, un libro del periodista canadiense Carl Honoré que le regaló Gutiérrez Rubí, hay una frase que le debe haber gustado: “Viajamos constantemente por el carril rápido, cargado de adrenalina, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante”. El catalán le suma a esa línea, como escribió en su recién publicado libro, “La fatiga democrática”, una reflexión propia. “En la vida esto es recomendable, en la en la política es impresindible”. Massa dice que hoy esta es la mejor opción. Lento pero seguro. Total el Comodín puede jugar en cualquier mano.

Oposición. Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta no sólo comparten una profunda amistad desde hace tres décadas. También ambos se ufanaban, en privado, que era virtualmente imposible encontrar una foto de ellos juntos: a pesar de la relación que mantienen los dos lograron escaparle a las cámaras cuando estaban juntos. Políticos con cintura, saben que esa imagen podía molestar a varios de sus filas.

Esa premisa, sin embargo, se extinguió en la noche del 30 de marzo. En el evento anual de Conciencia, una ONG de trabajo social, los flashes los encontraron juntos y las imágines se viralizaron. Atrás quedó el duro cruce que tuvieron por el dabate del acuerdo con el Fondo. “Sergio, para mí lo más comodo sería que nuestros diputados se abstengan”, le dijo el jefe de gobierno porteño a su amigo. Este lo cortó en seco: “Seguro que para vos sería lo más comodo, pero no lo mejor para el país”. Esa votación, con 202 votos a favor, se vivió en el massismo como un gran triunfo.

En el Frente Renovador dicen que esa votación es prueba además de que Massa tiene puentes hasta con la oposición. La prueba es Gerardo Morales, que se convirtió en gobernador en el 2015 con una alianza con el tigrense. Esa sintonía aún se mantiene.

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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