Jueves 15 de abril, 2021

POLíTICA | 01-04-2021 12:27

La trastienda del regreso de Mauricio Macri: el plan para ser y no ir preso

Intenta recobrar protagonismo frente a la hostilidad del ala moderada. Por qué ya no controla a Patricia Bullrich. Gira federal y estrategia judicial de emergencia.

Hay un solo integrante de la “Mesa Nacional” que jamás se perdió ninguno de los encuentros quincenales que mantiene Juntos por el Cambio desde que estalló la pandemia en Argentina. Es el Sarmiento de los Zoom: mientras que la mayoría suele saltearse los mitines cuando la realidad apura, Mauricio Macri se sumó incluso hasta cuando se fue a recorrer Europa junto a su esposa y su hija en plena crisis sanitaria. Y aunque en la mañana del lunes 23 al ex presidente le estaba costando vencer al molesto ruido de la alarma del despertador y en rigor el encuentro ya había comenzado, no estaba en sus planes manchar su asistencia perfecta. Por eso activó el celular directamente desde la cama. La foto, que filtró Patricia Bullrich -dando inicio formal a la ruptura del cordón umbilical con su otrora padrino político, separación que había adelantado NOTICIAS en una tapa sobre la ex ministra en febrero-, se convirtió en segundos en meme y sticker, y agitó una interna que ya de por sí está al rojo vivo. Pero, más allá de los detalles como el camisón de entrecasa de Juliana Awada, es el metamensaje oculto detrás de la cara de dormido del fundador del PRO, el mismo que dejó al decir presente en absolutamente todas las videoconferencias y el mismo que envió en las 604 páginas de “Primer Tiempo”, el que más importa: Macri activó el plan de supervivencia y pelea por mantenerse a flote.

“Sin marcha atrás”

Es verdad que los que lo visitan con frecuencia en su histórica quinta pintan un cuadro distinto, o al menos usan otros colores. Dicen que Macri está, por lejos, en “su mejor momento” de los últimos 15 meses, desde que dejó el poder. Que está “más empático”, que “volvió a conectar” con sus amigos y con “la gente”, y que, también apoyado por una racha ganadora en el paddle, volvió a recuperar la confianza en sí mismo. Según los que más conocen al ex presidente, el libro que sacó es, antes que un manotazo de ahogado político, la materialización de ese camino -“aprendizaje” es la palabra que más usa- de reconstrucción personal. De cualquier manera es un trabajo que estaría rindiendo sus frutos: al cierre de esta nota, “Primer Tiempo” estaba llegando a su cuarta edición en apenas diez días, superando los 100 mil ejemplares de tirada -tanto desde Editorial Planeta como desde el círculo macrista calculan que serán varias decenas de miles más-, mientras que algunos que hablan con el ex presidente ya lo empiezan a tantear con la idea de escribir un segundo libro.

También hay otro elemento nuevo que aflora en la cabeza de Macri, en el cual, acá sí, coinciden -aunque con matices- tanto sus defensores como sus detractores dentro de la oposición. Es, quizás, el punto que más trabajo le costó entender al ex presidente, que seguramente lo habrá charlado en sus sesiones bisemanales con su psicólogo Jorge Ahumada, el terapeuta que lo atiende desde 1991 y a quien le dedica el libro (su rostro y nombre fue dado a conocer en una tapa de NOTICIAS del 2019): asimilar que ya no es el protagonista exclusivo de la coalición opositora. Aunque parezca evidente desde afuera -sin ir más lejos es el primer presidente de la historia democrática argentina en perder la reelección-, para el fundador del PRO fue una tarea titánica aceptar que el partido que él mismo había parido ahora lo expulsaba. Casi una traición.

Pero en las intenciones de Macri es donde se bifurcan las interpretaciones.

Mientras que en el círculo inmediato del ex presidente aseguran que la idea de escribir el libro era algo que él tenía en la cabeza desde el momento mismo de dejar el poder, y que, en especial, quería intentar explicarle a su público y a sus votantes las complejidades que había atravesado su gobierno -“quería que todos entiendan que es muy difícil, que no es un boludo, para que algunos lo dejen de subvalorar como pasó siempre”, cuentan sus amigos con el grabador apagado-, desde la otra orilla se ve distinto. Si bien alguien como Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño al que le está costando mucho más de lo que pensaba consolidar su monopolio político dentro de Juntos por el Cambio, festeja en la intimidad que Macri “ya no se le meta en el día a día” o que tampoco lo “condicione” con tuits inoportunos, como ocurrió en varios tramos del 2020, la llamada ala moderada mira con desconfianza sus últimas apariciones. Temen que su plan de supervivencia se convierta en un regreso que podría ser más que incómodo.

De hecho fue con ese miedo que fueron en la tarde del jueves 18 a la presentación de “Primer Tiempo”. Los popes de la oposición entraron al Centro de Convenciones con los dientes apretados, como un boxeador que ve venir la trompada al mentón y la acepta resignado: estaban convencidos de que, más temprano que tarde, algún colaborador de Macri se iba a arrimar para llevarlos a hacer una foto en conjunto donde el recién estrenado escritor posara frente a todos como el gran ganador de la jornada y, sobre todo, como si aún fuera el líder del espacio. “Ahí te das cuenta de que el tipo de política nunca entendió nada: ni siquiera se avivó de esa imagen, era de manual”, dice uno de los líderes de la oposición, satisfechado de haber evitado el incordio.

Es que por esos pagos nadie piensa distinto. “Mauricio saca el libro para subirse el precio, incidir algo en estas elecciones y dejar la puerta abierta para el 2023, y también por si, llegado el caso de que la Justicia lo complique más, tener acceso fácil a una banca y a sus fueros”, interpreta uno de los que comparte las reuniones quincenales con Macri. El frente judicial es, según admiten en el entorno del ex presidente, uno de sus grandes temores, en especial en lo que refiere a sus hijos, dos de los cuales volvieron al país para grabar una serie. Es un miedo con lógica: las causas por los parques eólicos y por el Correo avanzan a paso firme, mientras que el macrismo insiste con la idea de que detrás del progreso de esos juicios está la mano negra de Cristina Kirchner y los suyos.

“Las dificultades del cambio”

El subtítulo que usó Macri en el libro para ofrecer una explicación sobre el rotundo fracaso económico de su gobierno -con apenas un atisbo de autocrítica- podría servir para explicar su presente político. Comparar al equipo que rodeaba a Macri cuando comenzó su primera gestión en la Ciudad puede ayudar a entender algunas de sus decisiones: mientras que allá por el 2007 tenía a Jaime Durán Barba y Marcos Peña para el marketing político, a Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Cristian Ritondo para el armado, por solo citar a algunos casos, ahora su círculo es mucho más estrecho. Con Durán Barba, a quien ningunea en su libro ya ni habla, distancia similar -aunque lavada por el protocolo que impide hacer públicas sus diferencias- a la que mantiene con María Eugenia Vidal y el ala dialoguista.

El “cambio” en el estilo y composición de su actual círculo explican parte de su presente. Aunque Pablo Avelluto y Hernán Iglesias Illia, los ghostwriters del texto que trabajaron 100 horas netas junto al ex presidente para el armado del libro -de hecho Macri no interrumpió las entrevistas ni siquiera en sus viajes a Qatar o a Europa, donde se conectó por Zoom-, son periodistas y escritores consumados, y aunque Fernando de Andreis, ex secretario general de Presidencia, es un soldado fiel que le soluciona varios frentes, la falta de volumen político en el día a día de Macri es, comparada a una década atrás, profunda. De hecho, quienes se suponían que iban a ocupar ese lugar con el esposo de Awada en el llano, como Miguel Ángel Pichetto o Bullrich, están cada vez más en una búsqueda personal que o no lo incluye o directamente lo expulsa, que es el camino, entienden tanto cerca de Macri como desde el ala moderada, que empieza a encarar la ex ministra de Seguridad. “A Patricia no la puedo controlar más”, le dijo el ex presidente a Larreta luego del polémico zoom de la foto filtrada, en donde además hubo un duro cruce entre el Gobierno porteño y Bullrich, pelea en la cual Macri tomó partido por su ex jefe de Gabinete. En la cabeza del fundador del PRO debe anidar la misma duda que tenía Julio César cuando sintió el puñal en la espalda: ¿y tú también, Patricia?

“Esto recién empieza”

Macri, luego de largos meses de titubeos, formalizó que no piensa ser candidato. Es una verdad a medias, ya que solo afirmó que no se va a presentar este año, cuidándose de no cerrar la puerta para el 2023. “No podría decir eso porque el libro y sobre todo la presentación fueron claramente un acto de campaña”, dice uno de los referentes del PRO, que sigue los avances del ex mandatario con desconfianza. Como está claro -admisión que hizo el propio Macri- que la Cámara de Diputados no es para él, la mitad más uno del espacio piensa que fantasea con suceder a Larreta en la Ciudad. Eso sí, no pretende competir por la presidencial, algo que para la mayoría está descartado, aunque nadie puede asegurar qué va a suceder en una Argentina agrietada y pandémica.

Además, el Gobierno nacional “le hace un favor”, en palabras de uno de sus ayudantes más leales. No solo el oficialismo colaboró para vender el libro, al dedicarle varios títulos y críticas incluso antes de ser publicado, sino que hay una idea en la Casa Rosada de situar a Macri como uno de los ejes de la campaña, táctica calcada de la que hizo Cambiemos con CFK en el 2017. La historia viene con aprendizaje: Cristina terminó volviendo al poder luego de esa maniobra frustada del entonces oficialismo. Al gobierno de Alberto Fernández le puede salir mal la jugada, y en el mientras tanto, y al menos en este breve intervalo, Macri recuperó la centralidad política de la oposición por primera vez desde que terminó su mandato.

Lo cierto es que el ex presidente, que ya tiene planeadas unas cortas vacaciones luego de terminar la gira de presentación de su libro, hará campaña -sus colaboradores lo imaginan participando en actos en provincias amables para él como Mendoza o Córdoba-, y también intentará incidir en el cierre de las listas. Ahí es donde se verán los pingos: Larreta, que le prende cada día una vela a Vidal esperando que acepte presentarse, como le pidió en persona, necesita imperiosamente plantar a la primera candidata en la Ciudad. Si la ex gobernadora no decide presentarse, o si finalmente vuelve a competir en la provincia de Buenos Aires, la candidata con mejor imagen detrás de ella es la indomable Bullrich. Es un problema máyusculo para las aspiraciones presidenciales del jefe de gobierno. Aunque la otrora montonera ya inició la independencia de Macri y busca suceder a Larreta dentro de dos años, si ella ocupara el primer lugar es indefectible que eso se verá como un avance de Macri y del ala dura sobre el jefe de Gobierno y el ala moderada. Jaque.

Como Larreta depende del “Plan V”, similar a lo que le sucedió a Macri durante una parte del 2019, en Uspallata ya se empezó a armar una estrategia de contención si Vidal decide tomar otros caminos: abrir una PASO y jugar con Santilli, hasta el momento de este cierre un número puesto para Buenos Aires, provincia a la que “El Colo” aspira a gobernar en un par de años. Hacer una interna es un camino peligroso para todos, sobre todo teniendo en cuenta lo que podría suceder en la Provincia: ahí piden pista Jorge Macri, Santilli, ¿Vidal?, los peronistas de Pichetto y Joaquín de la Torre, la Coalición Cívica de Lilita Carrió y los radicales. Esa gigantesca elección dentro de Juntos por el Cambio podría convertirse en un festín para el Gobierno, aunque, se esperanzan cerca de Larreta, la moneda también podría caer de su lado: si Bullrich va a unas PASO y pierde, el camino  del jefe de Gobierno porteño queda allanado.

De cualquiera manera, todo esto será algo que el ex presidente verá desde un segundo plano, entre firmas de libros y giras federales, en las que tendrá extremo cuidado de no pisar la manguera de Larreta o de los suyos. Es que, por más que Macri se motive con el éxito editorial y el plan de supervivencia que trae escondido abajo de la tapa, la duda todavía persiste: ¿tendrá segundo tiempo?

Quién filtró la foto de Macri dormido

Fue Patricia Bullrich la que filtró la foto de Mauricio Macri dormido y desde la cama. Ella sacó la captura de pantalla del Zoom que mantienen cada 15 días las autoridades de la “Mesa Nacional” de Juntos por el Cambio, y en la mañana del lunes 23, minutos después de terminar el encuentro, la envío a dos grupos de Whatsapp del espacio: “Prensa Cambiemos” y otro donde están los miembros de la cúpula partidaria del PRO, el partido que ella preside. Para cuando la imagen se filtró ya era tarde para detener la viralización. Que el blooper es de su autoría está más allá de toda duda, aunque la ex ministra, en varias entrevistas que dio, se hizo la distraída y le echó la culpa a un supuesto miembro del equipo de comunicación. Pero lo que no termina de cicatrizar aún son las heridas: ¿lo hizo a propósito?

Las voces que venían advirtiendo a Macri sobre Bullrich se volvieron a alzar en estos días. Ella llegó a la cima del PRO exclusivamente por su apoyo, y desde entonces inició un tibio proceso de despegue que ahora se empieza a acelerar. “Y mirá que se lo dijimos a Mauricio. Ella arrancó con Montoneros, pasó por el menemismo, por la Alianza, y después cayó en Cambiemos. ¿Había duda de que en algún momento lo iba a enterrar?”, asegura un resignado colaborador del ex presidente. No es el único. Uno de los que participó en el Zoom de la polémica dice que “siempre se avisa” cuando se viene la captura que luego se envía a los medios, pero esta vez ella lo hizo en silencio. “Algunos hasta dicen 'whisky' para que el resto sonría”, cuenta. No fue el único problema: Bullrich, durante la videollamada, se puso muy insistente con Larreta de que la Ciudad debía comprar vacunas sin esperar a Nación, a pesar de que ningún municipio en el mundo lo hace. La situación escaló al punto tal de que la tuvo que frenar el propio Macri: “Patricia, ya te lo explicó Horacio, ya está”.

La ex ministra de Seguridad es una de las grandes incógnitas de la oposición. Mientras que sigue en gira con su libro, presentaciones en las cuales las críticas hacia el gobierno del que fue parte van en aumento, presiona para ser la primera candidata en la Ciudad y complica las aspiraciones de Larreta. En los oídos del jefe de Gobierno porteño todavía resuenan las palabras que le dijo Bullrich a fines del año pasado: “Mirá que yo en el 2023 voy por la Ciudad”. Si avisa...

Los mentores de Macri

La imagen que proyecta la realidad era impensada tan solo dos años atrás. Es que Jaime Durán Barba y Marcos Peña fueron los grandes mentores del ex presidente, los dos que lograron que Mauricio sea más que el hijo descarriado de Franco y se convierta en un político hecho y derecho. Ahora ambos brillan por su ausencia en el espacio, y al ecuatoriano el fundador del PRO directamente lo ningunea en “Primer Tiempo”: “Se lo criticó mucho en estos años por su supuesta influencia en la política económica, pero lo cierto es que participó poco en los debates sobre la economía, muchos le atribuyeron un poder que nunca tuvo”, dice en su recién estrenado libro. Desde que comenzó la pandemia el gurú se encuentra guardado en su país natal, aunque sigue escribiendo todos los domingos para el diario Perfil.

Peña reapareció en público, por primera vez después de dejar el poder, en la presentación del libro de Macri. El ex jefe de Gabinete era consciente de que más de la mitad de los asistentes aquel día lo sigue culpando por la derrota electoral. Por ahora sigue lejos del espacio, aunque cada tanto mantiene charlas informales con Rodríguez Larreta. Peña está trabajando para la campaña de una candidata menor en Brasil, para las elecciones que se avecinan en el país vecino.

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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