Domingo 16 de mayo, 2021

SHOWBIZ | 24-01-2021 00:10

Temporada de teatro: entre lágrimas y resistencia

En Mar del Plata la primera quincena fue trágica para muchos productores. Buenos Aires y Carlos Paz aguantando.

Dos palabras definen la actividad teatral del verano argentino durante la primera quincena de enero: temporada catástrofe. Las causas son varias: desde el temor a un nuevo rebrote de Covid-19 a la complicada situación económica, pasando por las dilaciones gubernamentales para definir la reapertura con aforo limitado y protocolo sanitario.

Mardel. En octubre del año pasado Augusto Costa, Ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires, en compañía del gobernador Axel Kicillof, anunció que “no habría entretenimiento y esparcimiento en lugares cerrados". La noticia cayó como un balde de agua helada. La Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET), mantuvo y difundió reuniones a nivel nacional en pos de reabrir los teatros.

Días después, Costa y el viceministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, se reunieron con representantes de la entidad y se comenzó a destrabar el conflicto. Hoy la oferta escénica en la ciudad balnearia es apenas un atisbo con respecto a otros veranos, con pocos espectáculos y sólo algunas salas en funcionamiento.

“Indiscutiblemente, la temporada en provincia tuvo muchas marchas y contramarchas y cuando por fin, muy sobre la hora, se dijo que se podía, se subió al mismo protocolo que CABA: aforo al 30%. En cambio, Córdoba no dudó en que iba a haber y dispuso de un 50% en la capacidad de espectadores. Entonces las miradas se pusieron en Villa Carlos Paz y no en Mar del Plata, como es obvio”, sostiene el productor Carlos Rottemberg.

El actor Jorge “Carna” Crivelli, fue uno de los primeros en sufrir las consecuencias. Junto a Diego Pérez, Alacrán y Alfredo Silva estrenó, tras una obligada postergación (Pérez dio positivo para Covid-19), “Los 4 fantásticos del humor”, en el Atlas. Apenas dos semanas después se vieron obligados a bajar de cartel.

Remo. “Tuvimos que levantar porque económicamente no nos rinde. No pensamos que iba a ser tan duro”. dice resignado, y agrega: “la gente tiene un poco de miedo a ir a los teatros”.

Fabián Banchero, periodista que cubre lo que sucede en La Feliz desde hace 25 años, sostiene: “Hay desánimo, pero también una militancia del desánimo. Los teatros de la peatonal están casi llenos en su aforo. Fui a ver Mar del Plata, la revista”', en el Corrientes, y estaba al 80%. Los que son de 'remo', como los de la calle Rivadavia, volantean y hacen ofertas o combos, y la gente se engancha. Es un mundo distinto; una modalidad de pesca del espectador en la calle que funciona con 2x1 o 5x2. Todo es válido”, asegura.

El Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata (EMTUR) dio a conocer una cifra alarmante: 381.000 turistas arribaron la primera quincena de enero, frente a los 642.128 del año anterior, lo que representa un 40% menos. Y eso se traduce en las salas, donde si el aforo es reducido, apenas llegarían al 25% de otras temporadas. Pero muchos incluso están por debajo de eso.

En 2019, la cantidad de espectadores había crecido un 17% contra el año anterior. Ahora se prevé una baja del 94% contra el mismo período de 2020. Sólo un 6% concurre este verano al teatro en la costa bonaerense.

El espectáculo más visto de La Perla del Atlántico es “El equilibrista”, con Mauricio Dayub. El actor estuvo el año pasado y arrasó con la taquilla además de ganar el Estrella de Mar de Oro. “Fui el único hasta los primeros días de enero, que se sumaron no más de 10 espectáculos. Estoy primero con 500 espectadores por semana. El año pasado estaba entre los cinco primeros con 2.500”, cuenta.

A pesar de la adversidad, sostiene su espacio artístico como resistencia: “Llevar adelante el proyecto e incluir trabajadores que durante nueve meses no pudieron recibir ingresos es importante. Desde ese lugar siento que tiene un sentido estar acá”, concluye.

Baires. La temporada marplatense es tan magra que Rottemberg, decidió trasladar el festejo por los treinta años del estreno de la obra “Brujas”, a Buenos Aires. “Nació en Mardel, pero incluso si fuese la gente al tope de lo permitido, resulta insostenible por los costos fijos”, explica el productor.

La cartelera porteña tiene más de 50 propuestas de variada temática y género, y ostenta un leve pero sostenido crecimiento en venta de entradas.

Todas las salas debieron adaptarse a un estricto protocolo sanitario que demandó ingentes sumas de dinero. Y los productores, a pesar de ser conscientes de que, con un aforo tan limitado es imposible recuperar la inversión, no dejan de sostener una actividad que da trabajo a artistas, técnicos y personal de sala.

En los que ya pudieron abrir, las reformas implicaron la adaptación de los sistemas de ventilación, extracción y renovación natural del aire para que sean seguros. Además, se incluye la sanitización entre funciones, el distanciamiento físico entre butacas, el uso obligatorio de barbijo, la disponibilidad de alcohol en gel, la firma de una declaración jurada al retirar la entrada de boletería, y el programa de mano digital que se escanea con el celular desde un código QR.

Aliento. Ariel Stolier, director de producción del Grupo La Plaza, es optimista: “Progresivamente sube la convocatoria en relación con la reapertura, hace dos meses. Hay espectáculos que comienzan a demostrar que se diferencian por su trama, temática, composición del elenco o el público al que apuntan”.

Se refiere al anunciado estreno del musical nacional “Juegos”, dirigido por Ariel del Mastro, o la octava reposición de otro exponente del mismo género, el sajón “Casi normales”, orientados a un público juvenil, y con artistas jóvenes, que se desmarcan del promedio. “Creo que es el grupo etario que más sale y está dispuesto a volver a encontrarse socialmente, una característica propia del teatro en vivo”, agrega.

En cuanto a la perspectiva futura señala: “Ninguna actividad productiva puede sostenerse económicamente con sólo una autorización del 30% de su capacidad. Esto es una gran apuesta de todas las partes que ajustan su situación para tratar de poner en escena espectáculos. Sean artistas, productores o nosotros desde las salas, creemos que, en el mediano plazo, este esfuerzo recuperará la actividad que estuvo cerrada durante tanto tiempo. Es parte del aprendizaje de cómo ir reconvirtiéndose”, finaliza.

A su turno, Jon Goransky, director del Metropolitan Sura, coincide: “Los números requieren de un aforo mayor para que esto pueda intentar ser sustentable. Por lo cual desde el sector estamos abogando por una pronta medida que nos permita estar al 50% de la capacidad y seguir creciendo”.

La Villa. Por primera vez en la historia, Carlos Paz quintuplica la cantidad de espectadores de Mar del Plata. Obviamente, hay mucha más oferta. Allí, Fátima Flórez, encabeza las recaudaciones con “Fátima es camaleónica”, en el Holiday. Debutó el primero de enero y su éxito es sostenido: “Desde ese día hacemos doble función, de martes a domingo. Gracias a Dios, se superó la expectativa y agotamos los fines de semana. Todo esto teniendo en cuenta que, meses atrás, todavía estábamos viendo si se podía llevar a cabo o no la reapertura. Lo tomo como una bendición: volver al ruedo y dar trabajo a mucha gente”, cuenta exultante.

Sin duda, aunque la situación no es favorable, peor sería mantener los telones bajos, como en Broadway desde el inicio, o ahora toda Europa, con la segunda ola de contagios. El quehacer escénico es fuente laboral y resulta esencial para el espíritu humano. Arturo Puig, que estrenó “Cartas de amor”, junto a Selva Alemán, ofrece una acertada definición: “No esperamos un éxito, es una patriada para que el teatro esté abierto y que la gente sepa que allí, va a estar segura”.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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