Martes 3 de octubre, 2023

TEATRO | 11-09-2023 12:35

Despedida del gran musical argentino

“Drácula, el musical” de Cibrián Campoy y Mahler. Con Juan Rodó, Cecilia Milone, Luz Despósito, Mariano Taccagni, Gastón Avendaño, Nacho Mintz, Andrea Mango y elenco. Estadio Luna Park, Av. Eduardo Madero 470.

CUATRO ESTRELLAS

Dos palabras definen las últimas funciones de este musical: memorable despedida. ¿Quién hubiera imaginado, tres décadas atrás, que esta creación de Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler, se transformaría en una propuesta tan exitosa? Es que “Drácula, el musical”, se convirtió en un absoluto fenómeno de público que va más allá de cualquier
consideración estética.

Las últimas seis funciones se llevaron a cabo en el mítico Luna Park, mismo espacio donde el legendario productor Tito Lectoure, cobijó en 1991 a la dupla que recreó la historia del vampiro imaginada por el irlandés Bram Stoker (1847-
1912).

Con entradas agotadas, hubo espectadores que por primera vez lo presenciaron y otros que se podrían catalogar como feligreses de un rito pagano, ya que, en algunos casos, atraídos por una trama que fusiona el terror con la seducción del amor imposible, han visto esta pieza más de una vez y conocen de cabo a rabo las letras de las canciones que ejecutó la orquesta, muy bien conducida por Mahler.

Todo comienza cuando Jonathan Harker (Mariano Taccagni), comprometido con Mina Murray (Cecilia Milone), es encomendado a trasladarse hasta Transilvania para entregar al conde Drácula (Juan Rodó), las escrituras de una
propiedad adquirida en la ciudad inglesa de Withby. Ignorando las advertencias de los lugareños acepta la hospitalidad del noble y termina cayendo bajo su poder hipnótico.

Mientras tanto, Mina, en Inglaterra, acompañada por la fiel gobernanta Nani (Adriana Rolla), recibe en su casa a Lucy (Luz Despósito) que viene a casarse con su primo. Lentamente el estado mental y la salud de la muchacha se desmoronan al ser asolada por misteriosas pesadillas nocturnas.

Drácula, ya instalado en la metrópoli, se presenta en el fastuoso baile de casamiento donde, justo antes de atacar a la joven, cree reconocer en el rostro de Mina a la mujer que amó, quinientos años atrás. Lo que sigue, incluida la
aparición del célebre Dr. Van Helsing (Gastón Avendaño), es por demás conocido.

El numeroso elenco, muy bien manejado por Cibrián Campoy, es impecable, tanto en lo vocal como en lo interpretativo, habida cuenta de esa tendencia a remarcar gestos y reacciones casi grandilocuentes que tiene este tipo de
espectáculos. Se destacan la presencia portentosa y el poderío vocal de Rodó, a esta altura figura inseparable de este rol protagónico. Además, la calidez y sensible compromiso de Milone, la distinción y madurez del sólido Taccagni, los
matices expresivos de Rolla, la autoridad escénica de Avendaño y la desenvoltura de Despósito.

¿Será la dentellada final?

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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