Saturday 20 de April, 2024

TEATRO | 30-08-2023 06:23

En busca de la identidad arrebatada

“Ni muerto has perdido tu nombre” de Luis Gusmán. Con Matilde Campilongo, Jorge Paz, Silvia Trawler, Juan Trzenko y Matías Turina. Adaptación, dramaturgia y dirección: Beatriz Pustilnik. Tadrón, Niceto Vega 4802.

(CUATRO ESTRELLAS)

La irrupción del escritor y psicoanalista Luis Gusmán (1944) en la literatura argentina no pasó desapercibida. “El frasquito”, su primera novela, publicada en 1973, fue prohibida en 1977, por la dictadura cívico militar. Se argumentaba que era “inmoral”, porque atentaba contra la familia, la iglesia y la sexualidad, nada menos. Han pasado cincuenta años en los que el autor continuó el derrotero de las letras, y publicó más de diez libros de ficción, ensayos y notas en diferentes suplementos culturales y revistas literarias.

En “Ni muerto has perdido tu nombre”, de 2002, la trama se adentra en los vericuetos de la identidad, ese conjunto de rasgos característicos propios de una persona que comienzan a desarrollarse desde que llegamos al mundo. Se
profundizan en la niñez, continúan durante la adolescencia y terminan de eclosionar en la etapa adulta, cuando tomamos conciencia de nuestro lugar en el mundo.

Demás está decir que, en una sociedad como la nuestra, que sufrió algo tan terrible como fue el nacimiento de niños en cautiverio y su apropiación indebida, el tema es candente. Las heridas continúan abiertas y esos pequeños, hoy adultos, tienen el derecho fundamental de saber quiénes fueron sus padres biológicos.

La directora Beatriz Pustulnik, se abocó a la tarea de trasladar la historia imaginada por Gusmán, al ámbito teatral y logró una pieza cargada de sensibilidad que reflexiona sobre todo lo acontecido. En la obra, Federico (Matías Turina), es un muchacho que ha perdido a sus padres durante aquellos años de plomo. Ana (Matilde Campilongo), es la mujer que dos décadas atrás salvó al joven de los secuestradores, también padeció un rapto y quiere saber qué ocurrió con su esposo desaparecido.

Varelita (Juan Trzenko), es un ex represor que aparece para extorsionarla, pidiéndole dinero a cambio de datos sobre el marido. Este hombre, en macabra comunión con Varela (Jorge Paz), un militar retirado, casado con la inquietante Gloria (Silvia Trawier), secuestraban, torturaban y se apropiaban de bienes de sus víctimas.

No adelantaremos aquí lo que sucede cuando todos ellos se vuelven a cruzar en el presente. Solo diremos que el tiempo, como escribió Marguerite Yourcenar, “es un gran escultor” y que de los restos rotos del pasado puede surgir un presente esperanzador. Dentro del homogéneo elenco se destacan la conmovedora presencia de Campilongo, los matices de Turina y la aparición turbadora de Trzenko, alguien que logra transmitir sospecha y temor con una solo mirada.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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