Viernes 27 de mayo, 2022

TEATRO | 23-01-2022 00:02

Fallida propuesta

“Me duele una mujer”, escrita y dirigida por Manuel González Gil. Con Nicolás Cabré y elenco. Multiteatro Comafi, Av. Corrientes 1283, Ciudad de Buenos Aires.

** (Dos estrellas)

“Me duele una mujer en todo el cuerpo”, escribió Jorge Luis Borges, en el último verso de “El amenazado”, tal vez uno de los más célebres poemas de amor que imaginó el entrañable escritor argentino, donde refleja la paradoja de un hombre eternamente enamorado, pero que nunca logra amar por completo.

El recuerdo de esa obra parece haber inspirado al prolífico director Manuel González Gil para contar la historia de Miguel Sánchez (Nicolás Cabré), un joven profesor de filosofía, abandonado por Paula (Mercedes Funes), su novia y ex alumna.

Estrenada originalmente en el teatro independiente, la trama transcurre en diferentes estadios del duelo amoroso en los que el protagonista concurre a exorcizar sus penas frente a una psicoanalista: apenas se produce la ruptura, a
los tres meses y a los seis.

En vano resultan los intentos de la terapeuta por sacar a su paciente del lamento y la queja constante. Más aún cuando el sufriente muchacho cree ver a quien lo plantó en cada figura femenina que se le cruza por la calle. La particularidad de la pieza radica en que Miguel está acompañado por un amigo inseparable quien está presente en cada momento de su vida y funciona como una especie de prolongación de su propia existencia. La ubicuidad de Martín (Carlos Portaluppi), se da en las sesiones, en un café y hasta en sus propios devaneos imaginarios.

Con semejante calidad de actores y, a priori, una historia interesante, aunque demasiado presuntuosa, estarían dadas las condiciones para descostillarse de risa. Pero esto sólo ocurre en contados momentos, en especial cuando se despliega el aceitado histrionismo de Funes y, por supuesto, cuando surge alguna palabrota.

Por lo menos en la función que vio este cronista, las sonrisas fueron esquivas y se pudo percibir que el público quedó excluido ante la cantidad de frases de filósofos que cita el protagonista. Un Cabré que parece librado a su propia suerte y obligado a un solo y tedioso matiz interpretativo. Al igual que Portaluppi, cuyos remates a grito pelado terminan por fatigar.
Tampoco ayuda la producción artística, aunada en el trazo grueso y la falta de creatividad. En suma, resulta una propuesta fallida.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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