Sociedad / 13 de Junio de 2017

Denuncian una mano negra detrás del cierre de Felices los Niños

Juan Manuel Casolati, presidente de la Fundación, aseguró que tras la medida dispuesta por el Ministerio de Justicia Bonaerense “existen intereses espurios”. Hoy viven y estudian más de 2 mil chicos.

Por

Casolati logró levantar una Fundación que estaba en ruinas.

Los niños de la provincia de Buenos Aires están en riesgo. El gobierno provincial decidió intervenir y liquidar, es decir, cerrar la Fundación Felices los Niños donde viven y estudian más de 2.000 chicos. Muchos de ellos son chicos que deberían ser protegidos por el Estado porque sufrieron distintas problemáticas: abuso sexual, violencia física y emocional, maltrato familiar. Sin embargo, quien debe cuidarlos los deja a la deriva, primero recortando presupuesto, luego directamente dejando de pagar y finalmente, buscando cerrar una institución que -con mucho esfuerzo- en estos últimos dos años, ha logrado renacer de sus cenizas después del escándalo de Grassi.

Pero las autoridades provinciales no entienden de estas cosas porque, en el último tiempo, ninguno se ha acercado a la Fundación a ver cómo estaban estos chicos. Solo se manejan con papeles y sellos que nada saben de bebés con SIDA, como el que se mandó a la Fundación, hace apenas unas semanas, y que estamos cuidando con nuestro mayor esmero.

El maltrato a nuestra institución no es el único caso. En general, las autoridades tienen grandes atrasos o directamente no pagan las becas mínimas -y casi indigentes- que remiten a los hogares convencionales que dependen del gobierno provincial, lo que los obliga a no poder brindar un mínimo de calidad institucional, a despedir trabajadores que cuiden a los chicos, a carecer de insumos básicos. Básicamente, a no poder soportar el peso de la injusticia y de la inequidad.

Muchos hogares de la provincia de Buenos Aires han debido cerrar sus puertas. Esto generó una superpoblación en otras instituciones que no pueden garantizar el buen cuidado de los niños.
En las casas de abrigo, que son los dispositivos de tránsito donde se espera la vacante para un hogar convivencial, las cosas no están mejor. Muchos de ellos se encuentran en estado deplorable, sin diferenciación de franjas de edades o con escasez de operadores y condiciones indignas de habilitabilidad. Estos lugares deberían dar contención a los niños.

Creo, entonces, que es necesario denunciar públicamente las decisiones que ha tomado la Directora Ejecutiva del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia Provincial, Lic. Pilar Molina, junto con sus subsecretarios Facundo Sosa y Guillermo Sidoli, todos ellos dependientes del Ministerio de Desarrollo Social.

En las calles de la provincia son cada vez más los niños y adolescentes en situación de calle o pasillo, sumidos en la mendicidad por carencia de vacantes para lograr un alojamiento efectivo. Todos sabemos que mantener a los niños en tal condición implica exponerlos a las drogas, la trata y la delincuencia, entre otros delitos de los cuales pueden ser víctimas, cuando no la muerte.
El Estado siempre llega tarde, mal, de manera negligente y a veces, con dolo.

Me preocupa, tanto como a médicos y enfermeras de los hospitales públicos, los niños y adolescentes sanos en condiciones de alta que mantienen una internación hospitalaria llamada social porque el Estado no tiene donde alojarlos. Eso debería llamarse legalmente abandono de persona ya que se encuentran expuestos a un virus intrahospitalarios mientras esperan durante meses una orden de traslado. Esto pasa con niños e incluso, con bebés.

Párrafo aparte merece la falta de especialización de los dispositivos o la carencia de los mismos en materia de salud mental Infanto- juvenil, que se traduce en otro grave incumplimiento estatal: operadores sin práctica en la materia deben socorrer a jóvenes que se autolesionan o manifiestan crisis propias del ámbito de salud mental dentro de instituciones que no son específicas para un abordaje terapéutico.

Hoy Felices los Niños luego de un gran esfuerzo, principalmente de sus trabajadores, docentes, directivos y de una comunidad que nos apoya, puede ser llamado modelo en el accionar de restitución de derecho, en cumplimiento con todo lo contemplado en la Memoria y balance del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia.

Hemos dado alojamiento en lo que va desde la intervención provincial a la fecha a más de 125 niños. En la actualidad son 53 nuestros niños y niñas con medidas de abrigo (separados de su familia de origen) se garantiza al máximo sus derechos en materia de cuidado y protección, respetando  su centro de vida.
Más de 2.000 niños que concurren a nuestras 10 escuelas (único polo educativo de la Argentina), y centros de día, que reciben alimentos, cuidados, educación y cobijo en todas su formas.

Si hablamos de centro de vida recaemos en el lugar donde existe su pertenencia, su comunidad, su historia, una Máxima en Materia de Niñez contemplada como parte del interés Superior del Niño, debe saberse y denunciarse que hoy el desarraigo es otra de las causales de vulneración, los niños se reparten por toda la provincia alejándose así la posibilidad de trabajar con las familias de origen para restituirlos a sus hogares. ¿Cual es la razón? La ausencia de vacantes.

Sin embargo, hoy el Estado provincial nos desfinancia ya que hace seis meses que no paga las becas que les corresponden a los niños alojados. Los funcionarios de Niñez, que dirige Pilar Molina, nos maltratan con quien sabe qué interés, seguramente ajeno a la niñez. Y nos quieren “liquidar” mediante una decisión administrativa.

Mi obligación como presidente de la Fundación Felices los Niños es mantener sus tratamientos, escolaridad, los lazos que construyeron entre ellos como parte de su vida convivencial y los que construyeron con nosotros, sus operadores/cuidadores, quienes muchas veces somos su única referencia afectiva, hasta que se cumpla con la restitución de derechos en un seno familiar.
Y si lo narrado fuera poco, denuncio públicamente la decisión discrecional, autoritaria e ilegal del Ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Gustavo Ferrari, de intervenir nuestra organización, y ordenar su muerte y desguace, argumentando en su resolución administativa la “falta de cumplimiento de la misión social de Felices los Niños”; esto es falso e ilegal desde el prisma que se lo mire.  Desconocemos qué intereses se esconden detrás de esta manifiestamente e ilegal decisión política; si es posible aseverar que ninguno relacionado a la protección de la niñez vulnerada y seguro a intereses espurios de tinte económico.

La niñez está en peligro y el futuro de los más pequeños, hipotecado por la desidia, la falta de compromiso y la inmoralidad de los funcionarios que dirigen las áreas de niñez y adolescencia de la Provincia de Buenos Aires.

*Presidente de la Fundación Felices los Niños.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *