Sociedad / 19 de julio de 2018

Efecto Milei: Frikismo nacional

Son excéntricos y están al borde de la patología psicológica. Tienen fans y generan fascinación. Los personajes argentinos que no le temen al ridículo.

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Fotos: Juan Ferrari

Hay solo una cosa en la que Javier Gerardo Milei (47) es intransigente. El pelo. No aceptó fotografiarse peinado a la gomina como sus admirados profetas del capitalismo. Pero le encantó posar gritando a lo loco y empuñando un fierro.

En pocos meses, este insólito economista liberal antisistema copó los programas de televisión y lo conocen hasta los chicos. Sus destemplanzas miden bien y los productores saben que Milei siempre les va a regalar algún puntito de rating: grita, acusa a sus oponentes de burros o idiotas, se agita, hace transpirar a los conductores al filo del descontrol. Tinelli quiso que esté en su próximo Bailando pero no acordaron. Hubiera disparado en el prime time su metralleta de frases matadoras. Dice que las improvisa, pero después las colecciona. Le encanta contabilizar los zócalos (textuales al pie de la pantalla) que “mete” con sus ocurrencias. Descubrió el impacto que provoca en quienes llama sus fans, cuando al debutar en el programa de Fantino –lo jura- se le destruyó una batería del celular por la cantidad de interacciones que generó en Twitter. Ahora le puso una funda de las que creó en su homenaje un chico de 16 años. Se venden por internet igual que las remeras con su estampa y sus frases trending topic. También le compusieron canciones (“Quiero ser el peluquero de Milei”, “Milei, el último punk” y “Javier Milei, los datos”) que él usa para musicalizar su ingreso a las conferencias.

A tal punto está fascinado con su personaje que después del reportaje para NOTICIAS nos mandó por Whatsapp los apodos suyos, que tiene enumerados. A saber: “1-El heredero de Adam Smith. 2-El Mozart de la economía. 3-El gladiador monetarista. 4-El demoledor de keynesianos. 5-el Quijote libertario”.

Noticias: ¿Milei es o se hace el friki?
Javier Milei: Milei es. Eso es lo que te asegura que el producto es genuino y que no se amortiza. Y por eso se reinventa a cada momento, porque no puedo convivir con la mentira. Por lo tanto soy tal cual soy. Absolutamente transparente.

Back de fotos de tapa:

Noticias: ¿Pero con la noción de lo friki cómo se lleva?
Milei: Es un problema de comparación relativa. Lo más maravilloso que tiene el capitalismo y el liberalismo es que justamente cuanto más distintos seamos, más se potencia la división del trabajo, favorece la cooperación social y el bienestar es mayor, así que cuantos más desvíos haya de la media, cosas más brillantes vamos a conseguir.

Le freak c´est chic. El freak, así escrito en inglés (monstruo), ha recorrido un largo camino de significados. Literal al principio. Los “freak shows” eran espectáculos de fenómenos popularizados en la Inglaterra del siglo XVII, en los que el público pagaba por ver a personas y animales con malformaciones o rarezas físicas. Extremadamente cruel, como lo reflejó con dramatismo en blanco y negro “Freaks”, una película que el norteamericano Tod Browning estrenó en 1932 y los cinéfilos siguen desmenuzando.

En los años ’80, el mismo Londres alojó la llamada “escena freak” con epicentro en los pubs de Camden; un movimiento musical-estético-filosófico post hippie y pre punk. Todavía sobreviven bandas que reivindican el género, con pelos teñidos de colores, languidez y ropa sacada del túnel de los tiempos, muy a lo David Bowie.

Pero el frikismo del siglo XXI es otra cosa. La acepción actual del término conserva algo de aquel factor anómalo de la mujer barbuda y el hombre elefante. Para la Real Academia Española, que castellanizó el vocablo, friki es extravagante, raro o excéntrico. Una persona pintoresca. Y también alguien que practica en forma desmesurada una afición. Son estos últimos los frikis que las industrias culturales nos legaron: cómics, videojuegos y sobre todo, cine de ciencia ficción (Star Wars al tope) con capacidad para abducirlos a un universo paralelo: las comunidades de fans vinculados por internet son su feliz refugio, que cada tanto se recrea en eventos donde lucir disfraces y figuras coleccionables. En España, donde la movida está muy consolidada (adhieren Santiago Segura y Alex de la Iglesia, entre otros artistas populares), un bloguero conocido como Señor Buebo, diseñador web ahora cuarentón, es el patriarca indiscutido. Escribió libros, creó una web OrgulloFriki.com y el Día del Orgullo Friki (que desde el 2006 los saca a la calle cada 25 de mayo) y consiguió que la iniciativa se contagie a Estados Unidos. Allá la bautizaron Geek Pride Day para disconformidad de quienes prefieren reservar el término Geek a los fascinados por la tecnología y la informática, diferentes de los Nerds, que además ostentan una inteligencia sobresaliente a la que culpan de sus gustos atípicos. Así de complicadas son las tribus urbanas de la globósfera con pretensión de vanguardia. Y todavía falta en el inventario una categoría. Es la que esgrime el purista friki puesto a desacreditar: dirá que tal “no pasa de bizarro”.

El Manifiesto Friki establece, entre otros, el derecho al sobrepeso y la miopía, a no apreciar el fútbol, no tener pareja y ser virgen hasta cualquier edad, tener pocos amigos y no ir a la moda.

En Japón, donde el fanatismo por el cine estelar se desplaza al animé y el manga (historietas), se los conoce como otakus. Los locos de los dibujitos no cuentan con la aprobación de una sociedad más centrada en valorar la productividad. La palabra otaku se usa de modo peyorativo. El otaku es un ocioso que vive desconectado de la realidad.

Fuera de los guetos culturales, y en un sentido más amplio, alguien friki es una persona fuera de norma. Tan inclasificable que bordea la patología psicológica. Además, su naturaleza es viral; lo que dicen y hacen se comenta y se comparte porque el comportamiento estrafalario produce fascinación. Da igual que sean artistas, políticos o deportistas. Su público -porque el friki se inscribe en el espectáculo cualquiera sea su campo de pertenencia- siempre pide más.

Diego Maradona, por caso, es un friki de manual. Adora llamar la atención a cualquier costo personal, es un solitario en perpetua pelea contra el mundo, pondera su libertad por sobre todas las cosas, la noción de grotesco está fuera de su radar y se rodea de fans aduladores a quienes, paradójicamente, se encarga de entretener.

En otro ámbito, la desopilante socia presidencial Elisa Carrió puede estar tranquila. No tiene quien le dispute el trono friki de la política. “A Lilita a veces le patina”, dicen ahora a micrófono abierto legisladores del PRO que antes forzaban una sonrisa ante las monerías de la aliada que para festejar se calza anteojos de cotillón y comparó, sin registrar la desubicada analogía, a Santiago Maldonado con Walt Disney. Temen por el futuro de la coalición a manos de esta francotiradora serial de tuits revulsivos (ver recuadro) que a puro chiste está dinamitando la frágil estructura de Cambiemos.

La sigue de lejos (por falta de incidencia política antes que por carencia de dotes) el diputado de la campera amarilla, Alfredo Olmedo. El salteño que, el año pasado difundió su bautismo religioso dentro de una pelopincho, es una máquina de enunciar disparates misóginos, homofóbicos e incorrecciones de toda índole. Pero en Salta su eslogan prendió –“No vote al pedo, vote a Olmedo”- y después de seducir votantes con sorteos de 4×4 y motos, se consiguió una banca. Promueve la creación de un muro en la frontera con Bolivia, la castración química, y tiene el orgullo de ser el único que votó en contra de los pocos proyectos que en la cámara tuvieron consenso masivo.

En un aporte al fric-federalismo, la chaqueña Sandra Mendoza, ex de Jorge Capitanich, ex diputada y actual kinesióloga, encanta desde sus videos subidos a Youtube, de viralidad infalible. Con voz aguardentosa y un inconfundible: “Holaaaaaa, qué taaaaaal” de arranque, despliega dotes de estandapera delirante, interpela a Macri por los precios, ofrece saludos para las fiestas y proclama su identidad a modo de despedida y a grito pelado: “Soy peronista, de Boca y Chaco Forever”. No es un invento de Diego Capusotto, el gran recreador artístico del frik nacional.

Alejado del humor, su compañero pre-grieta Alfredo Casero resultó ganado por el rol de opinador político, pero de una corriente de pensamiento tan hermética que evoca a los personajes de aquellos viejos tiempos. Fric-pensadores como él nos dejan dudando si es que uno no entendió. O le pasó lo mismo a todos.

El colorido desmesurado de los friki-políticos de la era M viene a compensar el vacío que dejó el secretario de Comercio K, Guillermo Moreno. Guantes de boxeo para entrar a la asamblea de accionistas de papel prensa, merchandising anti Clarín. Gritos y patoterismo. Un loco malo que produce rechazo y risa. Porque el friki encanta aunque se lo odie. Provoca y genera una incomodidad a la que igual volvemos una y otra vez.

Tetotas. Hay un frikismo estético, de superficie. Los hermanos Caniggia. Las hermanas Kardashian. Nuestra Luli Salazar. ¿Qué los impulsa a deformarse el cuerpo para atraer miradas como aquellas criaturas del circo freak y como no les alcanza, retocar sus fotos hasta dibujarlas, o disparar muletillas que los muestran más bobos de lo que deben ser? Porque funciona. También los hay frikis cool, como el diseñador de los millenials Santiago Artemis, o la aristocrática Concepción Cochrane Blaquier y sus mil galeras. Locos lindos que, ante todo, se divierten.

A veces la actitud friki, probadamente exitosa en términos de audiencia, se fuerza tanto que muestra la hilacha. Marley chocando contra muebles y paredes, equivocando nombres y metiendo furcios por tevé a ritmo continuo nos otorga el beneficio de la duda. Y en otros casos se revela más genuina. Nadie ha visto ni oído nunca a Vicky Xipolitakis obrar según los cánones. Con la misma naturalidad con que difunde un video en el que pilotea un avión comercial sale por las calles de Nueva York enfundada en un vestido empapelado de dólares para que la gente se los arranque y, de paso, paliar la indigencia. No casualmente tuvo su hora de romance con el diputado José Ottavis, bailarín todo terreno y autor de la frases incendiarias.

Noticias: ¿Quiénes le parecen los políticos más frikis de Argentina?
Milei: No sé. No pierdo tiempo mirando gente que me parece deplorable. En general todos me parecen unos mentirosos. Son inútiles, son parásitos. De hecho la política es el arte de engañar a las personas. El arte de hacerlos sentir menos. De oprimirlos. De hacerlos sentir incapaces. Yo soy minarquista estático (el Estado sólo para seguridad y justicia) y anarcocapitalista dinámico. Yo no creo en el Estado. Es nuestro enemigo.

Milei va entrando en calor. Se enfervoriza y sube la voz. No se fía del sistema de representación democrática pero tampoco explica cómo funcionaría su capitalismo utópico. Habla de los “héroes” que contribuyeron a derribar el Muro de Berlín como Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

Noticias: Dice que por la calle lo paran y se hace como 30 selfies por día, lo llaman de todos los programas de televisión, pero usted sabe que ese fenómeno no lo generan sus ideas económicas sino su eclecticismo…
Milei: A lo que pasa conmigo yo lo llamo el error tipo 2. El error tipo 1 es cuando hacés todo bien y te sale mal. El tipo 2 es cuando hacés todo mal, e igual te sale bien. Concretamente en mi caso, los economistas no son personas populares. En segundo lugar, soy un economista de una fuerte formación matemática y esa es la rama menos popular de los economistas. En tercer lugar, soy liberal en un país de zurdos, con lo cual, las chances de que me convierta en una persona popular deberían ser verdaderamente nulas. Lo lógico sería que me odiaran, no que me amen.

Noticias:¿Pero aman su anarcoliberalismo o su personaje?
Milei: Yo creo que es una combinación. Al otro día de estar en lo de Fantino hablando sobre Keynes, por la calle una persona que claramente no era economista y claramente no era ABC 1 me dijo: “Grande Milei, ya entendí todo. Keynes era un hijo de puta”. La idea entra.

Noticias: ¿En serio cree que le entendió la teoría económica?
Milei: Yo realmente creo que ellos creen en el argumento. Las ideas de la libertad son tan buenas, tan contundentes, que hasta un impresentable como yo las hace lucir bien. Tiene que ver con eso. Lo que pasa es que esta sociedad está enferma de socialismo, y sobre todo en determinadas capas sociales, más cerca del ABC 1, son muy culposos, entonces son todas socialistas o socialdemócratas y ya tienen empastado el cerebro.

Noticias: Está un poco obsesionado con el socialismo. Hasta acusó de comunista al Papa…
Milei: El Papa es comunista. No sólo es comunista, sino que es el representante del maligno en la casa de Dios. Él va en contra de la Ley de Dios. Por ejemplo, uno de los mandamientos es “No robarás” y sin embargo es partidario de la redistribución del ingreso, y la redistribución del ingreso es un acto violento que parte de un robo: los impuestos son un robo. De hecho, el Estado es ética y moralmente inferior al ladrón vulgar. Porque el vulgar da la cara, se arriesga, te enfrenta, corre riesgos. En cambio el Estado, se ampara en el monopolio de la violencia. Es el robo institucionalizado. Para redistribuir el ingreso vos le tenés que sacar algo a alguien que se lo ganó genuinamente. No sólo robás, sino que castigás al que más contribuye al bienestar humano.

Noticias: ¿Por qué no va a estar en el Bailando? Diga la verdad, no arregló el cachet…
Milei: Hay varias cuestiones. Me parece que reducirlo sólo al dinero no es feliz. Porque, primero, yo hago solamente cosas que me diviertan.

Noticias: Tuvo una reunión…
Milei: Tuve una reunión de dos horas, en las que me divertí profundamente. Me encantaría ir a comer algo con el Chato Prada y Fede Hoppe.

Noticias: ¿De qué hablaron?
Milei: Lo primero que hicieron fue tratar de explorar si yo era un personaje o era yo. Y se dieron cuenta de que soy un producto genuino. Sé que esto va a sonar pedante, pero no por nada mis seguidores tienen una serie de videos que se llaman “Milei modo Nostradamus”. Es todo un conjunto de situaciones donde yo predigo algunas cosas que se cumplen.

Noticias: ¿Cómo cuáles?
Milei: Que el gradualismo iba a terminar mal, que se iba a acelerar la inflación y que iba a haber una corrida cambiaria…

Noticias: ¿Y qué tienen que ver sus predicciones con no ir al programa de Tinelli?
Milei: Lo que quiero decir es que en este momento, junto con mi colega Diego Giacomini, somos los que venimos con el mejor “Track record” (N.de la R.: pronósticos acertados). Estamos sobre la cresta de la ola de los economistas y la situación del país es tremendamente compleja. El Gobierno no está ni enterado de lo que pasa. Y en esa coyuntura, no es negocio para mí bajarme de la economía por algo que va a durar un suspiro.

Noticias: Pero la coyuntura nacional la conocía antes de ir a la reunión con los productores. ¿No es cierto que pidió más de 200.000 pesos por mes?
Milei: No voy a tocar ese tema. Me iba a demandar 3 o 4 horas de ensayo por día y no me da la lógica de los tiempos. Por ningún cachet. En cambio sí tiene sentido que hoy esté más abrazado a Adam Smith que hace un año.

Noticias: ¿En qué momento se dio cuenta de que desmarcarse del economista arquetípico era redituable?
Milei: Es que no lo pensé desde ese lugar.

Noticias: Pero se dio cuenta de que funcionaba por eso. No puede ser tan ingenuo.
Milei: Es que mi background no es el tradicional. Yo jugué al fútbol. Es la historia de alguien que fue arquero, un puesto que requiere de una personalidad distinta. El diferente dentro de una cosa súper homogénea. Además fui cantante de Everest, una banda que hacía música de los Stones. Entonces vos lo que ves es al cantante de una banda de rock. Y todo eso, en una persona que adora hacer economía. Lo segundo más importante de mi vida. Porque lo primero es Conan. Él es lo primero. Nadie tiene chance de disputarle ni un milímetro a Conan. En los momentos más difíciles fue el único que estuvo conmigo.

No hay chances de que lo llame perro porque el mastín napolitano es su hijo. Decretó que es el único ser con el que compartirá su casa. Si viaja, se comunica con él por face time para que no lo extrañe. Sabe que a Conan le gusta el reggae y que detesta la ópera. Vendió una moto que se acababa de comprar porque cada vez que la usaba, al regresar a su décimo piso del Abasto Conan había hecho caca en el living y lo tomó como una señal. Así que ahora anda en un Peugeot RCZ, de carrera pero adaptado para la calle,

Noticias: La Real Academia Española define Friki como: Extravagante y excéntrico. El escritor español Fabián Cercas dice: “Todo Friki es un pandillero sin pandilla,
Milei: Ahh, me gusta eso.

Noticias:Y fíjese cómo encaja en su perfil. Cercas dice que además de solitario, el friki pondera la alegría y usted sólo quiere divertirse…
Milei: Totalmente. Alegría no tiene fin.

Noticias: Y el friki privilegia la libertad, lo que se condice con su rol de liberal libertario; pero además el friki no le tiene miedo al ridículo. ¿Usted tampoco?
Milei: Es la opinión de los demás. Por eso me pueden decir lo que se les dé la gana y yo no tengo por qué interferir en su propiedad.

Noticias: No me va a decir que su peinado también es espontáneo. Hasta Mirtha Legrand le preguntó si era peluca. ¿Cómo se le ocurrió ese look?
Milei: Sé que llama la atención. El tema es el siguiente: a mí me fastidiaban sistemáticamente con el tema del pelo en el colegio. A los 13 años decidí no peinarme más. Porque no me dan ganas de peinarme. Me pasé toda la secundaria bancándome cualquier tipo de sanción escolar sin negociar el pelo. No me importaba estar al borde de la expulsión, nada.

Noticias: ¿Quiénes son más vendehumo: los astrólogos o los economistas?
Milei: Entre un astrólogo y un economista keynesiano, me quedo con el astrólogo. Es mucho más serio.

Noticias: ¿Cómo nos convence de que no es un economista chanta como otros teniendo en cuenta que desde la fundación Acordar asesoró a políticos como Daniel Scioli?
Milei: La fundación no está más. En Acordar yo estaba a cargo del equipo de 35 personas. Básicamente diseñamos un programa económico. Pero contribuimos no sólo con el área liberal de lo que era el potencial gobierno de Scioli, que manejaba Guillermo Francos, sino que también contribuíamos con Nielsen que estaba con Massa y con la gente de Cambiemos a través de Melconian. Mi trabajo siempre fue abierto.

Noticias: ¿Por qué trabaja para políticos que desprecia?
Milei: En ese momento no era liberal sino un neoclásico recalcitrante. Además, no estaba definido cuál iba a ser el camino de Scioli. Ahora hubo una evolución en mi modo de pensar.

Noticias: ¿No asesora a políticos?
Milei: Si me llaman los atiendo. Pero nada formal.

Noticias: ¿Lo contactaron del Gobierno?
Milei: Sí. Pero últimamente no. Se ve que ahora no me quieren dar bola. Tampoco me interesa vincularme con los políticos.

Noticias: ¿Qué haría hoy como ministro de Economía?
Milei: Preferiría ser presidente del Banco Central.

Noticias: ¿Para cerrarlo?
Milei: Primero haría lo que hay que hacer y después llamaría a Bombita Rodríguez para verlo juntos implosionar.

 

*Editora ejecutiva de Revista NOTICIAS

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4 comentarios de “Efecto Milei: Frikismo nacional”

  1. Falta agregar: Y los medios berretas lo “venden” como si fuera un “influencer”. En tiempos de consumismo, estos personajes son PRODUCTOS MEDIATICOS. ¿Cuanto tiempo mas pueden durar hasta que cansen o se acabe el interes de los medios se seguir vendiendolo? Este tipo de sujetos se repite y terminan cansando por lo ridiculo. Mientras tanto Milei agradecido por la prensa y los ingresos que le generarán como “famoso”.

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