Sociedad / 24 de febrero de 2012

La tragedia de once

Últimos días del tren fatal

NOTICIAS, en los talleres de Castelar. Polémica sobre los frenos y la falla humana. El fondo del problema. Responsabilidad oficial y empresaria.

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El tren de la línea Sarmiento que el miércoles 22 se estrelló a las 8.32 contra los paragolpes de la plataforma 2 de la estación de Once y dejó un saldo de 50 muertos y 703 heridos, había estado dos meses parado en los talleres de Castelar por problemas en sus frenos. Así lo denunciaron varios delegados de esa línea, quienes precisaron que solo le funcionaban cuatro compresores de los ocho que debía llevar, uno por cada vagón. Los compresores son los responsables de activar el sistema de frenos de aire comprimido cuando el tren inicia su recorrido. La formación chapa 16 recién volvió a circular el lunes 20 de febrero con seis compresores. “No es lo ideal, pero es algo normal”, le dijo a Noticias Daniel Ferrari, delegado de la Unión Ferroviaria. El gremialista señaló que en la noche previa al fatídico miércoles 22, se le realizó un chequeo de rutina a la formación y estaba en condiciones para seguir funcionando. La empresa concesionaria, TBA, confirmó que no había ninguna anomalía en la “check list” confeccionada en el taller de Castelar, aunque sostuvo que según ese documento, la formación salió con los ocho compresores correspondientes, aunque relativizó su importancia para que los frenos funcionen adecuadamente. Ese taller es un lugar clave de la investigación judicial. El día de la tragedia hubo allanamientos, según pudo constatar NOTICIAS, que recorrió el taller y descubrió allí lo que los trabajadores llaman “un cementerio” de compresores, revelador del cariz de los mantenimientos que utiliza TBA.

Hoja de ruta.

El día de la tragedia, el tren partió a las 2.45 desde Castelar con el Nº 3704 y realizó cinco recorridos completos entre Moreno y Once antes de su fatídico final. La formación fue manejada por cuatro choferes y fue Leonardo “Tatu” Andrada quien se la entregó a Antonio Córdoba, el maquinista que chocó en Once. “Cordobita” -como lo conocían todos en el Sarmiento- salió a las 7.49 rumbo a la estación de Once con el tren atiborrado de pasajeros, sin acompañante en la cabina de manejo -algo no habitual, según advirtieron en el gremio La Fraternidad-, y sin imaginar el accidente fatal de 51 minutos después. Estaba “descansado”, según dijo Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, y tenía “una foja de servicios impecable”. Con 26 años, había ingresado a TBA en el 2006 y desde hacía tres años era maquinista.

Desde la empresa insisten en que el tren frenó sin problemas en todas las estaciones -salvo en la terminal– y dicen que consta en las grabaciones de la cámara que lleva en el frente de la locomotora. Pero por motivos que aún se desconocen, el tren no pudo hacerlo al llegar a Once e impactó contra los amortiguadores de la plataforma, ocasionando el que sería el tercer accidente ferroviario más grave de la historia del país. Por lo pronto, el estudio de alcoholemia que le realizaron a Córdoba dio negativo. El maquinista permanecía al cierre de esta edición internado en el Instituto Médico Fitz Roy, fuera de peligro y bajo custodia policial. Cuando esté en condiciones, deberá declarar ante el juez federal Claudio Bonadío, a cargo de la investigación, por ahora bajo secreto de sumario.