Política / 1 de febrero de 2016

Francisco “Caíco”, el Macri discreto apuntado por el caso del Correo

Es el hijo del Presidente y casi no se lo conoce. Estudió cine y trabaja en publicidad. Amores, fútbol y relación con su padre. Hoy está apuntado por el perdón del Gobierno a Socma.

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El hijo del Presidente está apuntado hoy por el polémico acuerdo entre el Gobierno y el Correo, e incluso un diputado kirchnerista pidió que se lo cite a declarar para determinar que participación tiene en Socma, la empresa familiar. Francisco es el integrante de la “famiglia” menos conocido. En el primer párrafo de su biografía en Facebook,  Mauricio Macri habla de sus hijos: “Tengo tres mujeres: Agus, Gime y Antonia, y un varón al que le decimos Caíco”. Este último es uno de los enigmas más grandes de la nueva familia presidencial. Al igual que Máximo Kirchner al inicio del mandato de su padre, “Caíco” prefiere evitar las cámaras y los flashes. Pero sólo cuando los tiene de frente… ya se verá por qué.
“Caíco” Macri tiene 26 años, se llama Francisco Juan y es el hijo menor del matrimonio entre Macri e Yvonne Bordeu, con quien el ahora Presidente además tuvo a Agustina, la mayor, y Gimena, la del medio. De los tres, Francisco es el único que sigue viviendo con su madre en la esquina de Cavia y Castex, frente a Plaza Alemania, a una cuadra de donde vive su padre, en Barrio Parque. Quienes lo conocen destacan el increíble parecido físico y gestual con su padre. “Cuando habla o se mueve es igual a Mauricio”, remarcan, y explican que su apodo tiene que ver con una palabra mal dicha en su niñez, durante el período en que desarrollaba el habla.
Cine. Se sabe poco de Francisco porque él mismo se encarga de evitar las cámaras. Este rechazo a la exposición pública es tal que ni siquiera lo vieron en la asunción de su padre como Presidente de la Nación para evitar las fotos. Pero al mismo tiempo una de sus mayores pasiones está en el mundo audiovisual. Estudió cine al igual que su hermana Agustina y trabajó en varios proyectos publicitarios donde ofició de asistente de producción. Incluso en algunos acompañó a su hermana artista, Gimena, donde ella trabajó como asistente de Arte. Quienes trabajaron con ellos remarcan que “si el pibe quisiera, podría ser director de cine, pero prefiere hacerse de abajo”. En el mundo del cine, los asistentes de producción son los llamados “che pibe”, aquellos colaboradores a los que les tocan las tareas que nadie quiere hacer y las peor pagadas. La remuneración por este tipo de tareas suele estar por debajo de los 10.000 pesos. Nacido en un hogar acomodado, es obvio que “Caíco” Macri lo hace más por pasión que por dinero.
Deportes. Uno de los planteles donde más se destacó Francisco Macri fue en “Durazno”, un equipo que formó junto a amigos de la infancia para participar del torneo del Club Newman, donde su padre también jugaba. En la primera mitad del año pasado, salió campeón con otro equipo que formó con compañeros del Newman: se llaman “Cosechando”. Allí “Caíco” juega con el hijo de José Torello, uno de los hombres de mayor confianza del Presidente y amigo de la infancia. En ese torneo, Torello Jr. salió goleador con 13 goles, mientras que “Caíco” hizo tres tantos y tuvo tres amarillas. En el torneo siguiente, que terminó el pasado 12 de diciembre, dos días después de que su padre asumiera como Presidente, “Cosechando” perdió en la última fecha, pero “Caíco” hizo un gol. Terminaron el campeonato octavos. Todos los que jugaron con y contra Francisco destacan que es un muy buen futbolista. Mauricio siempre quiso que se convirtiera en un jugador profesional, pero “Caíco” nunca pudo complacer los deseos paternos, una historia que parece calcada a la del Presidente y su padre Franco. Está claro que los Macri son padres difíciles.
Quienes conocen el universo familiar saben que “Caíco” no comulga con muchas de las cosas que hace su padre. De hecho, son lo opuesto el uno del otro: uno es extrovertido, con una exposición pública desde muy joven, protagonista de la vida social porteña y personaje de tapa de diarios y revistas, mientras que el otro disfruta de pasar desapercibido. Una de las pasiones que comparten es el fanatismo por Boca. La mayoría de las fotos que se conocen de él son de su infancia, las cuales fueron difundidas por su padre.
Una anécdota muestra su devoción por el bajo perfil: hace unos años, cuando fue a cobrar por un trabajo pasó por la caja y dijo su nombre: “Francisco Macri”. La cajera, simpática, le hizo una broma: “Qué embole tener ese apellido”. Él, educado, se rió, le entregó la factura C, por su condición de monotributista, y se metió la plata en el bolsillo.
No era la primera vez que le hacían una broma sobre su familia, por lo que ya sabía cómo reaccionar: el anonimato es uno de los mejores aspectos de su vida y ya presentó su queja cuando se habló de la custodia presidencial. Tanto para él como para su hermana es un problema tener que moverse con una o dos personas armadas en un auto de alta gama. Esa medida de seguridad que él considera demasiado ostentosa es un obstáculo con la idea de pasar desapercibido.
Amor. En el ambiente del jet set a “Caíco” sólo le conocen una novia: Delfina Campos, una bella chica con la que compartió una banda de rock llamada “Dr Chopper & The Subtitles”, en la que el hijo del Presidente tocaba la batería y Delfina cantaba. Por aquellos tiempos no sólo tenían la comodidad de los ensayos para verse, sino que también existía otro punto a favor para esa relación. Delfina vive en el mismo edificio de la avenida Del Libertador donde reside Mauricio Macri con Juliana Awada y Antonia. Los vecinos del Presidente recuerdan con cariño las visitas de “Caíco”, porque pensaban que iba a ver al padre. La mayoría de las veces, él iba a otra cosa.
Herencia. “Caíco” es el único hijo varón del Presidente y el mimado de su mamá Yvonne. Al igual que sus hermanas eligió explotar su veta artística y dejar de lado las exigencias de su padre. Tampoco intentó acercarse al negocio familiar en la rama de la construcción. Lo único que heredó del imperio creado por su abuelo Franco fue el nombre de este. El padre del Presidente es conocido como Franco Macri, pero su nombre legal es Francisco. Por lo cual, en sus sesiones de terapia, Mauricio Macri no solo habla de Francisco padre. También de Francisco hijo.

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