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Política / 2 de julio de 2017

Por qué el PRO no termina de confiar en las candidaturas

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Cuando hace un año le dijeron que podía ser el candidato a senador, Esteban Bullrich despreció la oferta: no quería arriesgar su capital político en una elección. Cuando algunos meses atrás quedó afuera de la discusión (que se polarizaba entre Elisa Carrió y Jorge Macri), el ministro de Educación se lamentó por la oportunidad perdida: quizás la idea de ser candidato no era tan mala. Por eso, tiempo después (con la irrupción de Roberto Baradel y el inicio de clases como centro de la escena), su nombre volvió a recobrar fuerza y Bullrich no dudó más: quería encabezar la lista a cualquier precio.

No se la hicieron fácil: por el primer desplante lo hicieron trabajar horas extra, lo mandaron a timbrear a Salta y no le avisaron sino hasta último momento. El jueves 22 de junio, 48 horas antes de que cerrasen las listas, un llamado de María Eugenia Vidal lo alertó: “¡Felicitaciones! Vas a encabezar la lista de senadores”.

Bullrich, el principal candidato de Cambiemos para pelear las legislativas en la provincia de Buenos Aires contra Cristina Kirchner, no es una opción que enamore a los propios. Ni siquiera a quien considera su amigo, Jaime Durán Barba. Con el ecuatoriano desayuna frecuentemente los fines de semana en el hotel Alvear, lo cual hacía presuponer que contaba con su aval. Sin embargo, en una de esas charlas mañaneras, el consultor del PRO le explicó por qué prefería a Gladys González antes que a él. Ella es una “mini Vidal” y tiene mucho potencial por explotar. Finalmente, su alto nivel de desconocimiento en las encuestas los hizo recular, para terminar poniéndola en el segundo lugar. En el entorno de Bullrich se quejan de que durante todo el año circulasen más de 20 nombres para encabezar la lista. Nunca se sintieron seguros, ni a gusto.

Finalmente el sábado 24 (horas antes del cierre de listas) apareció la primera foto de los candidatos juntos, el martes 27 dieron su entrevista inaugural en el programa “Los Leuco” y el miércoles 28 filmaron el spot de campaña. La entrevista fue un pedido especial del jefe de campaña, Federico Salvai, porque la estrategia inicial indicaba que Bullrich no hablaría como candidato antes del 14 de julio, el día que deja el ministerio.

Salieron conformes de su primera entrevista, aunque por su perfil y nivel de desconocimiento sorprendió más a los televidentes la figura de González que la suya. A Bullrich, naturalmente, se lo nota muy cómodo en temas de educación, pero poco avezado saliendo de ellos (lo que será una constante en campaña).

A su compañera se la percibió más segura y aguerrida, a pesar de su casi nula experiencia en los medios de comunicación. Cuando salió de esa primera entrevista se cruzó con este cronista. Entre suspiros de alivio dejó que le sacaran el micrófono y el maquillaje: “¿Estuve bien?”, preguntaba. Y cuando se le hizo notar lo nerviosa que estaba sentenció, en tono de comedia: “Es que les tengo mucho miedo a ustedes, los periodistas”.

Compañía. Los resultados de los focus groups daban que Vidal “está sola” en la lucha contra las mafias. Por eso el equipo que la va a acompañar en esta campaña (de la cual ella será protagonista principal) tiene que representar esa lucha: Bullrich es la imagen contraria al sindicalista docente Roberto Baradel, González intervino el SOMU e hizo meter preso al sindicalista Omar “Caballo” Suárez y Graciela Ocaña fue una de las denunciantes de Cristina.

Sin embargo, algunos dirigentes provinciales protestan cuando se lo expone a Bullrich como la contrafigura de Baradel: “Mientras nosotros nos enfrentábamos a los docentes, él estaba hablando de que hay que estudiar para piloto de drones”, protesta un funcionario. Y agrega: “Acá los pibes necesitan que les mejoremos la comida en los comedores escolares, lo de los drones es para Suiza”.

Con el ministro de Educación encabezando la lista, el gobierno provincial se jugó un pleno para arreglar el conflicto docente e hizo, el miércoles 28, una oferta del 27% de aumento para acercarse a la petición original de los gremios. La campaña tiene que arrancar sin sobresaltos.

Mientras tanto, Bullrich se prepara para saber por dónde lo van a atacar. Las principales avanzadas no serán contra él, sino contra Macri y Vidal. Pero como primer candidato, algunos de sus tropiezos volverán a escena: los errores cometidos con las “inscripciones on line” en la ciudad de Buenos Aires en el 2014 y los numerosos exabruptos que cometió el ministro, como cuando dijo que el nazismo “no fue capaz de llevar paz” en la casa de Ana Frank, en Ámsterdam.

Bullrich no es el candidato ideal para enfrentar a una ex presidenta, según sostienen desde adentro, pero es una figura con posibilidades de ser moldeada y dirigida a gusto. “En provincia no queremos a una Carrió que no podamos manejar”, dicen. Él sabe que es el momento de dar el gran paso. Después de todo, tiene la posibilidad de ser el hombre que derrote a Cristina Kirchner.

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