La visita del presidente Javier Milei a la Universidad de San Andrés (UdeSA) le salió por la culata. Lo que el Gobierno presentó como un éxito en la batalla cultural terminó generando una respuesta crítica desde adentro de la propia institución privada: más de un centenar de profesores, investigadores, directores de departamento y ex rectores de esa casa de estudios difundieron una carta pública exigiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y reivindicando el rol de la universidad pública.
La visita había ocurrido el lunes sin anuncio previo y con hermetismo total: Milei se sumó a la cátedra de Macroeconomía Avanzada de la Maestría en Economía que conduce el ministro Federico Sturzenegger, en la sede de Victoria. La prensa no tuvo acceso; el registro audiovisual quedó a cargo del publicista oficial Santiago Oría. El encuentro tuvo un momento incómodo: el economista Juan Carlos de Pablo, que participa de la cátedra, tuvo que pedirle al propio Presidente que ordenara a su custodia dejar entrar a los alumnos. El Gobierno habló de una "clase magistral de Macroeconomía Avanzada"; varios académicos observaron que los conceptos expuestos correspondían al nivel de Macroeconomía I.

La carta, firmada por figuras como Diego Golombek, Axel Rivas, Walter Sosa Escudero, Roy Hora y Federico Merke, entre otros, fue leída como un gesto para despegarsse políticamente de la visita: "Reivindicamos el rol indispensable de las universidades nacionales y del sistema científico-tecnológico público en el desarrollo del país, y reclamamos el pleno cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario sancionada por el Congreso", sostiene el documento. Y agrega: "El diálogo entre el sector público y el privado es parte constitutiva de nuestra tradición universitaria. Sostener ese diálogo requiere, antes que nada, garantizar las condiciones materiales para que las universidades públicas donde nos formamos nosotros, nuestros colegas y muchos de nuestros estudiantes, puedan cumplir su misión".
La visita de Milei a la privada UdeSA ocurrió apenas cinco días después de la cuarta Marcha Federal Universitaria, en un contexto de máxima tensión entre el Ejecutivo y las universidades nacionales por el ajuste presupuestario y los retrasos en las transferencias previstas por ley.














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