Política / 18 de mayo de 2018

La primera tormenta perfecta de Mauricio Macri

Las internas del Gobierno ante la llegada del FMI y la corrida del dólar. Qué margen le queda a MM. Un alto dirigente PRO en off: “Necesitamos más política”.

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Hablemos de nada.

Nada: ninguna cosa; inexistencia total o carencia absoluta de todo ser u objeto…

¿Nada bien? Mejor dicho: ¿todo mal? Suena imposible. Más a pataleta emocional que a descripción de la realidad concreta. Veremos.

Nada: tercera persona del verbo nadar, en tiempo presente del modo indicativo. Yo nado, tú nadas… Él, nada…

¿Nada bien? Mejor dicho: ¿sabrá nadar el Presidente, sumergido hasta el cuello en la primera tormenta perfecta de su carrera política? Ojalá. Veremos.

La nada… Se cumple medio siglo del Mayo Francés, hito histórico que popularizó en grafitis callejeros el deseo juvenil de “la imaginación al poder” como avenida intermedia, encantadora, medio combativa y medio hippie, entre las injusticias del capitalismo y el totalitarismo soviético. Según el gran inspirador intelectual de aquellas jornadas de 1968, el filósofo Jean-Paul Sartre, la nada es una dimensión temporal, una proyección psicológica del ser atrapado entre el pasado y el futuro; es un estado de inacción, de cierta parálisis entre lo que fue y lo que podría pasar. La Argentina se parece bastante a la nada sartreana. Hace dos años y medio se ha impuesto a los codazos la recurrente tarea de que aquello que fue no vuelva nunca más, en pos de un “futuro” y de “sueños” que cada cual interpreta como quiere. O como puede. La nada vendría a ser la ausencia de un plan maestro. Desde 1983, nuestra democracia viene de parche en parche. De emergencia en emergencia. De plan B en plan B. La negación del otro, del que fue, como meta excluyente. Casi una ideología colectiva de sentidos contrapuestos. Sin misión, es decir, sin delinear los rasgos centrales de un futuro deseable, acaso el país se autocondene a ser nada. Miremos hacia atrás. Saquemos la cuenta entre lo que fuimos y adónde hemos llegado…

Hablemos de Mauricio Macri, ahora. ¿Nada bien?

La puerta del Fondo. Noche del lunes 7. Dólar a $ 22.33, de nuevo en alza. La imagen inquieta: dirigentes radicales van y vienen en la puerta de la Casa Rosada, tras una cumbre urgente de la conducción nacional de Cambiemos. El mendocino Alfredo Cornejo, nervioso, ratifica “el rumbo del Gobierno” y la “unidad” ante los periodistas amontonados allí. El clima huele feo.

El martes 8. Dólar apuntando a $ 23. Fuentes oficiales aseguran que el ministro de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, cara de susto, le dice a Macri que el crédito externo privado se agota y que se le ocurre una única opción. Antes del mediodía, el Presidente habla por teléfono con la titular del organismo, Christine Lagarde. Le avisan los resultados a Cornejo y a Elisa “Lilita” Carrió. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, ordena que dispongan una cámara, mientras Julieta Herrero, ghostwriter presidencial, termina de redactar el mensaje y lo hace cargar en el teleprompter. Peña, Herrero y la fonoaudióloga Micaela Méndez acompañan al Presidente hasta un Salón Blanco aggiornado como estudio de TV. El anunció será la única noticia relevante de los próximos días:

—De manera preventiva, he decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero.

Sabe que acaba de pronunciar lo que, para muchos, resulta una mala palabra, además de un mal presagio. Culpa a “una coyuntura internacional desfavorable” y a la “demagogia” y la “mentira” opositoras, que restan “credibilidad” al país buscando desandar el tarifazo. Carrió se expide por Twitter:

—Total aval de la Coalición Cívica al gobierno de Mauricio Macri. No se trata del Presidente, sino de la República. Hay que sostener.
Radicales alborotados. Sostiene “Lilita”. Señales de una presunta debilidad que todos niegan. NOTICIAS consulta a un “socio fundador” del PRO con altas responsabilidades ejecutivas. Llama la atención su cruda vehemencia.

Noticias: Las imágenes del lunes en la Rosada metieron miedo y encima Carrió llamando a “sostener”…
Dirigente PRO: Puede ser que la “Gorda” a veces meta miedo, pero es la única que hace política hacia el sector radical de Cambiemos. Funciona como la verdadera líder de la UCR dentro de la coalición. Pero ojo: no les habla sólo a ellos. También les habla a los “tiburones” del PJ, que huelen sangre y se excitan.

Noticias: ¿Son un problema los radicales?
Dirigente PRO: Y… Además de haber sido parte del lío por las tarifas, fijate Córdoba… Lo tenemos al “Gringo” (Juan Schiaretti, gobernador) casi del lado de acá y, justo en medio de este quilombo, Mestre (Ramón, intendente) arrastra a todo Cambiemos en una denuncia judicial por 500 palos que le debe la Provincia a la Intendencia. Hay varios gobernadores peronistas moderados dispuestos a bancar, pero si nosotros mismos los agredimos, tiramos más “tiburones” a la pileta.

Noticias: Me llama la atención el buen feeling con Carrió.
Dirigente PRO: Hace política. En eso nos parecemos mucho.

Noticias: O sea, ¿se confirman las fisuras entre el ala política y el núcleo duro del Gobierno, ala económica incluida?
Dirigente PRO: Algunos sienten que reman y reman y después se los ningunea. Está bien, Monzó (Emilio, presidente de la Cámara de Diputados) es un gallego calentón. No dio más y pegó el grito. El papelón de la fracasada sesión especial por las tarifas lo desbordó. Pero a Frigerio (Rogelio, ministro de Interior y Obras Públicas) le pasa más o menos lo mismo. Algunos creen que la política es sólo ganar elecciones, cuando lo central es ganar territorio. La mitad de nuestros votantes no son macristas puros y con esto del FMI te das cuenta de que los tiempos no son eternos. La vida no es nada más que redes sociales y “ring raje”, como les dice Monzó a los timbreos. Falta política.

Noticias: ¿Es un error haber ido al FMI?
Dirigente PRO: Mirá… Mauricio es un gran líder de equipo y con Marcos hacen una dupla impresionante. Son tractores. Pero ir al Fondo evidencia falta de política. En estas cosas se nota que son nuevos en esto. (Carlos) Menem se bancó dos levantamientos militares y cuatro hiperinflaciones y nosotros, a la primera corrida, llamamos a Lagarde con 55.000 palos de reservas. Se cagaron en las patas. Fue la peor semana del Gobierno, lejos. Si se sintieran seguros, no irían rajando al FMI. Hay un gran desorden de coordinación: cada ministro hace lo que quiere en su área y Quintana (Mario, vicejefe de Gabinete) cada tanto los junta a ver en qué andan. Falta un ministro fuerte, pero ya.

Noticias: ¿Lo ven chiquito a Nicolás Dujovne?
Dirigente PRO: A Dujovne lo ponen al frente porque es el primer fusible. En la próxima corrida cambiaria, chau. El asunto es que, con este esquema, podemos tener una sorpresa desagradable.

Noticias: ¡Epa! ¿El “Club del Helicóptero”?
Dirigente PRO: ¡Nooo, jajaja! Nada que ver. No vuelven más. Te diría que son nuestros mejores amigos… ¡Jajaja! Cada vez que abren la boca, Mauricio recupera puntos…

Noticias: ¿Qué sorpresa, entonces?
Dirigente PRO: El 2019… Aunque mientras la oposición siga así, no hay peligro. En el peor de los casos, está María Eugenia (Vidal, gobernadora bonaerense)… Lo último que necesitábamos era el FMI.
El jueves 10 bien temprano, tras la media sanción en Diputados de la marcha atrás con las tarifas, el locuaz “socio fundador” del PRO volvió a atender.

Noticias: ¿Otro problemón?
Dirigente PRO: No necesariamente, si lo sabemos leer y actuar en consecuencia. Los gobernadores se hicieron los buenitos en público y mandaron a sus diputados a votar contra las tarifas. Ahora, todo depende del Senado. O sea, de acordar con los gobernadores.

¿Entendés lo que te digo cuando te hablo de hacer política?

Al mediodía del jueves, Macri, Peña y Frigerio recibieron a cinco mandatarios provinciales justicialistas: el cordobés Schiaretti, Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manzur (Tucumán), Sergio Uñac (San Juan) y Domingo Peppo (Chaco). Más tarde estuvieron Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Hugo Passalacqua (Misiones).

Bandera blanca. Y nueva agenda caliente para Frigerio. A nadar.
Nada… todo… Aparte de constituir un fenómeno novedoso e interesante, el macrismo es un efectivo artefacto aún en formación. Nunca, desde diciembre de 2015 a estos días, dio imagen de desgobierno; recuperó ciertas señales de crecimiento; logró consensos legislativos importantes; marcó la agenda del país y hasta sorprendió a propios y extraños con la apertura del debate sobre el aborto y ciertas picardías con las cuales exhibió vocación de poder.

Toleró, incluso, las presiones “por derecha” para que el ajuste fuese más abrupto. Y construyó un relato basado en un formato new age de palabras fáciles (“futuro”, “verdad”, “sueños”, “felicidad”, “juntos”…), que supo combinar con el más tecnocrático “gradualismo”. Claro que, apenas se corrió del pasito a pasito, suave, suavecito en temas tan sensibles como jubilaciones (diciembre 2018) y tarifas (ahora) se notaron, en su propia base social de clase media (donde también pega fuerte la impotencia contra la inflación), las patas cortas de su estrategia electoral central: el antikirchnerismo. El pasado pasa, Mr. President.

Hasta esta semana, MM supo lidiar con el fantasma del FMI. El propio Dujovne negó hace pocos meses que se evaluara ese camino, con un motivo que reaparece desde el archivo bajo forma de autocondena: “El Fondo impone condicionamientos inaceptables”. Se lo pronosticaron los K, con evidentes deseos de fracaso… Pero eran el enemigo. Alfonso Prat Gay se lo advirtió: “A este ritmo de endeudamiento, vamos derechito al FMI”… Pero ya era ex ministro (y tan “ególatra”)… Se lo dijo Roberto Lavagna, en la misma línea que Prat… Pero estaba con Sergio Massa.

Es evidente que los principales estrategas oficialistas leyeron mal los resultados electorales del 2017. El éxito, siempre pésimo consejero, los engañó. Se ensimismaron. Les ganó la soberbia. El decretazo. La acusación fácil, paranoica. La propuesta de “unidad nacional” terminó en más grieta. En cálculo electoralista.

Macri es un hombre de negocios: le cuesta entender que un país nada tiene que ver con una empresa (tal vez la administración porteña se le parezca más).

Macri es un ingeniero: delega cada una de las partes, pero sólo él maneja el todo.

Claro que su estilo de conducción en nada se parece al de los caudillos personalistas, pero el argumento innovador de su supuesta horizontalidad se demostró endeble. El ingeniero es la obra. Añadamos el ingrediente de que el poder aísla. De algún modo, a la larga enloquece. Y de golpe hacés chistes de fútbol con Vladimir Putin. Y te elogia Angela Merkel. Y te abraza Emmanuel Macron. Y te abre la puerta Christine… Y en casa te cuestionan unos “fucking populistas” que cuando gritan “¡Viva la Patria!” sólo intentan zafar de Devoto como sea. Aparte de enseñarle a ganar elecciones, el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba lo ayuda (según él mismo contó) a prevenir el Síndrome de Hubris. Es un modo de enseñar a nadar.
Ahora, por primera vez desde que asumió el mando nacional, Macri enfrenta un coro de “voces amigas” críticas. Escuchen al economista Juan Carlos de Pablo:

—Si al Fondo le van a decir eso del “contexto internacional” y la “oposición demagógica” los van a mirar mal. ¿Y vos? ¿Estás pintado? Los elogios y las bienvenidas al mundo son tramposas. Es bravo el mundo. Tu fortaleza no son tus relaciones, quién te recibe para hablar. Tu fortaleza es de dónde venís, qué representás y con qué convicción lo hacés. No sirve para nada el “yo hablo con Trump” y todo el pi, pi, pi…

Escuchen al politólogo Rosendo Fraga:

—Macri tiene que ratificar su liderazgo y, para eso, debe asumir los costos. Se lo escondió para no quemarlo en el arranque de la corrida. Hicieron mal. Y está mal acusar, ahora, a la oposición de demagoga. Es tiempo de acuerdos para gobernar, no de votos para ganar. Para las elecciones falta mucho. Aparte, no ayuda que haya tanta diversidad de voces en Cambiemos. Y los ministros son fusibles del Presidente. A Macri se lo ve tan atado a sus decisiones, que parece atado a sus ministros. La política es resolver dilemas, no agrandarlos.
Escuchen a los industriales (textuales de un paper que circula en las alturas de las cámaras más representativas del sector):

—“La palabra oficial en materia de industria refiere a una ‘modernización y apertura’ que tiene mucho de slogan y nada de carnadura”.

—“Su ideología es el ‘cambio’ y el ‘reemplazo de lo viejo por lo nuevo’. Esto incluye a la industria. Del modo más irresponsable, pretenden instalar que el modelo a imponer es que esta sea una Argentina basada en Amazon, Mercado Libre y los ‘neo yuppies’ billonarios. En el último Coloquio de IDEA, manipulado por el Gobierno, sentaron a los capitanes de la industria a escuchar de boca de Cris Morena, Mario Pergolini y Marcos Galperín cómo se redefine el diseño productivo del país”.

Una vez más, tras la percepción del problema de fondo puede estar escondida la oportunidad histórica. La Argentina necesita un Plan A de largo plazo. Grandeza de todos. En campaña, Macri ofreció dos llaves valiosísimas. Urge la verdad, pero toda y de veras. Urge la unidad, pero en la práctica y sin chicanas politiqueras. Si la estrategia nacional se reduce a quién gana la próxima elección, estamos en el horno. El del Fondo o el que sea.

(Esta nota se terminó de escribir mientras Dujovne se reunía con Madame Lagarde. Dólar a $ 23,22. Y bueno, nada).

*JEFE de Redacción de NOTICIAS