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Sociedad / 12 de julio de 2018

“Siento que mi hijo Pity está en peligro”, advirtió Cristina Álvarez en el 2007

Fue la única nota que dio la madre del cantante acusado de asesinato, hace once años. En ese momento, le confesó a NOTICIAS: “él no asumió la muerte de su padre”.

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El cantante Cristian “Pity” Álvarez es intensamente buscado por la policía. Está acusado de hacer asesinado de cuatro balazos a un hombre en Villa Lugano. Según los testimonios de los testigos, “andaba siempre armado y a los tiros”, y “estaba todo el tiempo drogado”. Su madre, Cristina, una sola vez dio una entrevista. Fue en el 2007 y a esta revista, donde ella reveló el enorme problema que tenía su hijo con las drogas y advertía sobre lo que hoy es un ocsuro presente.

La entrevista completa:

Detrás de Cristian “Pity” Álvarez, el exitoso líder de la banda Intoxicados, provocador, marketinero del under, ídolo del descontrol, un loquito irreverente, por momentos genial, por momentos delirante, hay otro Pity Álvarez. Un tipo vulnerable, que no logra escapar de las fauces del paco, que pasa hasta cuatro días sin dormir, que perdió un gran amor por su adicción a las drogas y que tiene una vida caótica, a veces sin sentido del tiempo.

La cara más oscura, no iluminada por las luces del show, es la que hoy describe su madre, Cristina Álvarez (57), en una conmovedora charla con NOTICIAS. “A mi hijo lo veo en un peligro inminente. Porque, cuando consume, se quiere aislar, quiere estar solo y tengo miedo de que se caiga, que deje el gas abierto o una hornalla encendida. En esos momentos, él no toma conciencia del tiempo que pasa”.

Cristina habla pausado, con voz dulce, lejos de las estridencias del rock barrial. Pareciera que en cada frase arrastra una tristeza eterna. A su hijo, de 35 años, no lo llama Pity, sino Cristian. Quizás diferenciando el producto mediático del niño que, para ella, nunca dejará de ser. Está preocupada. “No sé si se dará cuenta de que él no puede con su vida”, dice y hace un largo silencio.

Es la primera vez que narra su historia. En realidad, la historia de un músico famoso, ídolo de miles de adolescentes, que se admite como un adicto compulsivo al paco, el deshecho de la pasta base de la cocaína. Esta droga, conocida como la droga de los pobres por su bajo costo, causa estragos en sectores de escasos recursos y comenzó a extenderse en la clase media. A los consumidores de esta sustancia se los llama “muertos vivos”, por el grado de adicción que ésta genera y porque mata en poco tiempo.

Noticias: ¿Cómo lo ve a Pity cuando consume paco?
Cristina Álvarez: Lo notamos inmediatamente por la voz. En la forma de hablar, ya nos damos cuenta de que no está bien. Se aísla y puede desaparecer dos o tres días, perdemos todo contacto con él. Entonces vamos a la casa, nosotros tenemos la llave, lo llamamos, hinchamos a los amigos, tratamos de hacer alguna conexión. Su hermana y yo somos su sostén.

Noticias: ¿Encuentra algún deterioro físico?
Álvarez: No. Pero su vida tiende a ser un caos, deja las cosas tiradas, no es una vida normal, con horarios… Con él, perdemos ese orden y tenemos que controlarlo para que no se deteriore físicamente. Como vive solo no sabemos si come, si se baña… Le revisamos la heladera para saber si comió. Pasa muchos días sin dormir, tres o cuatro, fácil. Le cuesta mucho… ¿cómo explicarlo? Hay que ayudarlo a organizar las cosas porque pierde un poco el sentido del horario, como por ejemplo querer hacer un trámite en una oficina pública a las seis de la tarde. Después sale de eso y lo ves con todas las pilas, trabajando, dando órdenes. Entra y sale permanentemente de estados así.

Cuando en escena aparece el Pity ácido, de hábitos inéditos como ingerir comida en mal estado para acostumbrarse a lo peor o que promete hacer un velador con el cráneo de su abuela fallecida, nadie imagina que detrás de este personaje desopilante hay una madre que está desesperada por ayudarlo. “Es cierto eso… es difícil imaginarlo. Incluso yo me lo pregunto. Es el grano que te sale donde ya sabes y que te molesta. Pero, bueno, es tuyo”, ensaya ella una respuesta al contraste.

Noticias: ¿Cómo le cayó haberse enterado que su hijo consumía Paco?
Álvarez: (piensa) No me cayó para nada bien. Tuve un estrés impresionante porque, más allá de que tu hijo puede llegar a ser ídolo de algunos chicos por la música que hace, sentís que no es el modelo de hijo que querés mostrar. Él no la pasa nada bien con esto pero quiere despegar y no puede. Veo a mi hijo exitoso como cantante, pero con una enfermedad que no puede dominar.

Noticias: ¿Usted lo acepta como es?
Álvarez: Totalmente. Me costó muchísimo aceptarlo. Yo quería que él siguiera estudiando, por ejemplo, arquitectura ya que se recibió de técnico mecánico, pero a él desde chico le gusta la música. Siempre fue inquieto, curioso y autónomo. Aún así, por más que no acepte la vida que tiene, él sabe que soy incondicional, que estoy para lo que me necesite.

El cantante de Intoxicados parece tener una relación dual con la droga: le pide a sus seguidores que no lo imiten, pero al mismo tiempo sus letras acarician al tóxico seducidas por sus efectos. En una carta abierta, el cantante escribió: “Hace un tiempo que vengo diciendo que la base me gusta tanto que la odio”. Y admitió: “Yo, ex adicto a la cocaína, te cuento que al haber tanta merca de baja calidad empecé a curtir pasta base. Tomé varios tipos de drogas, ésta es la única que no puedo dejar y es un garrón. No soy libre”.

A Cristina, una empleada administrativa común y corriente, le cuesta entender los códigos de su hijo. Dice que él siempre está dos pasos más allá en los argumentos que utiliza para no encarar un tratamiento de rehabilitación de las drogas. Que la tranquiliza con frases como “no te preocupes, estoy bien” o “yo puedo solo”. Ella, primero, se rebela. Pero luego se deja convencer, al recordar una internación forzada en la que los médicos tuvieron que atarlo a una cama para contener su abstinencia. Allí lo vio quebrarse, llorar como nunca.

“Ya se lo dije varias veces: que lo voy a tener que internar de nuevo porque si hay una persona que está enferma y no puede tomar una decisión, la tenés que tomar vos por ella. Lo voy a tener que internar muy a pesar mío porque se me va a partir el corazón”, asegura la mujer. Y repite, como una letanía: “Pero lo voy a tener que hacer, a pesar de que respeto tanto su libertad y lo que él eligió para su vida…”.

Noticias: ¿Y él que le contesta?
Álvarez: Me pide que no lo haga. Porque ya sufrió mucho, hace dos o tres años, cuando estaba muy mal y lo interné en una clínica, de donde no salió por una semana. Fue realmente doloroso para todos. Yo no lo vi, pero sé que lo tuvieron que atar. (Hace una pausa). Es como volverlo a parir de nuevo, pero al revés. Es algo terrible, yo ya lo pasé y por eso me estoy tomando mis tiempos. Pero, bueno, siempre lo espero…

Noticias: ¿Por qué no funcionó ese tratamiento?
Álvarez: Porque hay lugares que no están preparados para este tipo de cosas. Si todo se redujera a someter a una persona a estar en una cama atado y medicado… pero no, es mucho más complejo.
Mujeres por la vida. Pity vive en una casa sin muebles en Villa Lugano, a poco más de diez cuadras de Ciudad Oculta, una villa que es una especie de Ciudad de Dios donde señorea el paco como rey de la muerte. El año pasado, en un efectivo y trágico ritual, se ahorcaron diez adolescentes que consumían pasta base. Y este año, la estadística ya contabilizó cuatro muertes de iguales características. Grupos de chicos se reúnen en las esquinas a fumar: ellos rascan con un palito la pared durante horas; ellas están quietas, con la mirada perdida.

El músico es un visitante asiduo de la villa. Dicen que lo vieron comprando y que los lugareños muchas veces “lo aprietan, le sacan camperas o zapatillas”. María Rosa, la madre de un adolescente recuperado del consumo de Paco que trabaja con un grupo de mujeres para rescatar a sus hijos de este infierno, abordó a Pity e intentó convencerlo: “Yo le dije hace unos cinco meses que deje esa basura, pero se te parte el alma porque él quiere zafar y no puede”, contó la mujer a NOTICIAS. Jeremías, el hijo de María Rosa, es fan de Intoxicados.

Cristina no conocía la historia de estas mujeres que, un día, cansadas de ver caer a sus hijos como moscas, entraron a los palazos a la casa de un dealer, lo hicieron meter preso y recuperaron todos los objetos que ellos habían vendido para saciar su adicción. También ella quiere iniciar una lucha organizada contra esta droga devastadora. Le preguntó a su hijo y él le contestó que hiciera lo que sintiera. “A mí me convocó la gente de PRO para organizar algo en este sentido. Yo no tengo ninguna bandería política, sólo me interesa ayudar. Y Macri fue el único que se acercó para ayudar a mi hijo”, explica Cristina.

Noticias: ¿Qué mea culpa hace usted como madre en este tema?Álvarez: (se le llenan los ojos de lágrimas). Yo les diría a los padres que no se dediquen tanto a trabajar y se ocupen más de sus hijos. Esa es mi culpa. A Pity le faltó más tiempo de mamá. Pero él fue un hijo muy esperado y querido.

Noticias: ¿Y el padre?
Álvarez: Murió en 1997 y ese fue para mí el clic, el momento en el que Cristian empezó a consumir más compulsivamente. Se enfermó de un tumor en el mediastino (capa del corazón) y en dos meses murió. Cristian estaba en el auge de Viejas Locas y creo que nunca imaginó que el padre se le iba. Yo creo que él todavía no pudo asumir eso. Él dice haber tenido un encuentro, una señal de su padre fallecido y de su abuela paterna. Pero a mí me parece que es el mismo deseo de volver a verlos…

Noticias: ¿Cree que ya tocó fondo?
Álvarez: No, le falta un poco. El día en que él se sienta en una situación de fondo total, ojalá que se asuste y pida ayuda. Todavía está con la soberbia del “yo puedo solo”.

Noticias: ¿Le parece que sufre?
Álvarez: Sí, íntimamente sufre. No puede disfrutar la vida. Le es muy difícil entablar relaciones, su gran amor lo perdió por esta cuestión, pero eso es algo que lo tendría que contar él.

Noticias: ¿Qué le diría a los padres que ven a Pity como el ídolo de sus hijos y que no están de acuerdo con que consuma drogas?
Alvarez: Que lo que ven ellos son sólo momentos de felicidad, a través de lo que él hace musicalmente, pero que detrás de ese Pity hay otra cara.

Otra cara que muestra que el éxito no siempre es garantía de felicidad.