Personajes / 25 de julio de 2018

Pepe Novoa: “No me importa ganar menos que mi hija”

Protagoniza la obra “Con el alma aferrada” junto a Marta Bianchi. Desafíos a todo momento, la acusación a Ricardo Darín y el futuro.

Tengo que componer a un viejo de 82, es un trabajo para mí que soy un pibe de 80”, dice Pepe Novoa, el hombre que siempre sonríe, mirada clara bajo las cejas morriñas, el señor al que apenas conocido le confiaríamos secretos. En el Teatro Andamio, los viernes y sábados se pone el chaleco marrón abotonado de Juan, enamorado desde siempre de Delia, el personaje de Marta Bianchi, una linda señora que por fin está disponible. Pero cuando se encuentren, aparecerá el fantasma de Aldo, regresado de la muerte para cerrar cuentas pendientes con Carlos Gardel. “Con el alma aferrada” se llama la obra escrita por Ariadna Asturzzi y dirigida por Tatiana Santa, donde trabajan además Fernando Sayago (Aldo) y Anabella Degásperi (Francisca, una desopilante mucama paraguaya), con música en vivo.

“Juan es tanguero como yo. Y se olvida cosas. También me pasa y trato de no volverme loco, no te acordás una palabra y después viene. De reflejos me siento bien, pero mejor arriba del escenario que abajo. Es por el oficio. Se te van los dolores, la adrenalina calma, es una inyección de vida porque en el teatro puede pasar cualquier cosa. Es curativo para quienes lo hacemos y para los espectadores”, dice el actor que comparte la escena con un grupo muy joven. “Salvo Marta y yo, son todos niños y muy talentosos. Éste iba a ser un año sabático, íbamos a viajar con mi mujer. Pero surgió esta propuesta, me gustó y, sobre todo, la posibilidad de trabajar con gente tan joven porque te estimula, te da ganas de estar en forma. Si no me gusta, no trabajo. Me cuido mucho de donde voy ni me llaman de cualquier lado”.

Noticias: Se animó a componer un crossdresser en “Casa Valentina”.
Pepe Novoa: Sí, y se lo agradeceré toda la vida a (José María) Muscari. Estuve en el primer elenco, desde enero de 2016 hasta fines de 2017, y fue un descubrimiento. Tuvo mucho encanto, con grandes compañeros y la oportunidad de hacer algo distinto. El teatro es una mentira y los actores, mentirosos; cuanto mejor mentís, mejor te sentís.

Noticias: ¿Pasó momentos sin trabajo?
Novoa: Sí, claro. Durante la dictadura no podía hacer cine ni televisión, así que me refugié en el teatro, lo que más me gusta, ese imprevisto que siempre está latente. Cuando era joven fui librero, vendedor de vinos, de publicidad en la calle, de fruta con un carrito que llevábamos con un amigo pianista, desde el mercado de Dorrego hasta el viejo Palermo. Ya estaba en Nuevo Teatro, por eso, para cuidarnos las herramientas de trabajo, yo tiraba del carro y él voceaba.

Noticias: ¿A Nuevo Teatro, de Alejandra Boero y Pedro Asquini, ingresó con Agustín Alezzo y otros?
Novoa: Sí, en el ’55, con Alezzo, Carlos Gandolfo y Augusto Fernandes, a quien conocía del Lavardén (el actual Instituto Vocacional de Arte para niños y adolescentes). El teatro no es un templo, es un taller, decía Romain Rolland. Fue una verdadera escuela. Después armamos otro grupo, Juan Cristóbal, que duró poco porque no teníamos sala fija y terminamos juntándonos con el grupo La Máscara. Ahí conocimos a Hedy Crilla, mi principal maestra. Era durísima, exigente, no tenía pelos en la lengua, nos enseñó muchísimo. Después cada uno hizo su propio método con todo lo aprendido. Cada director, cada compañero puede ser un maestro.

Noticias: ¿Cuáles fueron los suyos?
Novoa: Toda mi vida voy a estar agradecido a Norman Briski. Hacíamos “La fiaca”, la obra, de (Ricardo) Talesnik. Me desacartonó, yo era muy cuadradito y él estaba, y está, con la chispa prendida, algo que no sale de ninguna escuela.

Noticias: ¿Le tocó alguna vez hacer de galán?
Novoa: Me tocó. Fuimos a trabajar a Perú con mi mujer, Elena Neuman –que era actriz–, hacía de galán y ella, estrellita joven, del ’63 al ’65. Quisimos probar mundo, fuimos a España también y regresamos sin pena ni gloria.

Noticias: ¿Durante la dictadura tuvo que exiliarse?
Novoa: No, pero sí mostrarme menos. Seguí trabajando en teatro, hubo amigos que ayudaron cuando la guita no aparecía.

Noticias: ¿Está conforme con su carrera?
Novoa: Soy un afortunado. Empecé desde chico. Mi primer bolo pago lo hice en radioteatro, en “La pandilla Marilyn”, y desde entonces, he cambiado con el teatro. Llegué a esta edad trabajando, soy jefe de una familia artística porque todos somos actores: mi mujer lo fue; mis hijos, Laura y José Manuel lo son; y Paula es psicóloga aunque pasó por el Lavardén.

Noticias: ¿Se arrepiente de algún trabajo?
Novoa: No. Aprendí de todos, éxitos y fracasos. Con Briski fracasamos en “El frac rojo”. Por eso no hice “Matrimonios y algo más” en Mar del Plata, donde ganaron mucha plata mis compañeros. Nosotros tuvimos que levantar. Como actor nada tenés asegurado pero sigue siendo lo más divertido porque es jugar.

Noticias: ¿En la televisión con qué se divirtió más?
Novoa: Con “Matrimonios y algo más”. Hice mucho con Hugo Moser: “Los Libonatti”, “Mancinelli y familia”, “Historia de un trepador”, programas que me dieron una característica popular que no tenía, era “el actor serio” y yo de serio no tengo nada.

Noticias: ¿Le gusta la carrera de su hija Laura?
Novoa: Me encanta. Tiene muy marcado el hecho teatral. Cuando empezó, golpeaba la puerta de los productores pero nunca decía que era mi hija. Mis hijos se criaron en los teatros, jugando con la ropa de los personajes.

Noticias: Usted fue parte del primer Teatro Abierto (contra la dictadura), en 1981. ¿Cuál es el recuerdo más fuerte que le quedó de esa experiencia?
Novoa: El incendio el 6 de agosto en el Picadero. Estaba haciendo “La oca”, de Carlos Pais. Nos reunimos en el café de la esquina a ver qué hacíamos y se apostó al doble. Seguimos en otro teatro, el Tabarís, y fue más poderoso, un momento histórico. Ojalá podamos hacer un homenaje a todo aquello, lo estamos pensando con unos compañeros.

Noticias: ¿Cuál es su opinión sobre las denuncias de acoso en el ambiente artístico?
Novoa: Nunca vi una situación confusa en los elencos. Era una fantasía que se tenía desde afuera. Pero es evidente que existieron y existen. Lo único que me parece raro es que se diga ahora, justo en este momento, me parece algo oportunista. La acusación a (Ricardo) Darín, por ejemplo, me extraña muchísimo. En cuanto a lo de la plata, quién gana más o menos, es parte del mercado. Hay algunos que valemos tres y otros cien. Es como si pretendiera ganar lo mismo que Laura. Ella pesa mucho más que yo. Y no me jode para nada. Ya no necesito pagar derecho de piso ni hacer nada que no quiera hacer. Cada uno tiene la carrera que eligió. La mía no fue de gran exposición ni la quise tener. Trabajé bien, me fue bien, me fue mal, coseché de donde no esperaba y así es la vida.

Noticias: ¿Cómo ve este momento político?
Novoa: Mal, muy mal. La cultura está perdiendo mucho, los tarifazos afectan muchísimo a los teatros chicos, la gente elige ir a comer como fiesta y no ir al teatro, no puede todo. Pero el teatro es el ave fénix, siempre parece que se termina y no se termina nunca, sobrevive. Lo único que me preocupa es qué va a pasar con mis nietos en este país. Yo estoy hecho, qué me puede pasar a mí, nada. Pero a mis nietos, ¿qué va a pasar con esta deuda que les dejamos? No nos merecemos esta situación actual. Pero soy optimista, creo que vamos a salir de esta situación, como salimos otras veces.

Leni González
@LenideEscalada