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Política / 8 de octubre de 2018

Olmedo en Brasil: festeja el triunfo de la “mano dura” y se siente el “Bolsonaro argentino”

El diputado por Salta se ilusiona con seguir los pasos del ex militar. Las frases los repudios y los apodos que los unen.

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Con su campera amarilla, Alfredo Olmedo viajó a Brasil para reunirse con Jair Bolsonaro, el exmilitar que quedó muy cerca de ser el próximo presidente del gigante latinoamericano y con el que comparte la ideología de “la mano dura”. Como él y contra todos los pronósticos de la política clásica, quiere dar el batacazo y convertirse en presidente.

“Es contundente el apoyo que recibió Bolsonaro y esto demuestra que toda la región de Latinoamérica está cambiando. La gente se cansó de la corrupción, lo mismo pasará en Salta y en todo el país”, aseguró el diputado salteño.

Los unen sus declaraciones machistas y homofóbicas, las ideas liberales sobre la economía, su paso por el Congreso, la reivindicación de las fuerzas armadas  y los repudios que cosechan. A Bolsonaro lo llaman “el Trump de Brasil” y Olmedo trabaja para lograr un apodo similar: a donde va, se autoproclama fanático del presidente estadounidense.

El triunfo del vecino ultraderechista en primera vuelta ilusiona al salteño, que varias veces expresó su intención de ser gobernador de su provincia y presidente de la Nación. Asegura que “Bolsonaro llevará a Brasil un cambio profundo, el mismo que necesita Salta y Argentina” y augura un futuro “con mano dura”.

“En Brasil ganaron los valores, la recuperación de la familia, la recuperación del orden. Se va a acabar con la ideología de género”, aseguró Olmedo en su cuenta de Twitter.

Archivo polémico. “No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar“. La frase la dijo Jair Bolsonaro en 2002, sobre el matrimonio gay.

Unos años después, Olmedo lo siguió: “La unión civil me parece perfecta. Matrimonio es otra cosa. En un matrimonio homosexual, el chico no sabe quién es el papá y cuál la mamá“.

La agenda de ambos incluye la lucha contra los “políticos corruptos” (“Deberían ser fusilados 30.000 corruptos, comenzando por el presidente Fernando Henrique Cardoso”, dijo Bolsonaro en 1999) y el enfrentamiento al feminismo: “No sé qué es lo que harían las feministas sin los hombres”, provoca Olmedo, que se opuso a la ley de interrupción voluntario del embarazo y pidió un “cementerio para las víctimas del aborto”.

Los dos despiertan encendidas críticas del movimiento de mujeres y organizaciones de Derechos Humanos cada vez que hablan.