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Política / 22 de octubre de 2018

El hermano de Marcos Peña se enojó con la Iglesia por la misa de Moyano

Aseguró que vive la “interferencia por parte de dirigentes” en la institución religiosa con “vergüenza, bronca y asco”.

Miles de personas se acercaron el sábado a la basílica de Luján para celebrar una misa que había sido impulsada por el lider sindical Hugo Moyano. Por ese motivo, muchos fieles protestaron por la utilización política de la institución religiosa. Más todavía cuando Pablo, hijo del titular de Camioneros, esgrimió que no se podía haber hecho esa movilización “sin la venia del Papa”.

¿Francisco estaba de acuerdo con la misa? La duda quedó flotando y la falta de desmentidas por parte de sus voceros locales se sintió como un mensaje.

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Uno de los que se enfureció fue Ignacio Peña, el hermano de Marcos, el jefe de Gabinete de Mauricio Macri. “Como católico vivo este tipo de interferencias por parte de dirigentes de la Iglesia con vergüenza, bronca y asco. No se puede usar la Iglesia para estos fines”, dijo a través de su cuenta de Twitter.

Fue una catarata de mensajes sobre el tema: “Creo que no cabe que las autoridades de la Iglesia se pongan a hacer política partidaria. Mucho menos tratar de interferir con la justicia. Merece el repudio más enérgico”, dijo el hermano del hombre de confianza del Presidente. Y tras el comentario de uno de sus seguidores, continuó: “Debería ser repudiado por la Iglesia y el Papa debería mandar a sus voceros a desmentir. No cabe que se hagan este tipo de cosas. Dañan la Iglesia y la fe además de perjudicar a la República”.

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Por último, se animó a proponer un cambio, para que no vuelva a pasar: “La pregunta es qué debemos hacer cuando se usa a la Iglesia como plataforma partidaria y como guarida. Vamos a ser espectadores frente al atropello o artífices de un cambio? El Papa dijo hagan lío. Creo que esta situación lo amerita”.

Su hermano Marcos ya había tenido un encontronazo con la Iglesia. Fue en marzo durante el primer informe del año que dio en la Cámara de Diputados. Mientras respondía una de las mil preguntas que le hicieron los legisladores cruzó a la institución religiosa: “Mantener a los obispos cuesta $130 millones por año”. Con esa frase instaló el debate sobre si el Estado debía mantener a la Iglesia. En la curia quedaron enfurecidos con el funcionario.

La pelea religiosa de Cambiemos no sería grave para el gurú de Macri, Jaime Durán Barba. El ecuatoriano dijo, en reiteradas oportunidades, que cree que el Papa Francisco “no tracciona votos”.

La opinión de Ignacio, el hermano de Marcos, no sería grave para el Gobierno. Va en sintonía con lo que opinan puertas para adentro de la Casa Rosada.