Personajes / 26 de octubre de 2018

Phumzile Mlambo-Ngcuka: ¡Mi idealismo me hizo perder novios!

Fue la primera y única mujer vicepresidenta de Sudáfrica. Como directora ejecutiva de ONU Mujeres, participó en el reciente W20.

Phumzile Mlambo-Ngcuka
Foto: Juan Ferrari

No es el turbante, ni las ropas tribales, ni las uñas rojas que se mira coqueta, ni siquiera su voz profunda y pausada lo que impone un respeto casi ceremonial de todos los que están en la sala. Un halo de sabiduría casi eterna emana de sus formas, dichos y gestos. No hace falta leer su currículum cargado de luchas, hitos, persecuciones y medallas para percibir la inmensidad del recorrido de la actual, y reelegida, directora ejecutiva de la ONU Mujeres (cargo creado apenas en 2010). Aún en los silencios de esta mujer que ambiciona convertirse en la primera presidenta de Sudáfrica, se escuchan las voces de aquellas por las que lucha incansablemente desde que comenzó a vivir en carne propia las diferencias.

Nacida en Sudáfrica en tiempos del apartheid, Phumzile cargó con el doble default de haber nacido negra y mujer. Su antídoto contra la desigualdad arraigada en su tierra y la fortaleza para la lucha social los trajo impregnados en su ADN. Su madre, Khosi Mlambo, activista de derechos civiles “que retirada y con más de ochenta desarrollaba programas para combatir el SIDA desde su casa”, según cuenta, fue quien le dio esa genética combativa. Pero su lucha no fue de espadas, sino de libros. Ser maestra la rebeló contra ese mundo de inequidades. Se cargó de enseñanzas y títulos para estar lista para la revolución. Imparable, alcanzó el doctorado en la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, cuando ya había cumplido los 50. Activa participante en diversas organizaciones femeninas, en los ’90 emprendió su carrera política, y se convirtió en miembro del Parlamento, ministra de Minerales y Energía y en 2005, ser la primera mujer en acceder a la vicepresidencia de Sudáfrica. Casada hace más de tres décadas y madre de tres hijos, asegura que sus ojos cansados pero alertas no verán el fin de este inmerecido segundo puesto en el que los hombres han colocado a sus madres, hijas, hermanas y esposas. Pero también está segura que ya no habrá vuelta atrás. Porque como bien sabe, jamás se debe subestimar la fuerza de las mujeres cuando luchan por lo que quieren.

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Noticias: Comenzó su carrera como maestra en Sudáfrica en el apartheid. ¿Cómo la forjó esta experiencia?
Phumzile Mlambo-Ngcuka: Como maestra me di cuenta de que la educación que se les daba a los chicos de color era inferior. Esa sola razón era suficiente para luchar contra el apartheid, aunque fuera únicamente para cambiar la educación, por la influencia que tiene a largo plazo. Ser maestra me creó la necesidad de tener algo por lo que luchar.

Noticias: ¿Qué deberíamos enseñarles a los chicos para reducir la violencia contra las mujeres?
Mlambo-Ngcuka: Desde pequeños deben ver que la igualdad es normal y darle cero tolerancia al comportamiento que modela el patriarcado. A partir de los siete años, internalizan los roles de género. Las niñas comienzan a pensar que los varones deben liderar; que son mejores en matemáticas, que ellas deberían ser sumisas. Por eso es importante que la educación rompa con esos patrones. Si no les explicamos que los roles se pueden invertir, les damos una visión parcial.

Noticias: A los 50, volvió a las aulas en Inglaterra y su tesis versó sobre la tecnología en la educación. Me imagino que sabía más que sus profesores…
Mlambo-Ngcuka: (Risas). Una amiga me decía: “¿Por qué escuchás a esa gente tonta?”. Le contesté: “¡No sabés lo que estoy aprendiendo de los estudiantes!”. La primera vez que pisé la universidad, en Sudáfrica, fue cuando se despertó mi vocación por enseñar. ¡Enseñar es un privilegio! Cuando ves cómo se le ilumina la cara a un chico cuando comprende algo, no tiene precio. Además en mi universidad habían estudiantes exiliados de los regímenes dictatoriales de Namibia, Mozambique, Angola; eran luchadores por la libertad. Fue como un nido de la revolución.

Noticias: ¿Cuando tuvo su primera experiencia de que las mujeres estábamos en un segundo plano?
Mlambo-Ngcuka: En la adolescencia me uní a la Organización de Mujeres Cristianas (YWCA), donde las actividades eran específicamente seleccionadas “sólo para mujeres”. No podía jugar a cualquier deporte, sino los que la organización había elegido para las chicas. Pensé ¡hay que cambiar cosas en esta organización para que realmente pueda transformar a las mujeres, si no es más de lo mismo!

Foto: Gentileza UN Women

Noticias: Está casada y tiene tres hijos. ¿Cómo comenzó este diálogo feminista en su casa?
Mlambo-Ngcuka: Cuando mi hijo menor tenía siete años, lo llevé a un encuentro donde se habló de las mujeres oprimidas. De regreso, me preguntó: “¿Las mujeres están oprimidas? ¿Quién te está oprimiendo? ¡En casa vos nos oprimís! Nos decís qué tenemos que comer, cuándo nos tenemos que ir a la cama. ¡La opresión de las madres es una mentira!” (Risas). A mi esposo lo conocí cuando estábamos en el movimiento de liberación. ¡Él ya sabía lo que le tocaba! Gracias a la visión de líderes como Nelson Mandela se pudo visualizar que esta lucha por la liberación no era racial, ni de género, ni de posición social sino que era algo por lo que todos teníamos que luchar. Eso me moldeó. ¡Mi idealismo me hizo perder muchos novios!

Noticias: ¿Su idealismo casi la deja soltera?
Mlambo-Ngcuka: ¡Muchos chicos pensaban que era aburridísima! Hablaba siempre de los mismos temas. Al principio puede ser encantador que seas revolucionaria, pero cuando se convierte en tu vida, muchos hombres salen espantados. ¡Perdí un novio que me gustaba por eso!

Noticias: Habló de Mandela y este año se cumplió el centenario de su nacimiento. ¿Qué piensa que se logró cuando mira a su país?
Mlambo-Ngcuka: Si Mandela estuviese vivo sentiría que su sueño no se cumplió. Aún hay peleas internas. Todavía tenemos el problema del patriarcado, pobreza e inequidad afectando desproporcionadamente a la gente de raza negra. Fue un festejo triste. En los últimos diez años estuvimos bajo el dominio de un gobierno corrupto. Pero debemos movernos hacia adelante. Él dejó la vara alta. Por eso fue un shock que se haya elegido el camino incorrecto y que el pueblo no reaccionara. Debemos tener cuidado de los dictadores y los líderes negativos porque pueden sobrevivir y regresar una y otra vez. ¿Ustedes saben de lo que hablo, no?

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Foto: Gentileza Un Women

Noticias: Según la agenda, el 2030 es el año para alcanzar la equidad de género. ¿Vamos en el camino correcto?
Mlambo-Ngcuka: Todavía no, pero hay buenas iniciativas. No estamos acelerando ni escalando lo suficiente. Necesitamos asegurarnos de que haya inversiones en los asuntos importantes para las mujeres. Segundo, necesitamos líderes con cero tolerancia a la inequidad de género. No queremos que sólo sea un tema lindo para la conversación o quede en la foto. No tenemos suficientes líderes alrededor del mundo que se hayan comprometido. Los líderes deberían tener más cuidado con las mujeres porque el voto femenino es una herramienta poderosa para alcanzar el futuro que las mujeres deseamos.

Noticias: Argentina se vanagloria de ser un país machista, ¿vio un compromiso real por parte del gobierno, así como de políticos, empresarios y trabajadores por sacarnos ese título?
Mlambo-Ngcuka: Que hayan salido leyes como la Ley Brisa o de paridad en las listas de candidatos son cambios positivos a nivel institucional. Pero siempre hay resistencia. Por eso necesitamos tener el apoyo de los líderes y de las bases de los partidos políticos. Debe quedar claro que no es sólo una lucha de mujeres, sino una lucha de seres humanos.

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Noticias: Estuvo en varias oportunidades con el presidente Macri, ¿se comprometió en llevar adelante lo que se planteó en el W20?
Mlambo-Ngcuka: Se comprometió, pero el tema es la implementación. Necesitamos que los periodistas se comprometan a seguir con la historia. A no dejarla caer como si fuera la noticia del día. Hay una ilusión de progreso. Las mujeres somos tan fuertes, pero somos invisibles para decidir en política, leyes y hasta en el periodismo. El cambio que realmente se necesita no existe. Para muchos políticos, empresarios, sindicalistas, trabajadores, nosotras somos fichas en un tablero, no somos algo real por lo que luchar.

Noticias: Acabamos de tener un debate sobre el aborto, ¿cree que debe ser un tema resuelto por gobiernos o es el pueblo el que debe decidir?
Mlambo-Ngcuka: Las mujeres deben decidir por sí mismas. Si se habla de una ley, obviamente que mujeres y hombres deben estar involucrados. Pero todavía hay leyes en las que las mujeres deben tener el permiso de los hombres para tomar una decisión sobre sí mismas. En ningún lugar existe legislación donde nosotras podamos decidir sobre el cuerpo de los hombres. Aún nuestra “cosita” tiene que ser parte de la discusión de todos. Es una situación tan increíble y única. Por eso no debemos permitir que una decisión tan importante pueda ser tomada por otros, ni siquiera por un gobierno.

Gabriela Picasso