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Cumbre G20, Economía / 30 de noviembre de 2018

Mauricio Macri busca inversiones en medio del G20 y la crisis

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Cuando el presidente Mauricio Macri propuso en 2016 organizar la cumbre del G20, soñaba con que en 2018 iba a poder mostrarle al mundo una economía boyante. Pero resulta que es la única del grupo de 20 potencias económicas cuyo PBI está contrayéndose en 2018.

Sin embargo, intentó usar el encuentro de líderes para promover la inversión extranjera en la Argentina. No sólo firmó acuerdos bilaterales con EE UU, China, Francia y la Unión Europea para conseguir financiamiento concreto para proyectos de infraestructura. También organizó una conferencia en la sala de prensa de Parque Norte, donde reinaba la ausencia de wifi para los 2.000 periodistas de todo el mundo acreditados. Vaca Muerta, servicios de exportación, agro y energías renovables fueron los sectores promocionados. Nada de industria.

El CEO de Tecpetrol (petrolera de Techint), Carlos Ormaechea, no mencionó el procesamiento del dueño de su grupo, Paolo Rocca, ni detalló la cantidad de subsidios que recibirá este año por la producción de gas en Vaca Muerta. A cargo de uno de los proyectos más pujantes en esa formación geológica neuquina, sí comentó que lleva invertidos allí 1.800 millones de dólares, en el área Fortín de Piedra, y reconoció que uno de los factores que lo impulsaron a hacerlo fue que “el Gobierno lanzó un programa de incentivos a cuatro años”. Prometió que las inversiones llegarán a 2.500 millones de dóalres a fines de 2019.

Pese a las subvenciones y los cuestionamientos ambientales al uso de la técnica del fracking para extraer hidrocarburos en Vaca Muerta, Ormaechea destacó que esta formación constituye “una extraordinaria oportunidad para generar energía limpia y barata, que permita apuntalar la competitividad de la producción de la Argentina”. “Estábamos preparados para hacer esta inversión, teníamos la concesión de las áreas, hicimos un plan de desarrollo y cuando aparecieron las condiciones,  tomamos la decisión. Las condiciones son un nuevo contexto político, un gobierno que reinstauró condiciones de mercado, un acuerdo de productividad con los sindicatos y finalmente el Gobierno lanzó un programa de incentivos”, concluyó.

No obstante, Ormaechea admitió que Vaca Muerta necesita un recorte de costos, en especial logísticos como el transporte y el agua que se usan para la fractura, y el desarrollo de mercado, es decir, la “expansión de la infraestructura para llevar gas al consumidor”.

La directora general de JP Morgan Argentina y presidenta de su centro de servicios en Buenos Aires, Clara Mendiberri, contó que aquí está el único de estos hubs del banco en Latinoamérica y uno de los 20 del mundo. El centro exporta el 100% de sus servicios, sobre todo a EE UU. Sus 1.600 empleados ofrecen investigación económica, análisis de crédito, tecnología y asesoría legal. A fines de 2019, la dotación llegará a 1.900.

Mendiberri explicó que JP Morgan eligió la Argentina por el talento y el inglés de su gente, porque el salario resulta menor que en EE UU y porque está en la misma franja horaria que la superpotencia. Se mostró optimista con el futuro, pero advirtió de los desafíos de contratar más mujeres y de entrenar a las personas en las habilidades del mañana.

El CEO de Adecoagro, Mariano Bosch, contó que emplea a 7.000 personas en Argentina, Brasil y Urguay para la producción agrícola y energética a partir del campo. Admitió que se redujeron sus ganancias por la sequía de este año y los retos para que la Argentina rural alcance su potencial: infraestructura, sobre todo rutas, energía y comunicaciones, y un “mercado laboral más abierto”, es decir, flexibillización. Elogió que el Gobierno esté atacando estos objetivos y rescató que la oposición también los vea, sin precisar las divisiones dentro de ella.

El director local de la fabricante danesa de turbinas eólicas Vestas, Andrés Gismondi, elogió los “cambios de los últimos años como muy productivos”. Contó que su empresa está construyendo para terceros 25 parques eólicos por 2.000 millones de dólares, con una inversión productiva propia de 50 millones en la Argentina.

Gismondi calculó que en 2019 el 5% de la energía argentina será renovable. Pero quizás fue el más realista de todos al reconocer los problemas que llevan a la inversión en general esté parada en la Argentina. “Necesitamos expandir la red de transporte eléctrico. Se necesita solucionar las turbulencias económicas los más pronto posible porque sin estabilidad es imposible conseguir financiamiento para pensar en el largo plazo”, advirtió el ejecutivo de Vistas, ante la mirada del otro disertante del panel, el presidente ejecutivo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, Juan Pablo Tripodi.