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Costumbres / 13 de diciembre de 2018

Tendencias: florerías de lujo

Son el nuevo objeto de deseo premium. Solas, en hoteles o en bares, tiene curaduría de lujo. Envíos semanales y deco para oficinas.

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Foto: Pola Atelier

Tiene otro encanto. Ya no es cuestión de detenerse en el puesto de la esquina y tentarse con algún aroma o colorido así como al pasar, sino comprometerse realmente con la belleza de comprar flores. Buscarlas con creatividad y sensibilidad. Y así, dejarse asesorar por alguien con expertise, para volver a casa con un arreglo distinto, que se convierta en un apreciado ítem de la decoración semanal. Eso sucede después de pasar por las florerías boutique, donde la experiencia de compra cobra otro vuelo, el resultado tiene otra gracia, y de a poco la tendencia comienza a expandirse por la ciudad.

Complemento perfecto. En muchos casos, surgieron como un complemento interesante, en general a una propuesta gastronómica. Así sucedió por ejemplo en Florería Atlántico, la real florería que dio nombre a uno de los bares más aplaudidos de la ciudad. Allí, un local de bellos arreglos florales y hasta una extensa cava son antesala perfecta al atractivo submundo de monstruos marinos y tragos deliciosos del bartender Tato Giovannoni. Y así sucede también en Blumm Flower Co, la floristería que se enmarca en la elegante Casa Cavia.

Al mando de Camila Gassiebayle, licenciada en Curaduría y Gestión de Artes Visuales, este lugar es un metaparaíso dentro de un espacio que ya de por sí es un oasis citadino. Nacido de “su pasión por el campo, las flores y la belleza”, Blumm trata de reflejar el espíritu creativo de su dueña, que busca dialogar mediante la botánica con las bellas artes, la moda y el paisajismo, sus grandes intereses. Y así, propone un estilo libre y elegante, experimentando en formas y combinaciones inesperadas en cada arreglo. “Sentimos que la presencia de las flores transforma el ambiente, modifica a las personas, vitaliza toda la atmósfera con poesía, elevando los sentidos”, describe, casi con embelesamiento, Gassiebayle. Desde esa pasión, elaboró un emprendimiento que permite comprar tanto ramos con el más atractivo packaging como plantas y hasta jarrones y libros del tema. También realizan talleres de arreglos y estilismo y proveen un interesante servicio de envío de flores semanal (se puede contratar para uno mismo o como regalo).

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En Olivos, en tanto, el novísimo restaurant Malagrino alberga e ilumina su ambientación con el local Lola Flores Shop. Al mando de Lola Alves de Lima, una apasionada por las flores que comenzó un poco por casualidad haciendo ramos de novia y pequeñas ambientaciones, abrió sus puertas a la par de este deli en la segunda mitad del año. “Cuando Malagrino empezó a tomar forma, decidí que era la ocasión para hacer realidad mi sueño, y abrí este shop dentro de un café restaurante”, relata su dueña. Y es que aunque ya es habitual en el exterior, el concepto es nuevo en la Argentina y le interesaba compartirlo: “poder llevarte algo especial para vos, una especie de mimo, o aprovechar y, mientras te juntás a almorzar o tomar un café con una amiga, resolver un regalo”, ejemplifica sobre las bondades de la idea. Porque en este caso la propuesta también incluye floreros, y así el presente es más completo que nunca. A la par, venden productos de orfebres, velas, bijouterie, almohadones y tejidos naturales de la Patagonia o el Norte. “Intentamos que la visita a Lola Flores se acerque más a una experiencia, con aroma a café, un ambiente cálido rodeado de flores y buena música”, detalla y tienta Alves de Lima.

Fotos: Gentileza Blumm Flower Co.

Mercadería de lujo. Además de la curaduría exclusiva, otro de los puntos fuertes de estas nuevas florerías boutique es su diferencial de productos, accediendo a especies más exóticas y realizando combinaciones osadas. “Hoy hay una clara tendencia hacia las mezclas de texturas y gamas de colores. Ahora se juega más aprovechando los contrastes entre pétalos aterciopelados o rugosos, distintos brillos o tonalidades de una misma paleta”, ilustra Marcos López, dueño y diseñador de la Florería del Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires, abierta desde el mismo año en que abrió sus puertas el hotel, en 2006, y parte del ADN estético del lugar. “Algunas combinaciones que nos gustan son las rosas con fresias y follaje, o las rosas con peonías, conejitos y alstroemerias, o ranúnculos con rosas y frutitos de libustro”, expande el profesional. Con un público que aprecia el lujo de regalarse a uno mismo, esta florería trata de concentrarse en la excelencia en todo el abanico de productos, desde la búsqueda de flores nacionales o importadas hasta las cajas, etiquetas y papeles que utilizan para el exquisito packaging. A cargo también de todos los arreglos de las áreas públicas, privadas, y eventos del hotel, la Florería del Duhau asimismo ofrece talleres de armado a fin de que los asistentes (que son principalmente mujeres) puedan replicar un poco de esa grandiosidad en sus casas.

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En Pola Atelier, en el apropiado Palermo Botánico, la premisa también es tener el abanico más nutrido posible, incluyendo desde las flores de la temporada (por estos días las peonías son la estrella) a otras más exóticas, premium o agrestes. “Podés venir a buscar un ramo silvestre con margaritas o las mejores rosas del país”, describe con orgullo Cinthia Bokser, creadora del emprendimiento. A su propuesta de venta in situ, que también incluye velas, aromáticas e ítems de decoración que se relacionan con el mundo vegetal, le suman arreglos para eventos, empresas y una suscripción que implica recibir cada semana un ramo diferente. Y aunque las mujeres son mayoría entre sus clientes, los hombres cada vez sorprenden más: “hay un boom en ellos también, hoy les interesa el espacio verde en sus hogares y empresas y nos encanta verlo”, apunta Bokser.

Frente al nacimiento de esta tendencia de florerías boutique, los involucrados apuestan a una corriente mundial que tiene mucha tela para cortar. “Son propuestas más integrales y premium. Nuestros clientes nos dicen que Pola es un lugar inspiracional, donde las cosas cosas se huelen y sienten, y todo se arma en el momento. Esto realmente es un atelier”, redondea su dueña. Desde Blumm Flower Co, Gassiebayle también apunta a la movida global. “De la mano de redes sociales como Instagram, se instalaron y expandieron conceptos muy interesantes no solo de florerías, sino de diseño floral en general, y de floristas alrededor del mundo. Se dio una renovación”, sostiene. Inspirados por la tendencia internacional pero con el guiño autóctono de lo estacional, el resultado son arreglos que inspiran y embellecen cualquier espacio. Un lujo cotidiano al que cada vez más personas están aprendiendo a apreciar.