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Política / 19 de diciembre de 2018

Los Macri: el clan M en Tribunales

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Fotos: Marcelo Silvestro y Cedoc

Son las 4 de la madrugada del jueves 13. Un cronista y un fotógrafo de NOTICIAS esperan en el aeropuerto de Ezeiza. Gianfranco Macri, el hermano del Presidente, está por llegar en el vuelo 1301 de Aerolíneas Argentinas, proveniente de Nueva York, porque debe presentarse en los tribunales de Comodoro Py, donde lo citó a declarar el juez Claudio Bonadio por la causa de los cuadernos. También Franco, el patriarca del clan, está citado.

Ante el juez, pocas horas después, Gianfranco afirmará que él no tenía nada que ver con la acusación de pagar coimas al presidente Néstor Kirchner para participar del negocio de las concesiones viales a través de la empresa Autopistas del Sol. Sostendrá, primero, que en el período 2003-2007, cuando sucedieron los hechos, no trabajaba en la empresa. Y luego agregará que durante ese período Socma solo manejaba el 7% de las acciones de Autopistas del Sol y que no tenía directores que la representaran y ni participaba de la toma de decisiones. La acusación contra Franco y Gianfranco está basada en la declaración como arrepentido de Claudio Uberti, ex jefe del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI).

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Al arribar al país, NOTICIAS aborda a Gianfranco.
Noticias: ¿Socma tuvo participación en la obra pública durante el gobierno de Kirchner?
Gianfranco Macri: En la época de Néstor Kirchner no.

Noticias: ¿Iecsa no?
Macri: No, Iecsa ya no era nuestra.

Noticias: Hasta 2007 sí fue de Socma.
Macri: Sí, tenés razón. Pero yo en Socma empecé a trabajar en 2008, te aviso, para que sepamos, ¿OK? Pero más allá de eso, por lo que tengo entendido, la participación en la obra pública, antes de vendérsela a nuestro primo Ángelo Calcaterra, estaba debajo del 15 por ciento del total de la compañía. Pero de todas formas, cuando quieras, me llamás, venís a la oficina y te contesto todo lo que quieras. Pero no ahora que acabo de llegar. Son las 4.30 de la mañana.

Noticias: OK, le tomamos la palabra. ¿Cómo está su padre?
Macri: Mi papá ahí anda. No está nada bien de salud.

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Arribado. Jueves 4.20 AM. Gianfranco Macri llega a Ezeiza luego de visitar la ciudad de Nueva York. Fue a declarar a Comodoro Py tres horas después. Foto: Marcelo Silvestro.

Más allá de que Franco y Gianfranco Macri busquen quitarse responsabilidad de las coimas de Autopistas del Sol, la causa de los cuadernos aún puede complicarlos. Carlos Wagner, el procesado ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, confesó como arrepentido que Iecsa, la constructora que Franco Macri le vendió en cómodas cuotas en 2007 a su sobrino Ángelo Calcaterra, participó desde 2004 del club de la obra pública K, en el que se repartían los proyectos y pagaban coimas al entonces gobierno. En Socma afirman que tras la reestatización del Correo en 2003 decidieron excluirse de las obras con el kirchnerismo. Sin embargo, los balances de Sideco Americana, el holding de empresas de Socma, demuestra que Iecsa sí ganó obras entre 2004 y 2006, cuando aún pertenecía al padre del Presidente.

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En el balance de 2004, Iecsa indica que comenzó las obras de un paso a nivel en Avellaneda y la repavimentación de la ruta 9, firmó otro contrato por esa misma carretera y participó de un viaje a China con Néstor Kirchner para generar alianzas. En los resultados de 2005 cuenta que inició las obras de la ruta 64, logró un contrato de un paso a nivel y firmó otros para levantar un hospital y 1.099 viviendas, entre otras iniciativas. En 2006 rubricó contratos con Vialidad por la autopista Rosario-Córdoba, la ruta 14 y una obra ferroviaria sobre la laguna La Picasa, por ejemplo.

El libro “El club K de la obra pública”, del periodista Pablo Abiad, relata que a principios de 2004 se celebró una reunión para repartirse la primera gran obra pública kirchnerista, el Plan Federal de Transporte Eléctrico. El encuentro se hizo en las oficinas de Marcelo Mindlin, de Pampa Energía, por convocatoria del ahora preso Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, y con la presencia también de ejecutivos de Techint, Cartellone, Esuco (la empresa de Wagner), Roggio, la española Abengoa, la sueca Skanska y Iecsa, entonces de Franco Macri.

Don Franco. Según pudo reconstruir esta revista a través de amigos y familiares, el ex líder de Socma tiene pocos momentos de lucidez. Uno de ellos se dio para el día del amigo, cuando le envió un mensaje de voz a aquellos con los que históricamente se juntaba a jugar al bridge y que hoy se reúnen con su hijo Mauricio todos los martes a partir de las 18 en la casona de Barrio Parque. En ese mensaje, que pudo escuchar esta revista, Franco dijo: “Estoy recuperándome. Falta poco para que vuelva a pelear con ustedes y me saquen toda la poca plata que tengo. Un gran abrazo. Los quiero mucho”. La voz de Franco se escuchaba débil, temblorosa y por momentos se pausaba para salivar.

Quienes suelen verlo cuentan que camina muy poco y solo lo hace ayudado por un andador. Hace unos meses “pasó a saludar” a los amigos del bridge que se juntan en su casa. Esto es porque él no suele estar presente en las partidas, sino que descansa en su habitación. Antes, cuando Franco era el anfitrión, el catering para “los amigos bridge” estaba garantizado. Hoy, que solo usan la casa para juntarse, ya nadie se encarga de gestionar la comida. Cuando comienza a caer la noche, alguien pregunta “¿qué vamos a comer hoy?”. Y es ahí cuando empiezan a mirar las ofertas de los deliveries como en cualquier casa de clase media. Hasta el presidente Macri estudia los papelitos. Suelen pedir pizzas o empanadas para no complicar la logística, pero cuando se aburren de comer siempre lo mismo recurren a los sándwiches de milanesa con tomate y lechuga. Para pagar, se dividen los gastos. Hacen una “vaquita”. Este recorte de los gastos no responde al contexto económico de la Argentina, sino a una investigación interna que derivó en una intervención drástica de los hijos de Franco.

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Antes, los consumos corrían por cuenta de Framac SA, la empresa personal de Franco con la que administra sus bienes personales y donde tiene registrados a los empleados que trabajan en su casa. De esta sociedad ninguno de sus hijos se ocupaba, pero desde que el patriarca se fracturó la cadera y su salud empeoró, tanto Gianfranco como Mariano y Florencia decidieron poner la lupa sobre Framac porque veían que había muchos gastos. Los resultados sorprendieron. Encontraron empleados que cobraban un sueldo y que no hacían nada, además de compras sin explicación. Es por eso que decidieron optimizar la economía de la empresa y hacer un ajuste. Como si fuera una metáfora, les tocó lidiar con la pesada herencia. Entre los recortes también se empezó a ahorrar en el catering para las partidas de bridge de los martes.

Todos. Foto publicada en un libro autobiográfico de Franco Macri. Junto a toda su familia.

Hijos. Uno de los cambios simbólicos más importantes del último año en Socma es la salida de los hijos de Mauricio Macri. Vendieron sus acciones del holding a su tío Gianfranco. Hasta ahora se sabía que Franco había dado en herencia las acciones del grupo en partes iguales del 20 por ciento entre sus cinco hijos: Mauricio, Gianfranco, Mariano, Florencia y la fallecida Sandra, cuyas acciones se repartieron entre los de ella. Mauricio decidió donar su parte de las acciones a sus hijos Francisco, Gimena y Agustina. Los tres frutos del primer matrimonio del Presidente con Ivonne Bordeu tampoco tuvieron apetito por continuar la obra de su abuelo. Francisco estudió para ser productor audiovisual, Gimena es artista plástica y Agustina, cineasta.

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Este año, según pudo confirmar NOTICIAS, resolvieron vender su participación en el grupo, con lo cual Mauricio ya no tendría influencia sobre las decisiones de Socma. De esta manera Gianfranco se quedó con el 40% de las acciones, Mariano con el 20%, Florencia con el otro 20% y el restante 20% está repartido entre los hijos de la fallecida Sandra: Rodrigo Valladares Macri (10%) y Franco Valladares Macri (10%).

Hoy, el Grupo Macri ocupa el puesto 457 entre las empresas que más facturan, según el ranking de la revista Mercado. En 2007, Sideco Americana facturó 2.442 millones de pesos. ¿Cómo pasó Franco Macri de ser uno de los cinco dueños de la Argentina a desaparecer de las mesas de discusión del poder? El grupo es uno de los que entre 2001 y 2015 dejó la cúpula de los 200 más grandes del país, según el libro “La Argentina kirchnerista”, coordinado por el sociólogo Martín Schorr. Corrió la misma suerte que los Fortabat, Pescarmona y Soldati.

Un ex alto ejecutivo de Socma reconoce diversas razones: “El primer golpe fue cuando Fiat volvió a la Argentina en 1996 y le sacó la licencia a Sevel. Encima ese año Mauricio, el que iba a heredar la conducción del grupo, se metió en Boca, tenía que negociar con Maradona y le quedaba poco tiempo para Socma. En 2003, Kirchner le sacó el Correo. Y en 2007 Franco le vendió Iecsa a Calcaterra para evitar conflictos con Mauricio, que llegaba a jefe de Gobierno porteño, y con los Kirchner, con los que quería seguir haciendo negocios. En 2009 terminó cediéndoles las acciones a sus hijos. Tenía casi 80 años… su edad también le jugó en contra a un grupo que lo tenía a él como protagonista rutilante”.

Presente. Sideco ya no es una empresa constructora, como en sus orígenes y su apogeo. Invierte en servicios ambientales y petroleros, transporte eléctrico, minería, transporte de carga, explotación agrícola-ganadera, comercialización y equipamiento de gas y la importación de autos chinos. En marzo de 2016 vendió su negocio de alquiler de aviones privados, Macair, a la aerolínea colombiana Avianca.

China fue una pasión de Franco Macri desde que leyó el libro de su compatriota Marco Polo, “El libro de las maravillas”. En 1988 comenzó a hacer negocios en el gigante asiático, con la empresa estatal China International Trust and Investment Corporation (CITIC), y llegó a ser nombrado consejero senior del gobierno de Pekín para inversiones en Latinoamérica. Trajo a Chery en 2007, pero, peleado con el entonces presidente Néstor Kirchner tras la reestatización del Correo, instaló la fábrica en Uruguay. Este negocio también quedó en el legado de Sideco y sus hijos cerraron la planta en 2015.

Fotos publicadas en un libro autobiográfico de Franco Macri. En blanco y negro con sus primeros cuatro hijos y abrazando a Mauricio en los ’90.

Una vez que se deshizo de las acciones de Socma, Franco creó el Macri Group para seguir haciendo negocios con China. Se quedaba largos meses por allá y en otros países asiáticos. Hoy ya no está en condiciones de viajar y hace más de tres años que no cruza el mundo para llegar a Oriente.

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El expediente que aún preocupa al grupo es el caso por la deuda del Correo Argentino. En Socma reclaman que se pague la indemnización por la estatización de la empresa y en el Estado piden que se pague una deuda por el canon. Desde el grupo Macri sostienen que les deben alrededor de 400 millones de dólares y que ellos adeudan 80 millones. Para Socma, este caso fue el comienzo de la debacle del grupo.

De todos modos, Franco Macri y su familia siguen siendo dueños de la 28° mayor fortuna de la Argentina, con 540 millones de dólares, detrás de Alberto Pierri (propietario de Telecentro) y por delante de Antonio Tabanelli (el zar de las tragamonedas Boldt), según la revista Forbes.

La citación del juez Claudio Bonadio al padre y al hermano del Presidente puso el foco otra vez en la intimidad de una de las familias más poderosas y célebres de la Argentina.

Famiglia. Los Macri forman un clan que a lo largo de su historia protagonizó polémicas, escándalos tanto hacia afuera como hacia adentro de la familia. La relación de Franco Macri -el patriarca- con sus hijos siempre fue tensa. Cuando les llegó la hora de participar de los negocios familiares, decidieron correrse. Mauricio Macri, el que más acompañó a su padre, se dedicó primero al fútbol, a mediados de los ‘90, y luego a la política, a principios de 2000. Mariano, a quien su padre solía referirse como “el hippie”, estuvo un tiempo viviendo en Brasil, pero luego decidió volver. Hoy no se conoce demasiado su actividad. Hace unos años era dueño de unas canchas de fútbol frente a la quinta Los Abrojos, donde organizaba torneos.

Florencia, la hija artista de Franco, decidió estudiar cine y es la que más lejos está de los negocios familiares.

Gianfranco, el hermano del medio, decidió dedicarse buena parte de su vida al negocio inmobiliario. A fines de los ‘80 creó el club Buenos Aires Golf, una cancha donde todas las semanas intenta superar el hándicap de su esposa Eliane Badessich. Y luego, en el 2001, se decidió a crear barrios alrededor de ese campo de golf.

Ni Mauricio, ni Mariano, ni Florencia quisieron seguir los pasos de Franco dentro de la empresa. Solo Gianfranco se hizo cargo de Socma, pero ya con Franco fuera de circuito y abocado a los negocios con China. Hoy, cuando se los consulta por asuntos polémicos o pagos de coimas, no se quieren hacer cargo por los actos de su padre. Cuando le consultaron en Comodoro Py si Franco había pagado alguna vez una coima, Gianfranco respondió: “Pregúntenle a mi padre”, a sabiendas de que este, a sus 88 años, no podría contestar.

Gianfranco y sus hermanos quieren que Franco termine cargando él solo con las culpas judiciales, aprovechando que no puede ser juzgado por su delicado estado de salud.

Hoy, Franco Macri pasa sus días recluido en su casa de Barrio Parque bajo el cuidado de una empleada doméstica, Luján Morales. Ya ni el bridge con sus amigos le queda.