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Sociedad / 9 de enero de 2019

“Corcho” Rodríguez y Verónica Lozano intentan camuflarse en Punta de Este

Pese a las causas judiciales que lo persiguen a él, la pareja descansan en la playa. Look hipster y perfil austero.

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Fotos: Marcelo Escayola (Desde Punta del Este).

“Vinimos sólo a descansar. Por favor, notas no”, le dijo Jorge “Corcho” Rodríguez a NOTICIAS ni bien puso un pie en Punta del Este el sábado 29 de diciembre. Está irreconocible. No sólo tiene un look hipster nuevo, con barba tupida y unos kilos de más, sino que esta temporada también decidió bajar su perfil: no habrá lujosas fiestas en su chacra “Yellow rose”, no organizará sus exclusivos eventos de polo y evitará dar muestras de ostentación.

Mientras que, en la Argentina, las causas judiciales en su contra por el caso Odebrecht se acumulan, el empresario se desconecta en Uruguay con su esposa, Verónica Lozano, y su pequeña hija, Antonia. Una familia inoxidable a las malas noticias.

La transformación del “Corcho” se ve en cada detalle. En el pasado, el empresario solía viajar con su familia en helicóptero, bajaba a hacer los trámites migratorios de su esposa y su hija y continuaba viaje a su chacra en La Barra.

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Sin embargo, este año decidieron llegar en un vuelo de línea. Salieron del aeropuerto por la puerta principal con el malón de turistas recién llegados, y no por la de vuelos privados, y se subieron a un taxi que los llevó a destino con pocos bolsos. Ni siquiera se los vio con bolsas con compras de freeshop. Luego de recibir el año nuevo, Lozano tuvo que regresar al país para continuar con su programa en Telefe.

En la costa uruguaya todos recuerdan los años de esplendor del empresario y sus fastuosas fiestas en las que llegaban a contratar a más de 200 personas para que se encargaran de la atención de los invitados y de la seguridad. La última celebración fue en 2017 y, desde entonces, Rodríguez comenzó su transformación.

Apagado. Hace más de veinte años, en 1998, el “Corcho” compró su estancia en La Barra y fue tapa de todas las revistas. La bautizó “Yellow rose” porque las rosas amarillas eran las preferidas de su entonces pareja, Susana Giménez.

Más de dos décadas después, con su nueva familia, el empresario convirtió a la chacra en un verdadero paraíso. La casa continúa siendo una de las más lindas de la zona y se había constituido en un lugar top de Punta del Este con la inauguración de un club de polo privado, el Yellow Rose Polo Ranch.

El esplendor lo acompañó un buen tiempo. De hecho, en enero del 2017, Yellow Rose Polo Ranch celebró su tercera Copa de Oro consecutiva. Al festejo asistieron unas 100 personas y el empresario hasta se dio el lujo de subir al escenario con su banda a tocar covers de su ídolo Pappo Napolitano. Sin embargo, nada de eso podrá verse esta temporada.

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“Este año se corrió un poco, quiere tener un perfil más bajo”, comentan en el mundo del polo. En la cuenta de Instagram del club tampoco se observan muestras de activar algún tipo de evento: las fotos publicadas en los últimos días son de paisajes y de la pequeña Antonia en la chacra.

La consigna de este año es “no hacer ruido”. La negativa de hacer una nota con NOTICIAS contrasta con aquellos años en los que el matrimonio abría las puertas para dar entrevistas contando los detalles de Yellow Rose. Uno de sus últimos emprendimientos que disfrutaban mostrar era el de una bodega.

Amante de los vinos, Rodríguez creó un viñedo con plantas traídas de Borgoña, Francia, y ocupó cuatro hectáreas del terreno. Contrató una enóloga, Caterina Viña, y se decidió a encantar paladares exquisitos. La primera producción, en 2011, fue de apenas mil botellas porque sólo se cosecharon las uvas que estaban en perfectas condiciones, lo que significaba descartar el 70 por ciento de las frutas. Sin dudas, el Yellow Rose Pinot Noir no es para cualquiera.

Fotos: Marcelo Escayola (Desde Punta del Este).

Sin embargo, en esta temporada, su nuevo look hipster se llevó todas las miradas. A pesar de que siempre fue un hombre descontracturado y un poco rockero, este verano lo encuentra con una barba tan larga que lo hace irreconocible. Quizás, justamente, eso sea lo que quiere.

Causas. Desde que Rodríguez quedó involucrado en el caso Odebrecht, su vida dio un vuelco. La Justicia investiga su presunta participación en un entramado de sociedades uruguayas donde se giraron fondos vinculados a la constructora brasileña. Y, de la mano de una situación judicial delicada, surgieron rumores de una posible crisis con su esposa.

Con audacia mediática, la conductora no sólo logró que su imagen no se vea afectada por las causas contra su marido sino que también se consolidó como una de las referentes de la tevé. La llegada del matrimonio a Punta del Este confirma que continúan firmes contra viento y marea.

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A mediados de diciembre se supo que Rodríguez había accedido a una probation en la que deberá pagar 150 mil pesos a la gobernación de Entre Ríos y, en paralelo, deberá prestar servicios comunitarios en el comedor que maneja Margarita Barrientos.

La Justicia entrerriana lo investigaba por la contratación que había hecho el Ejecutivo provincial de una de sus empresas, Nelly Entertainment SA, en 2014, para la difusión de cuatro spots publicitarios en el marco de la Cumbre de Presidentes del Mercosur que se realizó en Paraná. En la causa se consignaba que el monto presupuestado por ese trabajo había sido de 28.400.000 pesos y que parte de ese dinero fue utilizado para la precandidatura de Sergio Urribarri.

“En la causa se dice que no hubo perjuicio para el Estado pero para no tener que ir a juicio, tener que viajar a cada rato y probar todo se acordó esta probation”, contaron a NOTICIAS allegados al empresario. Además, agregaron que se eligió el comedor de Barrientos porque es una entidad con la que él colabora desde hace tiempo.

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Por otro lado, el 21 de diciembre la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la desestimación de una denuncia que había presentado Rodríguez contra el fiscal federal Federico Delgado. El empresario lo había acusado de haber violado secretos de la causa penal por el escándalo de Odebrecht. Apenas unos días después que se conociera la resolución, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi volvió a citarlo a indagatoria junto al ex ministro Julio de Vido y a Roberto Baratta.

Rodríguez deberá presentarse en los Tribunales, una vez más, el 14 de febrero. Hasta ese momento, espera poder mantenerse fuera del foco de atención y pasar desapercibido detrás de su barba cana.