Menú
Sociedad / 19 de junio de 2019

Sebastián Ortega, el dueño de la ficción en TV

El productor ganó cinco Martín Fierro de oro y batió récords. La fórmula de sus tiras: convertir lo cool en popular.

Por

Sebastián Ortega
Lugar conocido. Ortega volvió a levantar el Martín Fierro de oro, el tercero consecutivo y el quinto de su carrera. Foto: Marcelo Silvestro

La entrega de los premios Martín Fierro en televisión dejó un ganador claro: Sebastián Ortega. El productor no sólo cosechó su tercer oro consecutivo gracias a la ficción “100 días para enamorarse”, sino que además el galardón le permitió llegar a un total de cinco estatuillas doradas, un récord para la televisión nacional.

El reconocimiento no sólo refuerza la posición de Ortega como el principal creador de contenido audiovisual en el país, sino que también demuestra que la TV argentina tiene un nuevo dueño. Con contenidos innovadores pero populares, apuestas arriesgadas y la fidelidad de la audiencia, el director general de Underground Producciones es hoy el referente de un medio en el que todos desean trabajar con él. Sin dejar de lado su sello característico cool, con el que irrumpió en el mercado televisivo, ahora alcanzó el pico de popularidad y el público le pide nuevas creaciones y nuevas temporadas de sus series consagradas como El Marginal.

En el exterior también realzan su figura. Hace tres meses, la revista Variety, una de las más importantes de entretenimiento a nivel mundial, lo reconoció como uno de los personajes del mundo creativo que más impacto generó en 2018 a nivel mundial. De hecho, sus productos se han exportado a más de 70 países con destinos tan disímiles como Vietnam, Bulgaria, El Salvador o Georgia.

sebastian ortega
Los 5 oro: 2008:”Lalola”, (América).
2013: “Graduados” (Telefe).
2017: “El Marginal” (TV Pública).
2018: “Un gallo para Esculapio” (Telefe).
2019: “100 días para enamorarse” (Telefe).

Pero ¿cuál es su fórmula? ¿Cómo logró convertirse en referente internacional un joven que a los 22 años no sabía qué quería hacer de su vida y se quedó viviendo sólo en Miami mientras sus padres regresaban a Argentina?

(Te puede interesar: Una paliza para Adrián Suar: Telefe duplicó las estatuillas de El Trece)

Realidad. “Tratamos de tener un contenido moderno, pero sin dejar de lado lo clásico. Tener historias que al público le puedan llegar con protagonistas, antagonistas, con objetivos y obstáculos. Pero siempre modernizándolas en la propuesta, los temas, el contexto y las tramas”, resume a NOTICIAS Pablo Culell, director de Contenidos y Producción de Urderground para quien esa impronta es un acierto: “Se logra una mirada interesante, distinta, con mucha actualidad pero sin perder la ficción”.

Esa forma de mirar la realidad es la que explica parte del éxito de los contenidos de Underground. Ficciones que, para la audiencia, son más cercanas. “Logran algo que también se puede ver en los productos de (Pablo)Trapero. Si pensamos que el consumo de televisión es mayoritariamente urbano, y que Argentina es un país que tiene el 25 por ciento de la población en este contexto, se puede entender la atracción de la audiencia”, reflexiona a NOTICIAS la analista de medios Adriana Amado. Para ella, otras producciones televisivas “hablan de una clase media edulcorada que poco tiene que ver con el contexto de los espectadores. Pero con creaciones como ‘El Marginal’ o ‘Un gallo para Esculapio’, Ortega logra recrear una estética que los televidentes sienten cercana. Es un realismo del conurbano bonaerense”.

(Te puede interesar: Peter Lanzani: “En el amor, vengo de malas rachas”)

sebastian ortega
En el set. Junto a Nicolás Furtado rodando “El Marginal” (ab.). Con Peterson y Dupláa, en “100 días para enamorarse” (der.).

Incluso los productos más fantasiosos de la usina de Ortega, como “Los exitosos Pells” o “Lalola”, que parten de premisas alejadas de la realidad, como son hallar un doble idéntico de un conductor televisivo o un hombre convertido en mujer por un hechizo, se nutren de la vida misma y tratan de plasmar en la ficción similares problemáticas que las que tienen los televidentes. “Todo lo que surge tiene que ver con lo que nos pasa a nosotros en la vida. Somos gente sensible que estamos comunicados con la calle, no vivimos al margen de lo que le pasa a la gente común. Siempre creemos en hacer productos con muchísimo respeto al público, nunca lo subestimamos”, apunta Culell.

“100 días para enamorarse”, de hecho, se convirtió en una tira que logró conjugar la popularidad de una telenovela diaria en el prime time del canal más visto del país con el abordaje de temáticas sensibles e inéditas en este tipo de ficciones. La actuación de Maite Lanata como Juani, un joven trans, no sólo le valió un Martín Fierro por su actuación sino que se convirtió en paradigma de cómo tratar un tópico de este tipo en la pantalla chica.

(Te puede interesar: Maite Lanata: “El personaje de Juani me enseñó mucho”)

“Los productos de Underground tienen un gran acierto que es dar desde la ficción explicaciones que ni siquiera el periodismo ha podido dar sobre determinados contextos”, destaca Amado. De hecho, diversas agrupaciones de personas trans o de padres de niños trans que habían pasado por situaciones similares en sus vidas, celebraron la seriedad y fidelidad con la que esta historia se trató en la serie.

Desde Underground afirman que la inclusión de la actualidad en las series siempre se busca pero que depende el producto, a veces se realiza de manera subliminal y otras de manera más directa.
Escuela. “Los productos de Underground resaltan porque la televisión argentina sigue siendo maniquea. Los malos son tremendos villanos y los buenos, héroes impolutos. Algo muy del siglo XX. Ellos muestran otra cosa, no algo blanco y negro sino una gama de colores”, destaca Amado.

En su opinión este es un plus que aporta Ortega a la TV actual ya que él, al criarse en Estados Unidos, “no tiene los mismos vicios que sus colegas nacionales”. Ese bagaje cultural le permite una mirada diferente. “Se nota que hay una calidad narrativa que no se encuentra en otros”, resume la analista.

(Te puede interesar: Crece el encendido: más TV abierta, menos cable)

Si bien Ortega contó que, de chico se crió con Alberto Olmedo y Juan Carlos Altavista, amigos de su padre, lo cierto es que su influencia principal viene de la cultura del under. Esa misma que conoció cuando recorría Miami en su skate para ir a la secundaria. Eso, reconoció, no sólo lo moldeó como persona sino que también le sirvió de fuente de inspiración para sus historias. Intentó estudiar Ciencias Políticas en Estados Unidos, pero la tradición artística familiar pudo más. Pronto volvió a la Argentina listo para lanzarse en su carrera como productor trayendo consigo no sólo una impronta y una estética novedosa, sino decidido a crear las historias que a él le interesaban.

Esta distinción se nota hasta en su apariencia. Con un look que se asemeja más al de un rapero del Bronx que al prototipo de empresario televisivo, nunca renegó de su esencia para encajar en la industria de entretenimiento, al contrario, hizo de esa particularidad su sello. En 2014 confesó a NOTICIAS que su código televisivo era diferente del de Adrián Suar, su principal competidor. Según su mirada, el director de Pol-Ka sigue apostando por ficciones clásicas mientras que las suyas tienen ese condimento de desenfado y provocación.

(Te puede interesar: Personaje del año: Sebastián Ortega)

Hasta 2006 trabajó dentro de Ideas del Sur con éxitos como “Tumberos” o “Los Roldán”, pero luego de su alejamiento de Marcelo Tinelli lanzó su propia productora. Para 2007 ya había logrado múltiples reconocimientos por “Lalola” y de ahí no pararía más.

Calidad. Los reiterados triunfos de Ortega, tanto en rating como en la crítica, lo han convertido en el objeto del deseo de muchos actores que buscan ser convocados para sus productos. Él, fiel a su estilo, suele apostar por algunos intérpretes poco conocidos o aún no consagrados. Brian Buley, premiado por su actuación en “El Marginal”, es un caso testigo de esto. También lo es Luis Brandoni, quien vio resurgir su carrera televisiva tras su celebrado papel en “Un gallo para Esculapio”. A pesar de esto, Ortega parece tener la misma tendencia que algunos directores de Hollywood de buscar actores fetiche. Los cuatro protagonistas de “100 días para enamorarse” ya habían ganado un Martín Fierro de oro de la mano del productor: Luciano Castro y Carla Peterson con “Lalola”, Nancy Dupláa con “Graduados” y Juan Minujín con “El marginal”.

(Te puede interesar: Carla Peterson en los Martín Fierro: triunfo y discurso a favor del aborto)

Claro que no todo es éxito. A pesar de que ahora muchos ven a Ortega como una especie de Rey Midas, lo cierto es que algunas de sus creaciones no lograron el suceso esperado. En 2017, “Fanny la fan” fracasó en Telefe y el final de la tira debió emitirse por la web del canal luego de que decidieran levantarla. Pero lejos de amedrentarlo, Ortega se rearmó y arrasó en 2018. “Siempre tratamos de redoblar la apuesta en cada cosa que hacemos. A veces nos equivocamos y otras veces, no. La mayor cantidad de las veces nos ha ido muy bien y eso nos pone contentos”, saca pecho Culell.
Por si el buen andar televisivo no alcanzara, Underground desembarcó en 2018 en el cine. “El Ángel”, dirigida por su hermano Luis, se convirtió en un éxito que abre nuevas posibilidades de cara al futuro.

sebastian ortega
En la piel. Fanático de los tatuajes, en 2017, se hizo uno enorme en su espalda para tapar un vikingo que no le gustaba.

Quienes lo conocen aseguran que Ortega disfruta poco de sus éxitos porque ya está pensando en su próximo desafío. “Él disfruta a su manera. Es una persona muy tranquila, calma, muy pensante y al mismo tiempo muy apasionada y, a veces, uno no lo ve muy efusivo. Pero siempre está cinco pasos más adelante con su cabeza viendo qué es lo que viene, qué es lo que lo seduce para una nueva historia o nuevos personajes”, explica Culell.

Una mente creativa pero muy ordenada según quienes trabajan con él, es hoy el nuevo rey de la tele. Contento con el éxito, incluso, comenzó a ir a las entregas de premios de las que antes renegaba porque estaban todos de traje y a él no le gusta vestirse así, según contaba a sus allegados. Pero, en ese sentido, parece que la industria ya lo ha domado y le impuso su regla de gala.

Con impronta propia, arriesgando y tratando de crear un contenido con algún diferencial, Ortega disfruta su momento como referente de la televisión real. El próximo 9 de julio estrenará la tercera temporada de “El Marginal” y aunque probablemente no le alcance para llevarse un cuarto oro consecutivo, su lugar como líder no será puesto en duda.

El enemigo. La vida y la carrera profesional de Sebastián Ortega no podría entenderse sin un episodio clave en su vida como fue su separación de Guillermina Valdés y la relación amorosa de ella con quien fuera su socio y amigo, Marcelo Tinelli.

(Te puede interesar: Martín Fierro: Tinelli le agradeció a Lutteral, Stoessel y Villarruel)

El escándalo mediático marcó a sus tres protagonistas, y a pesar de que cada tanto se produce alguna chicana, en especial en torno a la batalla por el rating, el tiempo fue aquietando las aguas.

Ortega y Valdés tienen tres hijos en común, Dante, Paloma y Helena, y según él mismo señaló, la relación con su ex pareja es buena para preservar el bienestar de sus hijos.

Hoy, tras otras parejas mediáticas, Ortega está de novio con Carla Moure, una ex top model que desde hace poco más de un año forma parte del staff de Underground.