Monday 4 de March, 2024

ARTE | 25-07-2023 06:29

EXTRA/ordinario

Hasta el 30 de noviembre en Mar del Plata se puede visitar con entrada libre y gratuita el primer nodo de Bienalsur en el museo MAR.

Con la curaduría de Florencia Battiti y Fernando Farina, un elenco de 20 artistas con distintas trayectorias, nacionales e internacionales, se formalizó la primera apertura que corresponde al Km: 383, de una bienal consolidada ampliamente que propone visibilizar el sur global como concepto extendido en el mundo contemporáneo. Las propuestas son variadas y pueden responder de modo diverso a la pregunta formulada por los curadores acerca de los objetos
cotidianos: ¿Qué nuevos sentidos pueden adquirir las cosas que nos rodean al ser reconfiguradas estética y conceptualmente?

La muestra comienza en el hall de entrada con una gran instalación Un año de aire de Esteban Álvarez, se trata de una nueva versión de la que construyera en 2001 usando botellas de agua descartables que, si bien penden del techo, tienen dos bajadas de las mascarillas de los aviones en caso de despresurización. Ya en la sala del primer piso, un cúmulo de fibras plásticas 100% recicladas, construye un curioso Arrecife, en manos de Gaspar Libedinsky. Una acumulación que
fulgura en el piso como una verdadera formación coralina que luego de cinco meses será reutilizada para construir escobillones.

Cerca, Mariana Tellería coloca objetos encontrados en una escalera, algunos provenientes del mundo industrial como un neumático que se relaciona con una mano descartada de un maniquí, otros del natural con piedras y hasta un caracol. El artista marplatense Daniel Basso vuelve a evocar el pop que en cierto modo define a la ciudad, refuncionalizando exhibidores de labiales, objetos decorativos colocados en una instalación que se despliega a lo largo de una gran pared.

Nombres reconocidos como Marie Orensanz, Liliana Porter y Regina Silveira juegan con piezas poetizadas en cada uno de sus universos creativos. Orensanz coloca la palabra SABER en una llave de metal dorado, Porter enfrenta una diminuta tejedora con un precioso paño azul que rompe cualquier proporción confiable y la brasilera Silveira presenta una pieza surgida de una performance realizada en 1976 donde sugería que el arte alimenta, en una pieza comestible que
recorta la palabra ARTE con su Biscoito Arte.

Irina Kirchuk juega a conectar cables con sopapas adheridas al piso y a la ventana, mientras Eugenia Calvo propone una conversación entre elementos comunes en la vida humana del hogar amarrados como siempre con hierros. Una
interesante funcionalización entre lo terrenal y lo celeste opera en la gran instalación de Nicolás Bacal La velocidad de las cosas, donde se unen en labor de carpintero objetos de uso cotidiano con las 52 constelaciones del hemisferio sur reproducidas en banquitos utilizables. Lo privado intervenido por lo político resalta en Democracia del francés Pierre Ardouvin, donde el sillón y todos los elementos están partidos al medio.

Por Pilar Altilio

por Pilar Altilio

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