Martes 1 de diciembre, 2020

ARTE | 19-09-2020 12:54

León Ferrari

El Museo Nacional Bellas Artes celebra el centenario del nacimiento de León Ferrari. Av. del Libertador 1473. Moderno: museomoderno.org.

El Museo Nacional Bellas Artes celebra el centenario del nacimiento de León Ferrari (Buenos Aires, 1920-2013) a través de las redes y exhibiendo en el hall de entrada su icónica obra “La civilización occidental y cristiana”, 1965. Esta lleva una escultura de un Cristo de santería, con los brazos abiertos, crucificado sobre una réplica de un bombardero norteamericano, como los utilizados durante la guerra de Vietnam. Por su parte, el Museo Moderno celebra al artista con una publicación digital online: “León Ferrari: Donación al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires/ 2014”, que suma 72 imágenes de las obras sobre papel donadas por la familia Ferrari.

Cálido y brillante, Ferrari fue un artista autodidacta e ingeniero de formación. Utilizó la provocación intelectual, la apelación a la reflexión política, social y cultural, la escritura y juegos visuales con productos de consumo para realizar una obra poética y combativa, que participa de la ampliación del concepto de arte: tintas, pinturas, collages, esculturas en metal (“artefactos para dibujar sonidos”) y en colorido poliuretano, heliografías, “brailles”, objetos, instalaciones.

Su irreverente y reflexivo trabajo explora enigmas y metáforas, diseña ciudades imposibles, inventa instrumentos musicales, impugna a las instituciones religiosas y militares. Iconoclasta, investigó los textos sagrados y la iconografía de los grandes maestros del arte europeo y exhibió un pensamiento agudo e irónico sobre el autoritarismo y la crueldad de “la civilización occidental y cristiana”.

El artista fue como un corredor de larga distancia y atravesó un largo desierto antes de ser reconocido internacionalmente. Comenzó a exhibir a mediados de los años 50 en Roma y realizó un trabajo relevante en Buenos Aires durante la década del 60 tanto como en San Pablo en los 70, donde se exilió; al regresar al país en 1991 era desconocido para las nuevas generaciones. Comenzó a crecer sostenidamente en la consideración de muchos a partir del 2000. A los 86 años fue premiado con el León de Oro de la Bienal de Venecia 2007 y su obra definitivamente se proyectó al mundo, donde será celebrado en 2021.

La polvareda que suscitó el intento de censura a su retrospectiva en CC Recoleta (2004), cuando el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio reclamó su cierre por considerar blasfemas varias obras, despertó inusitada curiosidad en el público y le trajo una insospechada popularidad. Honesto y sensible, Ferrari jamás manipuló su tragedia personal; nunca usó en su trabajo la historia de su hijo desaparecido.

El artista trabajó en una línea estética –abstracciones y piezas que poseen una entrañable y sensible relación con la música– y en otra vertiente con una dimensión ética comprometida con su tiempo y de alto valor simbólico, porque, como decía, “con todo se puede hacer arte, inclusive con la política”.

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Victoria Verlichak

Victoria Verlichak

Crítica de arte.

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