CLáSICA | 12-08-2022 15:59

El elixir de amor

Un espectáculo al nivel de lo mejor que se haya visto en el Colón en los últimos tiempos. De Gaetano Donizetti. Con Nadine Sierra, Javier Camarena, Ambrogio Maestri, Alfredo Daza y elenco. Dirección escénica: Emilio Sagi. Dirección musical: Evelino Pidò. Teatro Colón.

★★★★★ Hacía mucho tiempo, sin contar la pausa durante la pandemia, que el Teatro Colón no reunía un elenco de figuras internacionales del más alto nivel imaginable para una ópera. Esa conjunción inusual y casi milagrosa se concretó en “El elixir de amor”, el cuarto título de la temporada lírica.

Esta ópera cómica de Gaetano Donizetti, estrenada en 1832, sigue cautivando en pleno siglo XXI, con su hermosa música y con una trama centrada en una chica caprichosa y un joven ingenuo, capaz de comprar una supuesta poción que le permita enamorar a la muchacha.

En esta puesta, Emilio Sagi eligió trasladar la acción a los años 50, en lugar del ambiente rural original. En un marco pleno de dinamismo y color, con una estética que remite a “Grease”, los personajes andan en bicicleta y bailan pasos de rockabilly. Cada detalle ideado por Sagi le aportó frescura al devenir de la historia, con estupendos trabajos de Enrique Bordolini (escenografía), Renata Schussheim (vestuario) y José Luis Fiorruccio (Iluminación).

La pareja protagónica parece difícil de superar, porque además de ser cantantes admirables, Nadine Sierra y Javier Camarena, son dos comediantes estupendos. La soprano encaró con igual maestría los pasajes líricos y las coloraturas, mostrando los matices del personaje de Adina en su canto y en sus gestos. Por su parte, Camarena fue un Nemorino encantador, vocalmente deslumbrante y de profunda sensibilidad actoral. En su segunda función, las ovaciones que recibió en “Una furtiva lagrima” lo llevaron a repetir esta célebre aria, algo muy infrecuente en el Colón (VER RECUADRO). Con una actuación antológica, Ambrogio Maestri logró hacer querible al charlatán Dulcamara, el vendedor del falso elixir. Florencia Machado (Giannetta) y Alfredo Daza (Belcore) completaron el elenco, con desenfado y solvencia.

Evelino Pidò realizó una tarea de concertación minuciosa, con precisión en los tempi y dejando el margen necesario para el despliegue de las voces. Mención aparte merece el Coro Estable, dirigido por Miguel Martínez, impecable en cada intervención.

Aunque hubo estrellas encabezando el elenco, lo que primó en esta producción fue un gran trabajo en equipo, que dio como resultado un espectáculo al nivel de lo mejor que se haya visto en el Colón en los últimos tiempos. Un absoluto disfrute de principio a fin.

Galería de imágenes

En esta Nota

Margarita Zelarayan

Margarita Zelarayan

Comentarios