COSTUMBRES | 08-10-2021 13:03

El nuevo circuito gourmet de Parque Saavedra

Alrededor de uno de los pulmones verdes más importantes de la ciudad, crecen las propuestas para comer y beber con estilo. Pizza, delis y buen café, los favoritos.

Solía ser un barrio manso y residencial, reconocido por sus vecinos en la vereda, sus casas bajas, sus negocios clásicos y sus enormes pulmones verdes, de los más grandes de la ciudad. Sin embargo, alrededor de uno de ellos, el Parque Saavedra, en los últimos tiempos se fue armando un polo gastronómico que dotó de nueva energía y perfil al barrio. A continuación, 7 coordenadas para tomar nota y revisitar la zona.

Variantes dulces

Sofía Jungberg y Joakin Fargas llevaban algún tiempo viviendo en Saavedra cuando, paseando a sus perras, se cruzaron con un viejo local de ferretería venido a menos que les pareció ideal para su emprendimiento pastelero. “Nos gustó cómo le pegaba el sol y la vibra que tenía, pero hubo que ponerle mucho trabajo encima. Hicimos la obra nosotros porque no teníamos un peso, y pusimos hasta los azulejos”, recuerda Sofía. El esfuerzo pagó con creces: hoy La Kitchen es una de las esquinas más concurridas de Saavedra. Aquí llegan locales y no tanto a tentarse con delicias pasteleras tan originales como generosas; en la ciudad entera se habla de su fosforito de queso ahumado y jamón horneado natural y de su croissant rebosante de frambuesa. Y la historia no termina ahí, en su mostrador hay 25 productos que se hacen a diario y forman parte de un menú que también tiene lugar para la improvisación semanal de acuerdo a los ingredientes de estación. “La semana pasada tuvimos danesas de alcaucil, una torta con limón, pistacho y frambuesas y un arrollado con maracuyá, ron y lima”, describe Sofía. Un dato no menor es que para acompañar estas delicias incluyen un café de especialidad tostado por los expertos de Cuervo Café.

La Kitchen

Y si de café se trata, no se puede pasar por alto Gula, cuyo arte latte es absolutamente único y encantador. Un oso sonriendo o hasta la boa de “El Principito” pueden saludar desde la taza y animar a cualquier cliente. Nacido hace 7 años de la dupla de Pilar y Hernán, marido y mujer, la premisa es honrar lo casero y respetar el producto. De este modo, no usan azúcares ni harinas refinadas y los ingredientes principales se buscan en su mejor versión: “chocolate, crema y dulce de leche de verdad, sin aglutinantes ni colorantes”, se enorgullece Pilar. Abiertos desde antes del boom del barrio, aseguran que reciben de brazos abiertos la movida que se ha ido extendiendo, que ayuda a elevar la vara gourmet y sofisticar el paladar de los vecinos. ¿Y con qué acompañar su café orgánico e ilustrado? Con una medialuna de manteca, con miel y almíbar de naranja, o subir la apuesta con una rellena con coulis de frutos rojos que llega tibia y generosa a la mesa.

Gula

Prueba de este boom gastronómico también es la reinauguración del primer local de Chungo, la cadena de heladerías con larga trayectoria. Aquí fue donde comenzaron su historia, y donde estos días volvieron para modernizar la impronta y estar a tono con el despegue del barrio. En este local no solo es posible pedir los gustos de helado más clásicos y algunas variantes originales, si no también desayunar, brunchear, disfrutar alternativas de cafetería y hasta ensaladas y tablas para picar y compartir. “Así como Chungo ha sido nuestro patrimonio familiar, hemos querido mantener el lugar donde todo comenzó hace más de 40 años”, apunta Ariel Davalli, vicepresidente de la compañía.

Chungo

Gran almuerzo

Si el plan es aterrizar en la zona hacia el mediodía, Saavedra tiene muy interesantes opciones para seducir. Una novedosa es Casa Zapiola, en una esquina límite del barrio con Coghlan, pero aún así parte de la movida. Creada por la dupla de Viviana Morelli (ex La Prometida y Masamadre) y Tamara Didowicz (ex Casa Cruz, Aldo’s y Bebop), encontraron en la real casa de Morelli el lugar ideal para capitalizar sus experiencias en una nueva propuesta. “El Covid-19 rompió paradigmas, todo debió reformularse, y hacia ahí fuimos”, detalla Tamara. Aprovechando la seguridad, el cuidado y la íntima ambientación que una casa ofrece, completan la idea con comida simple y sabrosa, que se destaca por la calidad del producto y precios lógicos, así por como la presencia constante de sus dueñas. “En esta nueva temporada tendremos carpaccio de salmón, aunque sigue vigente nuestro clásico de las cuatro estaciones, el sándwich de pastrón, mostaza de dijón, pepino agridulce y lechuga mantecosa en pan de presalej”, relatan sobre las estrellas de la carta.

Zapiola

Otra gran opción es Jornal, un restaurante que supo reinventarse en pandemia y encontró en la panadería de masa madre y las pastas artesanales que venden para llevar su fuerte y diferencial. De esta unión salen delicias como la tarteleta caprese, el hojaldre de atún, alcaparras y aceitunas o el cuadrado de queso parmesano. Recientemente renovados, su esquina, ubicada sobre un amplio boulevard, recibe un sol generoso y es un punto bien cotizado de la zona por los mediodías.

Jornal

Incluso las grandes cadenas apuestan a este barrio tranquilo y de casas bajas. Así lo hizo Dandy, que ya va por su segundo local en estas cuadras. “Saavedra es un barrio estratégico que se está posicionando como polo gastronómico y con muchos espacios verdes para dar vía libre a un mayor contacto con la naturaleza, una búsqueda que se hace cada vez más grande”, apunta Francisco Bazán, director comercial de marketing y franquicias del Grupo DG, dueño de la marca. Con esto en mente, sus dos locales en la zona aprovecharon especialmente las visuales y la conexión con los espacios abiertos (el más nuevo está frente al parque Mujica). ¿Y qué comer con esta vista? “Cocina honesta con materia prima de calidad”. Por ejemplo, un sándwich de pulled pork o uno de pastrami cocido por 12 horas con relish de mostaza y miel y pepinos, o tal vez pizzas originales como la de mortadela con pistachos, queso feta y pesto de albahaca.

Hamburguesa en Dandy

Después del atardecer

Si bien están abiertos también durante el día, ciertas propuestas de Saavedra son especialmente interesantes de noche. Es el caso de La Épica, una pizzería de variantes veramente italianas: finitas, sabrosas y con los mejores ingredientes del mercado. A eso le suman una locación precisa sobre el Parque Saavedra, hito que aprovechan prestando reposeras para que los clientes puedan hacer su pedido y disfrutarlo haciendo picnic enfrente. Opciones como la muy aplaudida Bosco (mozzarella Fior di Latte, salsa de tomate, jamón cocido, cebollas y hongos frescos) son disfrutadas aún más con los pies en el pasto.

Épica

“Veníamos siguiendo el desarrollo de espacios no convencionales pero con potencial, y Saavedra era uno de ellos. Fue una apuesta hacia la gente, a que se enamore de nuestro producto y adopte nuestra onda. Fuimos pioneros en dar reposeras porque descubrimos que nuestro principal ingrediente siempre fue la empatía”, sintetiza Tobías Jovenich, parte de la dupla creadora. En noches cálidas, un plan imbatible.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

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