Viernes 1 de julio, 2022

COSTUMBRES | 05-09-2021 12:12

Los entrenamientos exóticos que están de moda

Son disciplinas novedosas, que en muchos casos combinan danza, yoga, pilates y boxeo. Quiénes y dónde pueden practicarlas.

A casi nadie le gusta entrenar. Aunque todos disfrutan la sensación posterior de las endorfinas en ebullición, muy pocos viven con placer el momento de esfuerzo. Pero para mantener un hábito en el tiempo es preciso encontrar algún tipo de aliciente. Por eso son muchos los que van pasando de actividad en busca de una que los atraiga. Y por eso también van surgiendo nuevas formas de entrenar que combinan las más variadas disciplinas, desde el yoga y el pilates al boxeo y la danza.

Inspiración ancestral

Desde el mundo de la danza, llega la práctica llamada “exotic floorwork”, que toma preceptos del baile clásico y los combina con movimientos del baile del caño. El resultado es sumamente sensual y tonificante. “Es una danza en la que el cuerpo se desplaza sobre el piso con gateos, deslizamientos, 'rolls' y 'splits'”, explica Carolina Fernandez Todoroff, instructora al mando de @exoticfloorworkba, quien además enriquece la disciplina con elementos de yoga, pilates y ballet gracias a estudios anteriores. “Algunas alumnas le dicen en chiste ‘yoga hot’. El trabajo es de consciencia corporal, y como tal, es interno, aunque se refleje en el exterior. Bailás o te movés para vos misma, independientemente de que después elijas compartirlo con alguien”, sostiene. La idea es experimentar el cuerpo y el dominio sobre él en un lenguaje lúdico.

Por esto, quienes lo practican suelen ser mujeres que además de buscar tonificarse y mejorar la flexibilidad desean sobre todo reafirmar la autoestima y conectar con su lado más sensual. En algunos casos, pueden ser personas que necesitan volver a sentirse sexies después de experimentar cambios fuertes en el cuerpo, desde un embarazo a un duelo o una depresión. Para Carolina, el auge de esta disciplina tiene mucho que ver con un nuevo paradigma del mundo del entrenamiento, en el que se dejó de lado la idea de que sin dolor no hay ganancia, y se rescata la individualidad, la libertad y la búsqueda del placer, al mismo tiempo que se ejercita. “En 'exotic' concebimos el cuerpo como una fuente de sensaciones placenteras y no como un foco de vergüenza”, apunta. Entre otros beneficios, mejora la postura, tonifica los músculos sin abultarlos, da flexibilidad y fortalece la autoestima.

Animal flow

También en el camino de los movimientos casi ancestrales, el “animal flow” es otra tendencia fuerte. Se presenta como un programa de acondicionamiento físico que busca romper con la rigidez que se va apropiando de nuestros cuerpos por sedentarismo, malas posturas o incluso sobreentrenamiento, y lo hace a través de movimientos que imitan el desplazamiento animal (bestia, cangrejo, gorila, etc.) en combinación con estiramientos y ejercicios de suelo inspirados en disciplinas de peso corporal. Creado por el coach del movimiento Mike Fitch en 2010, por estos días está comenzando a ganar adeptos en nuestro país, en muchas ocasiones como complemento de personas que realizan otras actividades. “En mi caso, 'animal flow' es una gran herramienta que incorporé para potenciar mi trabajo como entrenador y obtener mejores resultados en mis alumnos”, cuenta Sebastián Parodi (@chevyparodi), instructor de esta disciplina.

Nacido en pos de crear un programa de ejercicios que enfatizara el movimiento fluido y multiplanar, no requiere elementos externos y puede mejorar la fuerza, potencia, flexibilidad, movilidad, estabilidad, resistencia, coordinación y el desarrollo neuromuscular. Cuando se lo domina, el espectáculo es casi hipnotizante: se ve como si los participantes estuvieran bailando al ras del suelo, combinando figuras desafiantes y coordinadas, precisamente a lo que alude el término “flow”. “Se ve natural, dinámico y fuerte, y así se siente también cuando lo practicás”, motiva Parodi, quien asegura que no hace falta ser gimnasta ni tener experiencia previa en yoga u otras prácticas para llegar a moverse así. Aunque aclara que esta disciplina debe abordarse con la humildad de quien está dispuesto a volver a conocer su cuerpo y conectar con él, ya que el desafío también consiste en lidiar con emociones como la frustración cuando algo no sale.

¿Y qué trae de nuevo a la escena? Sobre todo, un interesante equilibrio de destrezas. Puede ser ideal para mejorar la movilidad de quien solo está acostumbrado a trabajar la fuerza en el gimnasio y tiene movimientos restringidos, pero también para devolverle autonomía y confianza para moverse a los adultos mayores. Un espectro amplio como su abanico de transiciones.

Intención en movimiento

Si de movimientos ancestrales se trata, la disciplina con la que convoca a miles de seguidores Dafne Schilling (@dafneschilling), “Intención en Movimiento”, es todo un referente. Esta práctica combina la danza, el yoga, la meditación y el desarrollo personal en un flujo de pasos de baile y posturas. “Se trata no tanto de hacer bien los pasos o asanas, si no de poner nuestras emociones en movimiento”, ilustra Schilling. Creado por ella misma en 2012, hace casi 10 años, los adeptos han ido creciendo inmensamente con el paso del tiempo y tienen cada vez más heterogeneidad de edades: desde los 18 a los 65 años, en sus clases pueden verse hombres y mujeres, aunque predominan ellas. “Como no hay restricciones y siempre hay una opción B para quien no puede dejarlo todo o no tiene esa vitalidad, funciona para todos. Es algo que va más allá del cuerpo: podés estar bailando mucho o solo hacer unos pasos en el lugar, y eso también es válido para la práctica”.

Más allá del baile en sí, en el que casi todos terminan transpirados y en un estado de presencia del aquí y ahora muy fuerte, Schilling entiende que el auge de su método se debe a la comunión de muchos bajo una sola intención. “Es más bien una reunión de almas con ganas de contar sus historias y bailar sus emociones”, relata. El compartir una misma energía y deseo vuelve la experiencia muy memorable. Especialmente cuando se realiza en ámbitos como el Hipódromo de Palermo al aire libre y al atardecer, como sucede cada martes en sus clases presenciales.

Renovar lo clásico

Con múltiples beneficios, otra gimnasia que comienza a resonar es la “hipopresiva”, que ya lleva décadas de ventaja en Europa. Se trata de ejercicios posturales y respiratorios que buscan disminuir la presión interna en las cavidades pélvica, abdominal y torácica, y por ende son especialmente recomendados para la rehabilitación posparto y la terapia uroginecológica. “Cualquier ejercicio o deporte es hiperpresivo, es decir que aumenta la presión interna. Esta gimnasia hace lo contrario, logrando además la activación de ciertos grupos musculares, como la musculatura abdominal o el piso pélvico, a la vez que relaja el diafragma torácico”, explica Valeria Tracogna, directora y docente de los cursos de formación profesional en Técnicas Hipopresivas en IDEHA Capacitaciones (@ideha_capacitaciones). A corto plazo, lo que esto genera es mejorar la postura y el tono de esta musculatura, principalmente de la faja abdominal y el suelo pélvico.

Gimnasia hipopresiva

Su auge podría inscribirse en varios frentes. En primer lugar, requiere poco tiempo: con 20 o 30 minutos dos o tres veces por semana es suficiente para, al cabo de dos meses, notar la diferencia. Luego, se logran beneficios a los que no se accede con otras prácticas, como elevar los órganos internos, lo que genera grandes resultados en el tratamiento y prevención de prolapsos vaginales e incontinencia urinaria. También logra ajustar el abdomen sin lesionar el suelo pélvico, dado que trabaja ambas áreas a la vez. “Y al entrenar estas estructuras logramos un aumento del tono reflejo. Así, ante un incremento de presión por un esfuerzo, van a estar más tensas y con mejor tono de forma espontánea”, describe la especialista. Aunque las embarazadas no deberían realizarlos, en general están recomendados para hombres y mujeres por igual. Son ideales para combinarlos con otro deporte o actividad.

Finalmente, entra en escena la innovación del boxeo de la mano de Brooklyn Fitboxing, una cadena internacional nacida en España en 2014. Propone 47 minutos de alta intensidad combinando boxeo, “kickboxing” y “muay thai” (también conocido como “boxeo tailandés”) al ritmo de la música y sin contacto. Cada sesión tiene ocho rounds de dos minutos pegándole al saco con diferentes combinaciones de golpes e intervalos de dos minutos de entrenamiento funcional. “Nuestra actividad la practican tanto hombres como mujeres entre 16 y 45 años aproximadamente, pero tenemos un público 65% femenino”, detalla Jorge Díaz Valdez, CEO de la filial argentina.

Fitboxing

Un punto interesante es que las bolsas cuentan con una tecnología de sensores que pueden medir el entrenamiento de la persona, permitiendo competencias incluso sin necesidad de contacto. “Los fitboxers compiten contra sí mismos, contra otros y también por equipos o en la liga de centros. Hoy prestamos servicio a 1500 alumnos”, detalla Díaz Valdez. En tiempos de alto estrés, la suya es una disciplina que además promete liberar tensiones sin ningún damnificado en el medio. Lo que se dice un panorama “win win”.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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