Martes 1 de diciembre, 2020

COSTUMBRES | 22-10-2020 13:21

Terrazas, patios y veredas para salir a comer el fin de semana

Una selección de bares y restaurantes al aire libre para disfrutar excelentes platos y tragos a cielo abierto.

Sentarse en una mesa al sol tibio de la primavera en un bar o un restaurante. O tal vez bajo las estrellas, al cobijo de las noches más cálidas. Sacar el celular y, código QR mediante, visualizar el menú. Hacer el pedido y disfrutar de la espera charlando, o simplemente mirando a la gente pasar. Ponerse un poco del alcohol en gel ubicado en la mesa. Y cuando el plato arriba, sacarse el barbijo y empezar a comer. La nueva normalidad es extraña, pero se disfruta con el ansia de quien recupera un gusto largamente perdido. Y gracias a los días agradables que trae la primavera, se explaya en patios, veredas y terrazas, ofreciendo el combo perfecto de aire libre, recaudos y socialización. A continuación, un paneo por los espacios más lindos, para disfrutar de las reaperturas gastronómicas de la ciudad de Buenos Aires.

Palermo nunca defrauda

 Es una de las esquinas más lindas del barrio. Con vista a la Plaza Armenia, Gontran Cherrier (Malabia 1805) seduce con su paisaje tanto como con su boulangerie, pâtisserie y cocina francesa. Y mientras durante la semana ofrece 15 mesas para dos personas y cuatro para cuatro (en pos de respetar la distancia requerida), los fines de semana agrega su terraza con 10 mesas para tres personas cada una. Desde esta es posible disfrutar más aún la fisonomía del barrio y su pulmón verde, así como probar nuevas incorporaciones de la carta, como el quiche de salmón, papa y puerro o el croissant de espinaca con bechamel y parmesano.

A unas pocas cuadras, Tomate Estación de Sabores ostenta con orgullo su pintoresco patio entre frondosos árboles y enredaderas, así como sus mesitas de hierro rojo sobre la vereda, con vista a la construcción de ladrillo a la vista. Desde ahí proponen una comida con productos naturales, inspirándose en la fruta que les da nombre para hacer honor a la cocina de estación, con insumos en su momento de auge y destacando la frescura de los sabores. “Ofrecemos variedad de carnes, pastas artesanales y ensaladas, y todos los productos son de elaboración propia”, relatan sus creadores, que describen el suyo como un espacio relajado en el que pasarla bien en distintos momentos del día (está abierto de 9 a 24 hs de martes a domingos, en El Salvador 4676).

Y si se quiere hablar de patios soñados, el de La Malbequería (Gurruchaga 1418) también suma puntos para el premio. Absoluto oasis en medio de la ciudad, posee un estanque con peces, una higuera de más de 50 años y un piso adoquinado que son el corazón de una casa antigua reciclada con aires andaluces. Allí es posible degustar la maestría en carnes de Lo De Jesús, el restaurante adyacente (Gurruchaga 1406) con el que comparte cocina, acompañado por más de 450 etiquetas de vino y especial énfasis en las zonas productoras de malbec, como su nombre lo indicia. Además, por estos días primaverales suman catas al atardecer, con vinos seleccionados y un maridaje pensado especialmente.

El jardín como refugio

Otra variante que atrae en esta época de reaperturas son los jardines de las casonas antiguas, exhuberantes en verde y en arquitectura espléndida a la vez. Como Casa Cavia, maravilla elogiada incluso en medios internacionales, que data de 1927 y evidencia lo maravillosa que fue la Belle Époque porteña. En el jardín, coronado por una pileta central sobre nivel que refleja el cielo y el paisaje que la rodea, los nuevos protocolos de seguridad permiten desplegar 10 mesas para entre cuatro y dos comensales, y ofrecer menú de tentempiés, cafetería, dulces, coctelería y vinos. Además, retornaron sus “Miércoles de Bar”, donde la propuesta de tragos cobra nuevo vuelo creativo de la mano de Lucas López Dávalos y Flavia Arroyo y se luce en una imponente barra de mármol verde (Cavia 2985).

Graciosamente, la siguiente selección de este listado fue construida por el mismo arquitecto, el noruego Alejandro Christophersen, aunque en este caso en 1903. Se trata del Círculo Italiano, cuyo restaurante es gestionado por la cadena Croque Madame (Libertad 1264), y que resulta un ejemplo de belleza francesa que se admira incluso mejor estando fuera, en su jardín pleno de senderos, fuentes, excursiones y detalles. En sus mesas al aire libre (pero protegidas con sombrillones blancos) es posible deleitarse con el plato insignia de la marca, los croques, pero también comer tartas, ensaladas, pastas, carnes y todo tipo de preparaciones dulces para el desayuno y la hora del té. Todo, con distanciamiento social y profusión de alcohol en gel.

Viajar sin valijas

Otros espacios, en tanto, cautivan con su impronta más moderna, fresca y relajada, incluso permitiendo soñar con unas futuras vacaciones. Así sucede en Uco, el restaurante de Fierro Hotel, en Palermo (Soler 5862). Su jardín no tendrá una arquitectura imponente por detrás, pero sí implica un gigante respiro de aire libre en un lugar casi escondido de la ciudad. Híper tropical, rebalsa de plantas y silencia todo ruido exterior, entre sillones de mimbre y un deck de madera que aportan calidez. Abierto tanto al mediodía como a la noche, ofrece un menú donde resaltan clásicos como el cordero patagónico, la hamburguesa casera ahumada o el arroz negro de mar, sin descuidar la carta de postres, con un volcán de chocolate que ya es insignia.

Y si se quiere seguir con la impronta de vacaciones, Enero Restaurant & Aguaviva Bar, en la Costanera Norte (Avenida Rafael Obligado 7180), permite sentarse a contemplar el río y dejar muy lejos las preocupaciones diarias. A sabiendas de que las nochecitas de primavera pueden ser algo traicioneras con el frío, su terraza de 350 m2 es climatizada, convirtiéndose así en una suerte de jardín de invierno súper reparado. Con la distancia social pertinente, sus mesas para dos, tres y cuatro personas están disponibles de miércoles a domingos durante la noche y el fin de semana también al mediodía. En su carta con código QR pueden encontrarse langostinos crocantes con mix de verdes y dressing asiático, vacío de ternera a la parrilla, salmón a la chapa con cous cous marroquí y bondiola braseada en blend de cervezas, entre otros. Su plan mayor, según comentan, es convertirse en un “status mantis”: un estado mental que despierte la curiosidad ante lo inexplorado con actitud positiva, y que viva el espíritu de enero todo el año. Una premisa que no vendría nada mal desplegar cada tanto en estos tiempos inciertos.

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