Lunes 27 de septiembre, 2021

CULTURA | 07-05-2020 11:18

Eva Perón. El recuerdo de su sobrina Cristina Álvarez Rodríguez

Es la única de la familia Duarte que se dedica a la política y es el alma mater del Museo Evita. Aquí, la charla que mantuvo con NOTICIAS.

Cualquiera que quiera tener una noción de lo que representó el trabajo social de Eva Perón debería visitar su Museo en la calle Lafinur 2988. Esta casa, durante los años en que existió su fundación, fue la sede de un hogar transitorio destinado a mujeres en situación de riesgo. La belleza de la pequeña mansión y el recuerdo de las actividades que se desarrollaban en ella son un justo homenaje para una mujer que consagró los últimos años de su vida al cuidado de los más débiles. Sus jornadas laborales duraban 20 horas, aún cuando ya estaba enferma. Su obsesión eran los hambrientos y los desamparados, los que llegaban a la Capital con las mismas carencias con las que ella arribó en 1934.

Con su sobrina nieta, María Cristina Álvarez Rodríguez, diputada nacional de larga trayectoria en la política (la única en su familia), y alma mater del Museo Evita, recorrimos hace muy poco tiempo la casa de la calle Lafinur y estos fueron sus principales recuerdos.

“Cuando murió Evita, pasó todo lo que sabemos, en principio, su embalsamamiento, un proceso que inició el doctor Ara. Después en el '55, los comandos civiles revolucionarios raptaron el cuerpo de la CGT en acuerdo con las autoridades del golpe militar y lo enterraron con nombre falso en Italia durante 17 años -recuerda la diputada cuando le preguntamos sobre la recuperación de los bienes de Eva-. Perón partió en la cañonera paraguaya y sólo se llevó las cosas más entrañables, como el documento de Evita, cartas personales de afecto entre ellos, algunas fotos. No pudo llevarse ni sus trajes, ni sus joyas. Todo eso quedó en la residencia presidencial que fue saqueada y luego demolida porque ahí había muerto Evita. Era el palacio Unzué, residencia de todos los presidentes argentinos antes de Perón. El odio actuó de una manera tan irracional que demolieron la casa que estaba destinada a los presidentes argentinos. Antes se hizo una exposición con los trajes de Evita para mostrarle a la gente el valor que tenían. La muestra duró abierta 3 días porque la gente iba y dejaba flores, velas. Tuvo el efecto contrario. Los trajes de Eva fueron a un depósito judicial. Muchas de las pieles y las joyas las robaron”.

Destino. La familia Duarte completa, constituida en su mayoría por mujeres y niños, partió al exilio en Chile durante 4 años. “La preocupación central de mi bisabuela era el cuerpo. No sabíamos dónde estaba enterrado, ni quién se lo había llevado, ni si lo habían destruido. Ella hizo reclamos ante todos los países del mundo, incluso el Vaticano”, recuerda Cristina.

Marysa Navarro, historiadora española, es la autora de la que se considera la mejor biógrafía de Eva Duarte, que fue editada por Edhasa. “Cuando ella empezó a investigar buscó desesperadamente a mi abuela. Pero la madre y las hermanas no hablaron nunca a la prensa de Eva. Le habían hecho un juramento en su lecho de muerte. Ella les pidió: 'No hablen con la prensa, no contesten porque todo lo que digan lo van a usar en contra de ustedes'. Y se callaron”

Como Cristina no había hecho ese juramento, le pidió permiso a su abuela para crear el Museo, en cuya formación colaboraron todos los amigos de Eva que estaban vivos, intelectuales e historiadores del peronismo. La institución, hoy Museo Nacional, se inaguró en el cincuentenario de la muerte de Eva, el 26 de julio de 2002.

Historia. Con respecto a nuevas investigaciones y conclusiones sobre la vida de Eva Perón, Cristina Álvarez Rodríguez explica:

“De su biografía siempre se está conociendo nueva información. Los datos de su infancia son los más confusos. Por ejemplo, siempre hubo una discusión sobre si ella llevaba el apellido Duarte o no. Hoy está probado que era Duarte. Si bien los hermanos habían nacido fruto de una relación paralela, cuando Evita nació, la primera mujer de su padre había fallecido, con lo cual no había ningún impedimento para que llevara su apellido. La historia de Evita es tan maravillosa, tan dramática y tan intensa a la vez, en un tiempo tan corto, que en los relatos se fueron agregando cosas para hacerla más dramática”.

Hoy, en el 101 aniversario del nacimiento de Eva Perón, la diputada reflexiona: “Siempre a mí me gusta ponerla a Eva en su contexto histórico. Uno la ve tan joven, a pesar de que hoy cumpliría 101 años, que uno siente que la mira y la evalúa desde el presente. Y por supuesto que eso es lógico porque está vigente su legado y su mensaje. Hoy más que nunca en este mundo convulsionado, la solidaridad, la justicia social y la lucha por la igualdad que Evita predicaba como acción política son necesarias”.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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