Viernes 14 de agosto, 2020

DANZA | 29-07-2020 13:48

Ballet Folklórico Nacional

Subdirector a cargo: Mariano Luraschi. Función virtual por su 30º aniversario. Facebook: @bfnargentina.

Sus padres: los inigualables Santiago Ayala –El chúcaro– y Norma Viola. Su bautismo: el 9 de julio de 1990 en el Teatro Colón. Realmente, no podía imaginarse mejor comienzo para el Ballet Folklórico Nacional, impar elenco que a lo largo de su trayectoria tradujo a la danza leyendas, historias y tradiciones de nuestro país. Múltiples presentaciones por el mundo (Colombia, Brasil, Paraguay, Chile, México, España, Portugal, Bulgaria, Albania, Francia, Suiza y Japón) lo convirtieron en una especie de embajador del folklore argentino y en la actualidad, el BFN transita una madurez artística inalterada por los lógicos cambios generacionales. Es admirable la precisión en la transmisión boca a boca –en este caso, cuerpo a cuerpo– de cada una de las coreografías que integran el repertorio de la compañía.

El estilo, la disciplina y la entrega inicial también supieron ser conservadas y perfeccionadas por las sucesivas direcciones del BFN, y el “Pericón nacional de Argentina” (coreografía de Ayala y Viola, música de Antonio Podestá) que comienza la función, es una prueba evidente de esto. Mediante un fantástico montaje de varias representaciones a través del tiempo, es posible deleitarnos con la unidad estilística y la alegría compartida, en una obra emblemática de la compañía.

El infaltable homenaje a sus fundadores viene de la mano de don Atahualpa Yupanqui y sus “Nostalgias tucumanas”, la última zamba que los maestros bailaron juntos, con elegancia y aleteo de pañuelos dentro de un marco circular lumínico y acompañados por las palmas del público.

Un verdadero catálogo de centenarias costumbres gauchescas, “Juegos pampeanos y malambo”, pone el broche de oro en este merecido festejo. El pato, la taba, la carrera de cuadreras y la polémica riña de gallos desfilan en vistosas viñetas, al compás de la música de Oscar Cardozo Ocampo. Hay tiempo también para el romance, bailando un “escondido”. En el final, con la pantalla compartida cuatro veces, aparece el desafío de malambo, tan impactante hoy como ayer.

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Patricia Casañas

Patricia Casañas

Periodista crítica de danza.

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