Monday 4 de March, 2024

DANZA | 11-12-2022 00:20

"La Era del Cuero". Posmodernismo gaucho

Coreografía: Pablo Rotemberg. Música original y diseño sonoro: Axel Krygier. Videoproyecciones: Lucio Bazzalo. Diseño de iluminación: Fernando Berreta. Diseño de vestuario: Endi Ruiz. Diseño de escenografía: Cecilia Zuvialde. Intérpretes: Alejandro Desanti, Maximiliano Díaz, Carla Di Grazia, Nickytuns, Marcos Olivera, Ezequiel Posse, Facundo Posse y Carla Rímola. En la Sala Casacuberta del Teatro General San Martín, de jueves a domingos a las 20,30, hasta el 18 de diciembre.

“La Era del Cuero” es una obra ideal para estos tiempos de deconstrucción: definido como una investigación sobre el malambo, el discurso de Pablo Rotemberg resulta caricaturesco, pero dictado desde el conocimiento de esta danza de hombres. Por este motivo, la elección de bailarines formados y consagrados en el arte del malambo no es casual, y le da al coreógrafo una fortaleza técnica irreprochable desde donde lanzar su controvertido punto de vista. Rotemberg no deja títere con cabeza: su estética insolente recorre toda la pieza parodiando el machismo, el feminismo, el travestismo, los próceres, el uso del inglés y hasta la religión. Todo es subvertible en la posmoderna concepción del coreógrafo, en un funcional paralelismo con la realidad que nos circunda: una realidad que cada vez más normaliza el discurso alocado, el grito ensordecedor y el delirio.

Con la eficiente colaboración de las imágenes de Lucio Bazzalo, la ‘Obertura’ comienza con una explosión aparentemente devastadora. Un hombre sobrevive zapateando descalzo y con una violencia inusitada, primera exposición de un componente que será una característica constante de la obra, tanto en lo físico como en lo sonoro. La música electrónica de Axel Krygier alterna con páginas de Alberto Ginastera a lo largo de los tres breves actos (“El día después”, “Luz mala” y “No future”), mientras que los entreactos son ilustrados por personajes con bombos y cabezas de caballo. Hay cruces con lo contemporáneo - un interesante solo de Carla Di Grazia en medio de una lluvia ácida- y con lo popular -un desopilante baile brasileño de alfajores Tito, en sesgada alusión a una famosa marca de esa golosina.

El elenco de excelentes intérpretes se pliega a la propuesta con sobrados recursos en todos los estilos. Dentro de tanto vértigo, un cuarteto de filosos bailarines en el tercer acto pone al alcance del espectador la fuerza de la belleza del más puro malambo. Ese que desde la partitura de Ginastera para “Estancia” nos recuerda que el gaucho como tal es hoy una especie extinguida.

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Patricia Casañas

Patricia Casañas

Periodista crítica de danza.

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