Josimar José Évora Dias tiene 40 años, juega en la segunda división de Portugal y hasta el lunes era un nombre conocido apenas dentro de Cabo Verde. Pero en el debut mundialista de su selección ante España, su apodo —"Vozinha", que en portugués significa "Abuelita", porque de chico se crió con sus abuelos mientras su papá estaba en el servicio militar y su mamá trabajaba jornadas largas— se convirtió en tendencia mundial.
El arquero realizó siete atajadas ante los campeones europeos, que dominaron el partido de principio a fin, acumularon 23 remates y no pudieron convertir ninguno. El resultado final fue 0 a 0: el primer punto en la historia mundialista de un país de apenas 500.000 habitantes y 4.033 kilómetros cuadrados, la nación más pequeña en superficie que alguna vez jugó un Mundial.
Antes del partido, Vozinha tenía entre 40.000 y 50.000 seguidores en Instagram. Pocas horas después de que el árbitro pitara el final, su cuenta había superado el millón y medio. Y siguió subiendo: al cierre de esta nota la cifra ya superaba los 7 millones de seguidores. El detonante fue la cadena brasileña Cazé TV, cuyos comentaristas, maravillados con la actuación del arquero, lanzaron un desafío a su audiencia: ir a seguirlo en Instagram como homenaje. La respuesta fue inmediata y masiva. El fenómeno evocó de inmediato el caso de Tim Payne, el defensor neozelandés que se volvió viral entre los argentinos antes de la Copa del Mundo y acumula hoy más de 5 millones de seguidores.
La escena más emotiva llegó durante una entrevista en vivo. Una periodista le mostró el teléfono con la cifra de seguidores y Vozinha no pudo ocultar la sorpresa: su reacción se volvió tan viral como el partido mismo. "Es el sueño de una vida estar aquí y ayudar a mi equipo. Trabajamos mucho para esto. Sabíamos que enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero también conocemos nuestra calidad. Fue muy difícil, pero estamos muy contentos", declaró tras recibir el premio al MVP del partido. Al final del juego, cuando el árbitro pitó, rompió en llanto en el campo de juego.
La historia de Vozinha es la de una carrera construida a fuerza de paciencia. Recién pudo dedicarse profesionalmente al fútbol a los 25 años, cuando firmó su primer contrato en Angola. Antes de eso, para sostenerse mientras jugaba en ligas menores, trabajaba por las mañanas como electricista en Mindelo, reparando cables y sistemas eléctricos. Luego recorrió un largo periplo europeo: pasó por el Zimbri moldavo, el Gil Vicente portugués, el AEL Limassol chipriota y el AS Trencin eslovaco, antes de llegar hace dos temporadas al Grupo Desportivo de Chaves, de la segunda división de Portugal. Acumula cerca de 90 partidos internacionales con Cabo Verde y participó en varias ediciones de la Copa Africana de Naciones.














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