Lunes 1 de marzo, 2021

ECONOMíA | 16-01-2021 11:13

Un territorio hostil para las inversiones agropecuarias

Las medidas restrictivas al comercio exterior y la manipulación de los precios de mercado también atentan contra quienes quieren invertir en el sector.

Una vez tras otra, la Argentina no logra salir de su seguidilla de errores, desaciertos y mala praxis. Medida tras medida, reglamentación tras reglamentación, normativa tras normativa, dilapida las oportunidades que un contexto favorable le brinda, para fomentar las inversiones productivas en el territorio.

Hoy vemos un ejemplo claro de esto, con los precios internacionales de las dos principales cadenas de exportación del país en franco crecimiento, fruto de una combinación de factores que ubican en una situación de preferencia. Sin embargo, esas ventajas comparativas no logran traducirse en ventajas competitivas en el tiempo: las señales que se dan a la inversión no agregan más que incertidumbre.

Hagamos un repaso rápido del escenario: a favor, precios internacionales subiendo y estables por algún tiempo; en contra, un tipo de cambio retrasado, insumos con inflación en dólares debido a la distorsión en los canales de aprovisionamiento, 169 impuestos diferentes, 35.000 normativas impositivas, derechos de exportación, impuestos nacionales, provinciales y municipales que conforman una carga tributaria que roza la confiscación, gravando la producción y no su resultado. No es una novedad que la presión tributaria disminuye la competitividad de las empresas y del sector, habitualmente distorsionando los precios relativos y elevando los costos de las distintas cadenas de valor. También les quita capacidad de resiliencia, de buffer a inversiones cuyo desarrollo productivo se realiza a cielo abierto.

El 67% del ingreso de la producción termina en manos del Estado, con el 33% restante los inversores productivos deben pagar todos los costos de producción, vivir y reinvertir. Cuando las señales no son claras y hay cambios de reglas de juego, se incrementa la incertidumbre y la respuesta es casi de manual, los motores de la economía entran “en modo defensivo”.

Dicen que la experiencia es tal cuando se aprende de ella. En el pasado reciente las distorsiones en los mercados llevaron a que se tuviera que reemplazar maíz por trigo en los alimentos para animales fruto de su baja de producción, llevó también a la menor intención de siembra de trigo en 100 años y a la pérdida de 12 millones de cabezas de ganado (el equivalente al stock ganadero de Uruguay y Paraguay).

Las estadísticas muestran que en la historia reciente la eliminación de distorsiones impacta virtuosamente en el crecimiento de la producción multiplicando por diez su índice. ¡Señores, las habilidades se potencian, no se lastran!

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por Matías Lestani, responsable del Dpto. Económico de CRA

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