Domingo 22 de mayo, 2022

EMPRESAS | 01-02-2022 14:32

Cambio climático: agricultura bajo riesgo

La variabilidad del clima alienta una mayor digitalización del negocio agropecuario.

Lo que era tema de discusión entre ambientalistas y científicos, hoy es una variable en las ecuaciones de proyección de resultados en las tendencias de mercado. Las reuniones como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, tienen un capítulo sobre las medidas a adoptar para mitigar el cambio climático. Se estima que, la temperatura media mínima podría crecer otros 2° para fin de siglo, con más inestabilidad climática e incertidumbre agrícola.

Las emisiones de la agricultura, si bien no cargan con el grueso de la responsabilidad, podrían compensar positivamente lo que producen sectores naturalmente emisores de dióxido de carbono (energía, transporte o industria). Aquí, Argentina corre con ventaja: el método difundido en más del 90% de la superficie cultivable es la siembra directa, que es modelo mundial de sostenibilidad.

Sin embargo, el efecto del cambio climático también se hace presente en la seguidilla de períodos de sequía con el de copiosas lluvias. Los promedios pueden engañar, ya que lo que caracteriza es la distribución y su efecto sobre la producción solamente es compensado por otra variable que es una buena noticia para el agro argentino: la permanente adopción de innovaciones biotecnológicas, tecnología aplicada y buenas prácticas en el manejo de la producción. El año pasado se embarcaron algo más de 100 millones de toneladas de granos y subproductos, 12% más que el año anterior y 0,5% menos que el récord de 2019. Esto pese a la sequía que afectó sobre todo a la soja pero que, además, se favoreció con el precio récord en los mercados internacionales.

Nicho digital. Adrián Poletti (titular de Incrementar Consultoría Agropecuaria y de la plataforma Agtrace), explica que la incertidumbre climática es el factor más importante en la estructuración del negocio agropecuario. “Hay un natural estrés productivo en la combinación del área a trabajar y la incidencia del clima y no sólo en Argentina. Por ejemplo, se proyectaban 49 millones de toneladas de granos y ahora se rebajaron las expectativas a 43 millones como techo”, subraya. A su juicio, la creciente volatilidad de los mercados se potencia en el país por las políticas de corto plazo que le quitan aliento a un crecimiento sostenido de la producción.

La innovación es una marca registrada de la agricultura argentina. En la búsqueda incesante de productividad, quizás movido por el agobio fiscal resultante de la combinación de retenciones, impuestos al patrimonio, directos y tasas municipales, pero, sobre todo, de la brecha cambiaria existente, la atención se posa en tres variables: la buena gestión, la optimización en la utilización de los insumos fitosanitarios y biotecnológicos y el avance imparable de la digitalización.

La multinacional Bayer, es una de las que picó en punta en la utilización de herramientas de agricultura digital para ayudar a los productores a trabajar de manera más eficiente al combinar su experiencia y el conocimiento de sus campos con herramientas que recopilan datos de satélites y máquinas que ellos mismos generan en sus campañas agrícolas. Así, proporcionan información presentada de una forma accesible y rápida, que les permite tomar mejores decisiones. En su aplicativo Climate Fieldview, utilizan la ciencia para decidir qué cultivar y utilizar semillas diseñadas a medida según regiones, climas y tipos de suelo. En el Proyecto Breeding de Precisión, por ejemplo, lograron generar un almacén de datos que recopila información genética de todo el mundo.

Por su parte, Poletti explica que ya en 2017 observaban que se complicaba el tema fitosanitario. “Si no hay control de uso de agroquímicos, cuando se detecta, se hace en destino y si existe algún problema, ya es tarde”, recuerda.

Información. En el caso de Xarvio, por ejemplo, es una aplicación de agricultura digital desarrollada por Basf, que ayuda a optimizar la producción. Hernán Mora, el líder comercial de la firma para Argentina y Uruguay, enfatiza que la empresa apostó por la digitalización del sector para aumentar la eficiencia a través de herramientas (información satelital y modelos predictivos) y también un mejor uso de los insumos, a su vez en plena revolución biotecnológica.

Para Mora, contar con una larga serie de datos y detalles de la performance de cada zona y el momento preciso del cultivo le permite agregar valor ganando en eficiencia, asertividad y mejorar la disponibilidad de información para la toma de decisiones. Ser más precisos permite aumentar sustancialmente la productividad, pero también sirve y mucho poder contar con la trazabilidad: qué y cómo se produce. “Al tener una combinación de información del clima, los suelos y su historial, permite llevar un registro más certero de cada campaña y predecir con menor margen de error lo que va a pasar con cada lote”, detalla.

El cambio no se puede detener, pero sí ser incorporado en los márgenes de incertidumbre en un negocio que, cada vez más, se orienta hacia el uso intensivo de tecnología.

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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