Saturday 11 de April, 2026

EMPRESAS | Hoy 08:27

Digitalizar no es deshumanizar

Las empresas que reemplazan personas por IA pierden valor, mientras que las que combinan tecnología con interacción humana logran mejores resultados.

La pregunta que vale US$ 195.000 millones: ¿dónde ponés la máquina y dónde la persona? Klarna reemplazó 700 empleados con IA y tuvo que recontratarlos. Los bancos norteamericanos cerraron sucursales y perdieron USD 195.000 millones en clientes. JPMorgan gastó USD 18.000 millones en tecnología y abrió 500 sucursales nuevas. La diferencia no es cuánta tecnología tenés, es el criterio con el que la usás.

El banco que más invierte en tecnología… y abre sucursales. JPMorgan Chase invirtió USD 17.000 millones en tecnología en 2024. Es el banco que más gasta en tech del planeta. ¿Sabés qué hizo al mismo tiempo? Abrió 500 sucursales nuevas.

No por nostalgia. Por matemática. Sus datos internos mostraron que los clientes que combinan canales digitales con interacción humana tienen un lifetime value entre 3 y 5 veces mayor que los que solo usan la app. Tres a cinco veces.

Mientras tanto, la industria bancaria norteamericana lleva una década cerrando sucursales. El resultado: cada punto porcentual de atracción le cuesta USD 12 millones anuales al banco promedio. Oliver Wyman estima que el costo total para la industria supera los USD 195.000 millones por año. No perdieron clientes porque la tecnología fallara. Los perdieron porque pusieron la máquina donde debía estar la persona.

El caso Klarna: cuando la eficiencia no alcanza. Klarna fue el caso estrella de la IA en servicios financieros. En 2023, reemplazaron 700 puestos de atención al cliente con un chatbot de OpenAI. El CEO lo celebró públicamente. Ahorro inmediato: USD 40 millones.

Meses después, empezaron a recontratar. ¿Por qué? El chatbot resolvía consultas transaccionales perfecto. Pero cuando un cliente tenía un problema complejo (una disputa, un error de cobro, una situación que requería juicio) el bot escalaba, frustraba, o directamente perdía al cliente.

Sebastian Siemiatkowski, el mismo CEO, lo admitió: se enfocaron demasiado en eficiencia y descuidaron la calidad de la experiencia.

Una encuesta de Orgvue y Forrester lo confirmó a escala: el 55% de las empresas que reemplazaron humanos con IA se arrepiente.

Digitalizar no es lo mismo que deshumanizar. El error no es usar tecnología. El error es confundir digitalizar con deshumanizar. Digitalizar es automatizar la apertura de cuenta para que tarde 3 minutos en vez de 45. Bien. Deshumanizar es reemplazar la llamada de bienvenida del oficial con un email automático que nadie lee. Y no darse cuenta de la diferencia.

Digitalizar es poner un chatbot que resuelve consultas de saldo en 8 segundos. Deshumanizar es que ese mismo chatbot sea la primera línea para un empresario que quiere reestructurar USD 2 millones de deuda y necesita que alguien entienda su contexto. La diferencia entre las dos cosas no es tecnológica. Es de criterio estratégico. ¿Dónde pongo la máquina y dónde la persona?. Esa pregunta, que parece obvia, casi nadie la hace bien.

Lo que los clientes realmente quieren. Un dato que la narrativa del “todo digital” no quiere escuchar: el 75% de 15.000 consumidores encuestados por PwC quiere más interacción humana en el futuro. No menos. Y solo el 15% quiere una experiencia 100% digital.

El mercado está gritando algo. Y los bancos que más invierten en tech están empezando a escucharlo: JPMorgan batió su récord de revenue en 2024 (US$58.500 millones) con el modelo híbrido. Tech donde no hace falta juicio. Humanos donde hace falta criterio, empatía y confianza.

Un caso argentino con la misma lógica. En Argentina, un banco hizo algo parecido sin gastar un peso en tecnología nueva. No compró CRM. No implementó chatbot. No contrató consultora de US$18 millones como Galicia. Cambió el criterio de cómo usaba a su gente.

Pasaron de oficiales que procesaban transacciones a asesores que diagnosticaban necesidades. La tecnología existente manejaba el papeleo. Las personas manejaban las relaciones.

-Win rate: de 16% a 49%.

-Clientes nuevos: +607%.

´-Principalidad: +416%.

-Inversión: US$200.000.

-Contexto: inflación del 211%.

No fue magia. Fue criterio. Supieron dónde poner la máquina y dónde poner a la persona.

La trampa de Edison. En 1900, las fábricas sacaron los motores de vapor y atornillaron motores eléctricos en el mismo lugar. Misma fábrica. Misma estructura. 30 años después, la productividad no había mejorado. Porque el problema no era el motor, era la arquitectura de la fábrica.

El 85% de los bancos hoy hacen exactamente lo mismo. Atornillan IA, CRM, apps, dashboards sobre la misma estructura. Cada herramienta como isla separada. Y después se preguntan por qué Mercado Pago les come el mercado. La respuesta no es que Mercado Pago sea más digital. Es que Mercado Pago es digital en todo, y la banca es digital en lo fácil y analógica en lo difícil. Pero Mercado Pago no tiene oficiales de cuenta. No tiene 300 personas que puedan sentarse 45 minutos con un empresario a entender su flujo de caja. Vos sí.

La pregunta es si estás multiplicando esa ventaja con tecnología o reemplazándola con tecnología. Porque una cosa es transformación. Y la otra es amputación con anestesia.

*Fernando Colosimo es ingeniero, estratega y coach comercial experto en transformación cultural para el éxito de las ventas del negocio.

por Fernando Colosimo

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios