Domingo 25 de septiembre, 2022

EMPRESAS | 18-09-2022 00:15

Seguros y embarcaciones: problemas, ausencias y limitaciones

La cantidad de accidentes que se dan cada fin de semana con barcos y yates plantea la precariedad de los seguros del sector.

Cuando la actividad conlleva un riesgo inminente para terceros, la sociedad por intermedio de sus legisladores determina la obligación de contar con un seguro instrumento único e idóneo que permite una reparación económica del daño.

La razón de existir del seguro es empírica, es decir se nutre de la experiencia tanto como para formular coberturas, como también para llegado el caso considerarse obligatorias mediante disposiciones y leyes.

El gran incendio de Londres producido en 1966, uno de los hechos catastróficos más importantes de la historia de Inglaterra, trajo como consecuencia la creación de la primera aseguradora que tomaba coberturas de Incendio.  

Un ejemplo, más actual, que bien refleja estos conceptos es el seguro obligatorio automotor. La conducción de un automóvil y su interacción en la vía publica tiene intrínseco un riesgo, este potencial y sus consecuencias patrimoniales se resuelven con una póliza. De esta forma el riesgo se traslada a una aseguradora.

Hoy en día pensar en conducir sin un seguro sería muy estresante si somos conscientes del riesgo de perder todo por un accidente. Hace muchos años es probable que la actividad náutica en el delta no era considerada “riesgosa” debido a la poca cantidad de embarcaciones.

Desde de la década del 90 esto cambio drásticamente, el parque náutico au lento considerablemente y esto trajo como consecuencias numerosos accidentes, algunos con lamentables pérdidas de vidas. Vemos a diario por los medios colisiones entre embarcaciones y lo que sale en los medios son solo algunos casos debido a su gravedad.

Obligatoriedad del seguro. El seguro es optativo, es decir que la decisión de contratar un seguro para cubrir tanto a la embarcación como para tomar una cobertura para lesiones y/o muerte a terceros transportados y no transportados queda en manos del timonel o conductor náutico.

Si bien no hay estadísticas fieles, estimamos que más del 70% de las embarcaciones o no tienen seguro o bien tienen una suma muy limitada de Responsabilidad Civil,

Este escenario es catastrófico desde el punto de vista de las víctimas y sus familiares. Falta de dinero para tratamientos médicos, para gastos de reparación y familias sin sostén económico son lamentables imágenes cotidianas post accidentes náuticos.

Cómo funciona. En el caso de contar con un seguro de embarcación, en general las sumas por responsabilidad civil (cobertura para subir daños) es hasta la suma asegurada y en caso de embarcaciones de grandes valores la misma esta limitada según cada aseguradora.

Esta insuficiencia responde de alguna manera a la falta de legislación y la falta de adaptación de la Super Intendencia de Seguros de la Nación (Órgano de control) para dictar sumas aseguradas suficientes en el caso de existir un seguro.

Cabe destacar que existen aseguradoras que tiene seguros de responsabilidad civil específicos los cuales se pueden tomar para aumentar la cobertura o bien dar únicamente esta cobertura. Aquí el rol del asesoramiento del productor asesor de seguros es fundamental.

En resumen, existe un doble problema, ausencia de seguro en el peor de los casos e insuficiencia de sumas en el mejor.

Llamado a la acción. Es imprescindible, importante y urgente que convocar a todos los actores: Legisladores, Super Intendencia de Seguros de la Nación, Cámaras de Aseguradoras, Asociaciones de Productores de Seguros de la Nación, Prefectura Naval Argentina para incluir la obligatoriedad del seguro de Responsabilidad Civil en las embarcaciones. La realidad actual solo trae aparejada indefensión, desigualdad, perjuicios económicos importantes y un estado ausente.

 

Nicolas Saurit Román es vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores de Seguros

 

por Nicolas Saurit Román

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