Viernes 14 de agosto, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 23-07-2020 19:38

El Gran Bonete Nacional

Antes de que se corte la cadena de pagos, en la Argentina se está cortando la cadena de responsabilidades.

Lo bueno del caos es que nadie resulta culpable de nada. O mejor dicho, cuando todos somos culpables, nadie se hace responsable. La cuestión, como en el juego vintage de El Gran Bonete, es hablar rápido, tratando de inventar una excusa al paso para echarle la culpa a otro. ¿Yo señor? No, señor. ¿Pues entonces, quién? Así funciona la Argentina de hoy: muy mal, pero qué importa, al menos sigue funcionando.

Vamos a dar algunos ejemplos, para entretenernos un poco, antes de chocar contra el iceberg. 

Vecinos aterrados, chorros descontrolados, jueces y fiscales maniatados o en oferta, políticos buscavidas e intelectuales empeñados en adaptar la bibliografía de Michel Foucault al Conurbano se culpan mutuamente por la inseguridad. Para peor, aunque el voto popular puso la misma ficha en Nación que en Provincia, las máximas autoridades de Seguridad K pelean más entre sí de lo que discuten Larreta con Kicillof por la pandemia. Y eso que también se trata de cuidar vidas humanas.

Infectólogos y economistas se acusan de ignorantes ante una cuarentena oficial impotente. Mientras los argentinos hacemos de cuenta que Alberto Fernández es un “tiempista” que no necesita plan, los meses pasan y la deuda nacional no se resuelve: el Gobierno dice que porque heredó un default virtual, y la oposición porque había heredado una bomba de tiempo fiscal. Ni Vicentín ni Cristóbal López nos deben nada. Nadie tiene la culpa, pero nos la quieren cobrar igual.

Por suerte está la opinión pública, que huye a las nuevas plataformas cuando se cansa de la grieta en la prensa tradicional. Pero la cacería de culpables no cesa tampoco ahí. En las redes sociales, la ciudadanía “independiente” se reparte culpas entre bandos al nuevo estilo tecno y horizontal tuitero: o sea, a lo bestia.

El macrismo le achaca tanta división paralizante a la dualidad estructural de les Fernández, pero Mauricio Macri tampoco sabe cómo hacer que las cicatrices de su propia coalición dejen de supurar. Halcones y palomas ya son la plaga que se come la cadena de responsabilidades de una clase dirigente multiprocesada.

¿No hay nadie que se haga cargo, entonces? Entre los runners y el doctor Cahn, queda apenas el Gran Bonete, que al menos sirve de barbijo de emergencia.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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