Jueves 3 de diciembre, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 09-11-2020 12:28

La lista de Navidad de Alberto Fernández

El clima de alivio que el Gobierno lee en las novedades políticas y financieras le devuelve al kirchnerismo las ganas de refundar la institucionalidad.

Como un niño impaciente que repasa antes de tiempo su lista soñada de regalos de Navidad, el Gobierno ya paladea un fin de año mucho más aliviado del que temía. Desde el chas-chas que públicamente le aplicó Cristina Kirchner con su carta abierta, Alberto Fernández volvió a mirar el futuro con optimismo y espíritu proactivo, o mejor dicho, volvió a mirar hacia adelante, luego de meses de quedarse paralizado observando el barro que le manchaba los zapatos.

 

Ahora, la lista de Papa Noel luce muy promisoria, al menos en la fantasía albertista de volver a empezar desde cero el mandato, luego de un primer año inesperadamente tortuoso. El primer escenario de alivio es el de la pandemia: a pesar de los dudosos resultados de la estrategia sanitaria oficial, por fin el Presidente puede anunciar el adiós al aislamiento preventivo en el AMBA y otras áreas populosas, sumado a la esperanza de la pronta llegada de las vacunas, que permitan pensar en un 2021 diferente. Un alivio parecido, aunque también inestable e incierto, se vive en el mercado cambiario, luego de los parches que Martín Guzmán acertó a ponerle a la demanda de dólares. Con esa paz muy provisoria, el ministro se sentará algo más confiado a la mesa de renegociación con los enviados del Fondo Monetario que están llegando al país.

 

El resultado de la elección norteamericana también le sirve al Gobierno para sentir una especie de viento de cola geopolítico que, junto al regreso triunfal de Evo Morales a Bolivia, le dio a Fernández permiso para festejar. Si bien es muy discutible que el nuevo presidente de los Estados Unidos sea más provechoso para la Argentina que Donald Trump, el cambio de época en el Norte siempre alimenta la desesperada expectativa kirchnerista de que la historia global se ponga de nuevo de su lado, como cuando los precios de la soja le dieron a Néstor Kirchner un pasaporte al regocijo fiscal. Ahora, la tendencia alcista en el precio de los commodities argentinos prende otra lucecita al final del túnel.

 

Tal es así, que el oficialismo volvió a ponerle fichas a su vocación de refundar la institucionalidad a su imagen y semejanza. En el kirchnerismo se expande el rumor de un plan para suspender las PASO del 2021, frente a un espacio opositor que no sabe bien si aglutinarse para rechazar ese proyecto en nombre de las reglas de juego republicanas, o si en realidad, las primarias son tan arriesgadas para esta oposición como para este oficialismo.

 

El incipiente optimismo K también le devuelve el impulso a la Reforma Judicial, que en los próximos días podría concentrarse en los informes que la “Comisión Beraldi” prometió presentarle al Presidente para reinventar la Corte Suprema y adaptarla a las necesidades del nuevo poder: aquí también se le planteará a la oposición el dilema de plantarse contra todo o especular con alguna negociación que despeje el panorama judicial de Mauricio Macri y varios de sus exfuncionarios. La avanzada K augura nuevos banderazos libertarios como el de ayer en el Obelisco, pero incluso esa movida perdió bastante eco en la opinión pública que, en la cuenta regresiva del fin de año, prefiere enfocarse en la vuelta a la vida más parecida a la de la vieja normalidad. Todo este clima de relajación puede ser apenas un espejismo traidor, pero después de un año tan retorcido, al Gobierno parece que le alcanza para volver a creer en la Navidad.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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