Jueves 15 de abril, 2021

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 01-03-2021 14:59

Un Presidente que solo cree en salir de contragolpe

El discurso de Alberto Fernández ante el Congreso no transmite confianza en el año electoral que se abre hoy.

En su discurso de apertura legislativa, Alberto Fernández no sólo inauguró el tono de un año electoral decisivo. También anticipó sin disimulo el plan del golpe por golpe con el que intentará salir del encierro político que lo hace sentir como un Presidente contra las cuerdas.

Al contrario de lo que un líder que se siente ganador del futuro turno electoral haría, Fernández dedicó buena parte de su mensaje -y los momentos de mayor voltaje emocional- a hablar de la oposición. Además de aferrarse al relato, un tanto tardío, de la herencia económica recibida con más vehemencia que el año anterior, el Presidente mostró una vez más su desesperación por cumplir con su parte en la pulseada judicial de Cristina Kirchner, con la promesa -y amenaza- de lanzar una nueva ofensiva tribunalicia contra el macrismo, por los desmanejos financieros del anterior gobierno.

No deja de transmitir desconcierto un Presidente que, en un mismo discurso, denuncia la crisis que aqueja a la Justicia, pero a la vez apuesta al recurso judicial para contragolpear a un espacio opositor que le hace perder los estribos. Esa reacción instintiva de tirar guantazos al aire para esquivar el miedo al knock out tiene lógica: Fernández no pudo llevar a su discurso inaugural el único anuncio que de verdad importa en este momento en cualquier lugar del mundo. Cuándo llegará la masa crítica de vacunas para aliviar el cerrojo social que impone la pandemia de Coronavirus. Para colmo, la única novedad sobre el tema que se imponía en su discurso era el demasiado reciente escándalo de los vacunatorios premium.

Como el incipiente repunte de la economía tampoco promete un alivio rápido a los hogares golpeados por la crisis, Fernández solo pudo ampararse en uno de los recursos más remanidos del manual de liderazgo en economías de guerra: la magia de la obra pública. Y no hubo mucho más, en una presentación bastante deslucida de un Presidente que, en la cuenta regresiva de su test electoral de medio término, contagia más miedo al futuro inmediato que confianza en un país mejor y menos desunido.

También te puede interesar

Galería de imágenes

En esta Nota

Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

Comentarios