Lunes 6 de julio, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 05-06-2020 08:30

Una cuarentena para cada argentino

La nueva extensión del aislamiento prevista por Alberto Fernández abre el relato hacia una deriva de acatamiento formal sin consenso real.

La pandemia impacta a todos, pero no de la misma manera. Como en otros lugares del mundo, el Presidente encara una cuarentena diferenciada, para contener al Coronavirus ahí donde más duele. Y eso también implica administrar el relato, tratando de decir a cada cual lo que quiere escuchar. La tarea es cada vez más dura, pero Alberto Fernández está entregado a cumplirla como si se jugara su futuro en el intento.

Con esa obsesión, el Presidente fue modificando el formato de comunicación en cada anuncio que fue dando desde que instauró la cuarentena. Empezó con clases magistrales con pizarra y parado, luego sentado y con muchas filminas poco chequeadas. Hizo un campeonato mundial de contagios y muertes para mostrar lo bien que estábamos, pero luego bajó el tono para evitar más entredichos diplomáticos. Prometió antes que nadie paseos y otras relajaciones, aunque al rato lo desmintieron y se volvió más restrictivo. Inventó varios nombres para la cuarentena, a medida que la fue estirando: la llamó administrada, enfocada, segmentada, quirúrgica, regionalizada, entre otras etiquetas que probó para sostener la moral colectiva ante el encierro indefinido. Dio recetas contra el virus y al final reconoció que por ahora no hay casi nada que hacer salvo esperar. Pero mientras la cuarentena se convierte en “cientena”, el show debe seguir.

En su oferta de entretenimiento “on demand”, Fernández se sube al escenario secundado por dos gobernadores, cada uno con su postura ante el aislamiento prolongado: Horacio Rodríguez Larreta apunta a los más ansiosos por la apertura, y Axel Kicillof sintoniza mejor con los más aterrados por la demorada explosión del pico de contagios.

A los empresarios, los invita a Olivos para calmarlos, mientras Cristina Kirchner hace lo contrario al frente de su tropa. Justo en el día en que el Presidente anunció la prolongación de la cuarentena como una medida consensuada con la oposición, en el Senado, posmacristas y kirchneristas se rompían los cuernos discutiendo más la grieta que la pandemia. En el recinto, casi todos con barbijo, menos la Jefa.

Fiel a su idiosincrasia, la Argentina no sale ni se queda en la cuarentena, solo la acata formalmente, a veces sí y a veces no, sin cumplirla del todo, cuidando las apariencias hasta que el Covid-19 pase de moda. Como con el dólar, hay cuarentena oficial y cuarentena blue. O mejor, cuarentena "prêt-à-porter". Lo dijo Sergio Berni, el secretario de Seguridad bonaerense, en “Animales sueltos”: esto ya no es cuarentena, porque cualquiera se inventa un permiso para violarla. En todo caso, lo que sigue es un régimen de distancia social con aislamiento para cada vez menos. Lo único que sigue paralizado es el futuro económico nacional, pero eso ya estaba en terapia intensiva desde mucho antes que llegara el Coronavirus.

 

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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