—Usted afirma que Argentina necesita mejores empresarios. ¿No es una provocación?
—Por supuesto. Pero es una discusión que debemos dar. En Argentina nos acostumbramos a exigir mejores políticos, mejores trabajadores y mejores instituciones. Ahora bien, ¿cuántos empresarios estamos dispuestos a preguntarnos si nosotros también tenemos que ser mejores? Es más cómodo cuestionar a los demás que revisar nuestras propias prácticas.
—¿Estamos confundiendo éxito económico con calidad empresarial?
—Absolutamente. Admiramos a quienes facturan más, crecen o acumulan patrimonio. Pero pocas veces preguntamos cómo alcanzaron esos resultados. Una empresa puede ser económicamente exitosa y tener prácticas de conducción profundamente cuestionables. Facturar más no nos convierte automáticamente en mejores empresarios.
—¿No resulta injusto plantearlo en un país donde sostener una empresa es tan difícil?
—Conozco perfectamente las dificultades de gestionar empresas en Argentina. Pero el contexto no puede convertirse en una excusa permanente. La presión impositiva, la incertidumbre y las dificultades económicas son reales. También lo es nuestra responsabilidad sobre las decisiones que tomamos. No podemos exigir ética a los políticos y relativizarla cuando afecta nuestros negocios.
—¿Qué está fallando en el liderazgo empresarial?
—Muchas veces confundimos autoridad con liderazgo. Exigimos compromiso, pero no escuchamos; pedimos innovación, pero castigamos los errores; reclamamos equipos, pero premiamos individualidades. Y después responsabilizamos a las nuevas generaciones. Quizás deberíamos preguntarnos si el problema está en quienes llegan o en quienes seguimos conduciendo como hace treinta años.
—¿Cómo se cambia esa cultura?
—Empezando por reconocer que dirigir una empresa implica mucho más que administrar resultados. Durante tres décadas de gestión ejecutiva aprendí que las decisiones empresariales impactan sobre personas, familias y comunidades. Hoy, desde DMG Consultants y los distintos espacios donde comparto mi experiencia, trabajo para impulsar organizaciones más eficientes, responsables y humanas.
—¿Qué papel juega la ética?
—Es fundamental. La ética no se demuestra cuando todo funciona, sino cuando hacer lo correcto tiene un costo. No todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo. Y que una práctica sea habitual no significa que sea aceptable.
—¿Qué les diría a los empresarios que se sienten cuestionados?
—Que esa incomodidad puede ser el comienzo de algo positivo. Yo también tuve que revisar decisiones y aprender de mis errores. No se trata de señalar culpables, sino de asumir responsabilidades. Porque Argentina no necesita solamente empresas que ganen dinero. Necesita empresarios capaces de construir organizaciones de las que podamos sentirnos orgullosos.

DANIEL MARTÍN GINABREDA
Empresario | Conferencista | Mentor | Escritor
Fundador y Director General de DMG Consultants
Conductor de Sin Manual (todos los miércoles a las 20 por UrbanaBA)
Datos de contacto
LinkedIn: Daniel Ginabreda
Instagram: @danielginabredaok
Sitio web: www.dmgconsultants.com.ar
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