Mi respuesta es clara: para un horizonte de mediano plazo, hoy el ladrillo presenta una relación riesgo-oportunidad especialmente atractiva.
El primer punto es entender que dólar y activo real no son sinónimos. El dólar puede proteger el capital frente a una devaluación, pero mantener dólares inmóviles no genera renta y pueden perder poder de compra frente a los activos reales. No alcanza con conservar el valor nominal del dinero; hay que cuidar cuántos metros cuadrados, vehículos u otros bienes se pueden comprar con ese dinero.
El segundo factor es la incertidumbre financiera. Las elecciones pueden generar movimientos bruscos en bonos y acciones argentinas. A esto se suma un escenario internacional más complejo: la guerra con Irán y sus efectos sobre el petróleo, la inflación y las tasas ya están impactando sobre Wall Street y, especialmente, sobre las acciones tecnológicas y el S&P 500. Por eso, pueden atravesar períodos de volatilidad cuando el inversor busca preservar capital.

En cambio, el mercado inmobiliario argentino todavía tiene una característica difícil de ignorar: no recuperó plenamente su valor relativo frente a otros bienes. Mientras vehículos y otros activos se encarecieron con fuerza en dólares, muchas propiedades continúan cotizando por debajo de los valores de otros ciclos. En CABA, el precio medio publicado ronda los US$2.467 por m² y durante el primer semestre de 2026 apenas acumuló una suba del 0,7%.
El tercer argumento es el flujo de caja. Los alquileres atraviesan uno de sus mejores momentos recientes. La rentabilidad bruta anual promedio en CABA se ubicó cerca del 5,9% y la estabilidad cambiaria permite que esa renta tenga una previsibilidad que hace algunos años era difícil de conseguir.
Por eso, esperar con los dólares hasta que pasen las elecciones puede ser una estrategia demasiado defensiva. Este período puede ser precisamente la oportunidad para comprar bien, negociar precio y posicionarse antes de una recuperación.

La clave no es comprar cualquier propiedad. Es comprar activos líquidos, bien ubicados, con buena relación entre precio, renta y costo de reposición. En un escenario electoral incierto, el ladrillo ofrece algo que el dólar no puede ofrecer por sí solo: renta, utilidad y posibilidad de apreciación.
Germán Pacchioni
Contacto:
54-2216418357/ IG: pacchioni_realestate
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por CONTENT NOTICIAS














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