Friday 17 de July, 2026

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Lic. Romina Cariati: “La escuela también enseña a vivir”

Para la profesional, formar para la vida implica mucho más que transmitir conocimientos.

Romina Cariati es profesora, licenciada en educación y autora de libros de formación docente orientados al desarrollo del pensamiento y la innovación educativa. En esta columna desarrolla sobre la importancia de ayudar a los estudiantes a construir identidad, desarrollar pensamiento crítico y encontrar un propósito que dé sentido a sus aprendizajes.

 

La mayor responsabilidad de la escuela no es enseñar contenidos. Es ayudar a que cada estudiante descubra quién es, qué valora y qué futuro quiere construir. Todo lo demás cobra sentido a partir de esa misión.

Sin embargo, en un tiempo marcado por la inmediatez y las urgencias, la escuela corre el riesgo de quedar atrapada en la lógica de resolver lo inmediato. Entre programas, evaluaciones y demandas cotidianas, pocas veces nos detenemos a preguntarnos si aquello que enseñamos está ayudando a los jóvenes a comprenderse a sí mismos y a proyectar una vida con sentido.

Lic. Romina Cariati: “La escuela también enseña a vivir”



Durante años, el proyecto de vida fue entendido como una actividad reservada para los últimos años de escolaridad o como una instancia de orientación vocacional. Pero construir un proyecto de vida es mucho más que elegir una carrera. Es aprender a tomar decisiones conscientes, reconocer los propios valores, asumir responsabilidades e imaginar futuros posibles.

Ese aprendizaje no comienza al finalizar la escuela. Comienza cada vez que un estudiante tiene la oportunidad de reflexionar sobre lo que piensa, siente y aprende. Por eso, desarrollar el autoconocimiento, la metacognición, la gestión de las emociones y las disposiciones de pensamiento no significa sumar nuevos contenidos al currículo. Significa ofrecer herramientas para que los conocimientos adquiridos se conviertan en recursos para interpretar la realidad y actuar sobre ella.

Cuando la reflexión ocupa un lugar cotidiano en las aulas, el aprendizaje deja de reducirse a la acumulación de información. Los contenidos encuentran un propósito porque permiten comprender el mundo, construir criterio y ejercer la libertad con mayor conciencia.

Este desafío también interpela a quienes educamos. Una escuela que enseña a vivir necesita docentes que puedan detenerse, revisar sus prácticas y aprender junto a otros. En una época que premia la velocidad y las respuestas inmediatas, recuperar el valor de la pausa para pensar es, quizás, uno de los actos pedagógicos más transformadores.

Porque la verdadera misión de la escuela no consiste en ofrecer todas las respuestas. Consiste en formar personas capaces de hacerse mejores preguntas y de construir, con autonomía y responsabilidad, el futuro que desean habitar.

 

Lic. Romina Cariati
Correo electrónico: [email protected]
Instagram: @rominacariati
Facebook: @universoorion.ok

 

por CONTENT NOTICIAS

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