martes, octubre 22, 2019

NOTICIAS URUGUAY | 11-12-2018 12:49

Miguel Pastorino: "La ciencia se volvió más humilde"

¿Las respuestas a las grandes preguntas del siglo XXI las da la ciencia o la religión? Conflicto y enfrentamiento. El peligro de la pseudociencia.

Noticias: ¿Por qué una persona se acerca a la religión o a la fe? ¿Tiene la intención de entender o de explicar el mundo?

Miguel Pastorino: La religión como sistema de creencias es un modo de entender el sentido de la realidad, más que comprender lo que es el mundo. Porque la religión no le da a nadie una respuesta sobre cómo funciona el mundo, sobre qué son las cosas. El ser humano necesita construir sentido hasta en su propia cotidianeidad, no puede vivir en un mundo fragmentado. Las religiones dan una respuesta de sentido. Ahora, el número de gente que más crece es la que tiene una religiosidad sin institución. O sea que hay caminos de búsqueda espiritual que no necesariamente se vinculan con la estructura tradicional de una religión. Pero sí hay una búsqueda de respuestas sobre el sentido de la existencia que, obviamente, requiere un paso de fe. Hay una idea equivocada que es limitar la fe al ámbito religioso. Y el ser humano vive de fe: tenés fe en el banco que no se te queda con la plata, tenés fe en el médico que te manda un medicamento que no sabés cómo lo hicieron, leemos libros de autores que no sabemos si lo que dice es cierto. Es decir, el ser humano vive de fe, hasta la ciencia inclusive. Sólo que en la religión la fe se deposita en una realidad trascendente.

Noticias: Una vieja máxima comparaba la religión con la publicidad y el marketing, sobre creer en un producto que nadie ha visto y sobre el cual se habla desde hace dos mil años, al menos en el caso de los cristianos.

Pastorino: Hoy nadie, ni los ateos más estudiosos, niegan la existencia histórica de Jesús de Nazareth. En el mensaje del cristianismo hay mucho de dato histórico pero también mucho de fe en un relato, en los extestigos, en una tradición interpretativa de esos hechos. Yo hago fe de esa interpretación y quiero, hoy, hacer una interpretación de ese hecho antiguo, o no creo. Es cierto que a veces se puede decir que no se cree en nada que no se ve, mientras todo el tiempo se cree en cosas. Creo que la persona, en su racionalidad, decide en qué creer. Lo que sí estoy convencido es de que nadie cree en algo que le parezca absurdo, falso. En ese caso no creería.

Noticias: ¿Y los que creen, por ejemplo, en la sanación de mitos populares como Gilda o el agua de Querétaro?

Pastorino: Ahí hay gente que legítimamente lo cree por pensamiento mágico, porque hay diferentes formas de pensar, incluso algunas que pueden caer en la irracionalidad. Fijate que hoy se presenta la llamada ley de atracción que dice que todo lo que hacés, el Universo te lo devuelve, dicho esto en un lenguaje científico, y es pura magia. Habría que pensar que toda la gente que se muere de hambre en África es porque piensa negativo. Es ridículo, pero el pensamiento mágico está a la orden del día, incluso en gente con formación. Tendemos a querer simplificar la realidad y que las cosas tengan una única causa o una única respuesta. Después está el tipo que te vende humo, que sabe que lo que está diciendo es un verso, pero que le sirve como negocio. Pero las personas que creen en cosas que nos pueden parecer mágicas o absurdas, no siempre se reducen al ámbito de lo sobrenatural. Se puede ver en las medicinas alternativas, en la economía, en la política o en el mundo del marketing, donde uno escucha discursos que son lineales, básicos y elementales, que parecen de pensamiento mágico pero que los dejás pasar. Para desarrollarse, el ser humano necesita un pensamiento más reflexivo, profundo y más crítico, que lo hace más libre.

Noticias: ¿Cómo se actualizan las religiones? ¿Cómo explican fenómenos actuales?

Pastorino: El cristianismo, por ejemplo, en la Antigüedad, no estaba separado de otros saberes, todo estaba un poco mezclado. La autonomía de los saberes en la secularización moderna hace que la religión se reduzca casi exclusivamente a lo religioso y los otros saberes se van independizando. Antes esto no era así. Pero te digo algo que se estudia poco: el judaísmo, la religión judía, fue lo que muchos llaman como una “primera ilustración”, frente al mundo de los mitos. ¿Por qué? Porque en el mundo de Babilonia, el mundo egipcio, el pueblo de Israel tiene que convivir en un mundo que explica la realidad a partir de la lucha entre dioses, que venimos del caos y de cosas que llenan al ser humano de temor y de terror. En cambio, el paso al monoteísmo, es un paso de racionalidad. Cuando los babilonios creían que el dios eran el sol, la luna, las estrellas, y que estábamos en mano de poderes ocultos, el judaísmo viene a profesar una fe que dice que, en realidad, hay un sólo dios, que las cosas tienen un sentido, una razón. Todas estas cosas que la gente adora son cosas que dios creó que son naturaleza como nosotros. Ese cambio de paradigma es el que va a permitir que todo occidente no vea en la naturaleza a un ser divino, al cual, después, la ciencia moderna va a poder explorar, a una naturaleza a la que no se le rinde culto. Muchos dicen que eso fue una primera secularización del mundo frente a un modo de interpretar la realidad. Si uno mira la historia de las religiones, ve que han ido evolucionando con la filosofía, con la ciencia, con la humanidad, con la antropología. El ser humano que se pregunta es el mismo. El ser humano que cree, frente a una crisis como la de Auschwitz, en el siglo XX, se pregunta dónde estaba dios cuando el Holocausto, y cómo sigo teniendo fe judía o cristiana después de esto. Eso le interpela su fe y le hace, muchas veces, resignificar lo que cree. Joseph Ratzinger (el Papa emérito) dice algo que puede parecer extraño: que el cristianismo no se origina en las religiones, sino en la filosofía, justamente, porque lo que busca es un dios que, ante todo, tiene que ser logos, razón, que entiende el mundo como un lugar racional. Es una especie de combate frente al mundo de los mitos por una explicación más racional de la realidad.

Noticias: ¿La ciencia llegó para complicar las cosas? Pienso en Galileo, a quien se le pidió perdón 500 años después.

Pastorino: Estoy convencido de que hay un mito, de raíz positivista, que se construyó sobre el conflicto entre ciencia y religión. Hay un conflicto por un mito creado. En el caso de Galileo no fue un conflicto entre ciencia y religión, fue un conflicto entre dos paradigmas científicos. En esa época estaba el modelo aristotélico, el asumido por la mayoría, donde los teólogos y los cardenales hacían ciencia y, obviamente, Galileo era un tipo despegado a nivel de ciencia, que no fue comprendido en su tiempo como tantos genios de nuestra historia. Él escribió un libro, medio novelesco, donde se burla con ironía de los aristotélicos, lo que generó una gran bronca entre quienes detentaban el poder de su tiempo. Galileo tenía la protección y la amistad del Papa. Le dieron arresto domiciliario y lo obligaron a retractarse. De eso pidió perdón la Iglesia. También se creó la leyenda negra. La obra de Bertolt Brecht es literaria, es teatral, está buenísima pero tiene cosas que no obedecen a la historia. El conflicto era entre dos modelos científicos. Había una comunidad científica que no aceptaba un nuevo paradigma, como ha pasado, después, en la propia ciencia. Entonces, a nivel de lo que es ciencia y religión, no da para tanto. Debe ser el único conflicto infeliz de la historia de esa magnitud.

Noticias: ¿Por qué el positivismo generó ese conflicto?

Pastorino: Por la idea de Augusto Comte de que la ciencia iba a superar a la religión como aquel tercer estadío, que la ciencia iba a responder a todas las preguntas. En la epistemología eso cayó, es prehistoria, sin embargo a nivel cultural y social sigue presente. Se escucha gente que dice que la ciencia va a dejar inútil a la religión. Eso es Comte, siglo XIX. Sin embargo, sus profecías no se cumplieron, porque entiende las explicaciones de la religión como explicaciones científicas. Por supuesto que hoy no explicamos la lluvia porque un dios llora, aunque esto no es cristianismo. Hoy no tenemos que recurrir a explicaciones míticas para comprender el funcionamiento de la realidad.

Pero las grandes preguntas de sentido demuestran que la religión está tan viva en todos los continentes. El prejuicio positivista primero y neopositivista después, es reducir la racionalidad a lo empírico, es decir, que lo que es racional es demostrable por la ciencia. Esto es un reduccionismo que hizo gran parte de la ciencia del siglo XX, que tendió a reducir, y que el propio Karl Popper es el que la critica. Hay una idea de que la religión no es racional. Perdón, la religión no tiene demostración empírica, esto se sabe en la filosofía, pero en la calle no. San Agustín hablaba de la lectura alegórica de la Biblia, la lectura simbólica, no literal, en el siglo IV. San Agustín decía “la Biblia no habla de qué va el cielo, sino de cómo se va al cielo”. La Biblia no es un libro de ciencia, no es un libro para explicar cómo funciona el mundo, ni para responder a todas las preguntas de nuestra curiosidad, sino que es un libro de fe que tiene un mensaje de salvación para el que lo cree. Esa distinción de San Agustín ha sido patrimonio de la Iglesia, pero los grupos fundamentalistas, a veces, tienen una visión demasiado estrecha del texto y le hacen un flaco favor.

Noticias: ¿Qué piensa de las explicaciones de un científico como Stephen Hawking?

Pastorino: Stephen Hawking en física y matemática es un genio del siglo XX, pero lo que dice de dios es lo mismo que dicen algunos alumnos míos en el liceo. Un tipo que no tenía ni idea de teología ni de historia de la religión. Él creía que los religiosos pretendían justificar a dios como una causa física del universo. Como él pensaba eso, pensó “liquidé a dios”. Pero con decir eso, hacía una conclusión metafísica, porque lo que está antes del big bang, como no hay tiempo ni espacio porque no se puede medir, es nada. Pero que digas que no hay nada, no es nada desde la ciencia. Entonces, es una especulación metafísica. O se afirma que hay un creador, o que fue por generación espontánea, o que es por azar, pero siempre es una explicación metafísica. Eso no te da derecho a afirmar que existe dios ni que no existe. Porque los fundamentalistas del diseño inteligente usan el big bang para decir que es la prueba de que dios existe, que tampoco lo es, porque no se puede usar la especulación metafísica como una prueba científica, empírica.

Noticias: ¿Hoy está mejor vista la ciencia que la religión?

Pastorino: En Uruguay, si algo suena que es científico, por más que sea un delirio, parece más serio. Por ejemplo, “reencarnación cuántica” o a todo lo que se le agrega “neuro algo”. Si bien la ciencia sigue teniendo prestigio —y esto es bueno por todo lo que la ciencia le ha dado a la humanidad— el siglo XX nos demostró lo devastador que puede hacer la ciencia sin ética, sin una constelación de sentido. Aquí entra el diálogo entre ciencia y religión. Muchos hablan sobre que las religiones pueden aportar a la ciencia una mirada, una visión de sentido, un discurso ético. Por más que la ciencia me lo permita, que me diga hasta dónde puedo experimentar con humanos, como sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. Por el poder que me da la técnica, ¿puedo atravesar todos los límites? La religión no viene a colonizarte, sino, como en cualquier diálogo, viene a hacer un aporte que se puede escuchar, que ayude a pensar un montón de cosas. Pero no sólo la religión, también la filosofía o la ética. La idea del cientificismo positivista de que la ciencia es toda la poseedora de la verdad y que no tiene que pedirle nada a nadie porque es totalmente objetiva, es un mito que cayó. La ciencia se volvió más humilde. El propio Habermas dice que ninguna ciencia es omnicomprensiva. Ninguna disciplina abarca toda la realidad. De ahí que es importante el diálogo, pero un diálogo sin confusión, si no después hacemos pseudociencia, o religión con disfraz científico. El diálogo no es ensalada. El diálogo es simplemente escucharse.

PERFIL. Miguel Pastorino (Montevideo, 1976). Es licenciado en Filosofía y realiza actualmente el doctorado en la Universidad Católica de Buenos Aires. Docente en la Universidad Católica del Uruguay y en enseñanza secundaria. Fue director del Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo. Es miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Profesor de Filosofía, Fenomenología de la Religión e Historia de las Religiones. Fundó en el año 2000 el Servicio para el Estudio y Asesoramiento sobre Sectas (SEAS).

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