Martes 4 de octubre, 2022

SOCIEDAD | 17-08-2022 14:04

Fabián Tablado y los límites del derecho penal

El femicida de Carolina Aló fue denunciado por sus vecinos en Bell Ville, Córdoba.

Fabián Tablado fue denunciado una vez más y su caso puso en evidencia los límites del derecho penal a la hora de hablar de femicidios. El asesino de Carolina Aló cumplió su condena: pasó veintitrés años, nueve meses y un día en prisión. En la cárcel estudió, se hizo pastor y hasta realizó cursos sobre violencia de género. Sin embargo, nada de eso fue garantía para su reinserción social.

Tablado había recuperado la libertad en febrero del 2020, pero al poco tiempo tuvo que volver a prisión un año más por violar las perimetrales que tenía con la familia de Aló. Además, fue denunciado por todas las parejas que tuvo mientras estuvo en la cárcel y, también, por la mujer con quien tuvo a sus dos hijas.

En diciembre del 2021 se instaló en Bell Ville, Córdoba, en la casa de su última novia, Yanina. Los vecinos siempre desconfiaron de él. Sin embargo, en el último tiempo comenzaron a escuchar peleas y discusiones. El nivel de conflicto escaló hasta que el 29 de julio presentaron una denuncia. El fiscal que intervino, Nicolás Gambini, dispuso la restricción de acercamiento de Tablado a la joven y además asignó una custodia policial en el domicilio.

Sin embargo, la historia no terminó ahí. La joven decidió salir en los medios y defendió a Tablado. Contó que desde hace tres meses no están en pareja, pero que el hombre continuaba viviendo en su casa porque se tenían cariño y que sus padres lo querían como si fuese su propio hijo.

“La chica no denuncia por miedo”, aseguró a NOTICIAS Edgardo Aló, el padre de Carolina. Desde que su hija fue asesinada, él se encargó de monitorear que Tablado cumpliera su pena como correspondía. Además, creó la Fundación Carolina Aló que se dedica a la prevención de violencia de género. Cuando el femicida de su hija se instaló en Bell Ville, los mismos vecinos lo empezaron a contactar para contarle lo que sabían. “Hablé con las personas que denunciaron. Muchos no se quieren meter porque desconfían sobre cómo puede llegar a reaccionar”, agregó.

Desconfianza. “El caso deja en evidencia que el derecho penal tiene límites. Nuestra Constitución dice que las cárceles no son para el castigo, sino para que las personas vuelvan a tener un lugar en la sociedad. Pero cuando observamos las cifras de reincidencias, vemos que el encarcelamiento no lo consigue. Lejos de resocializar, las cárceles profundizan los conflictos”, aseguró a NOTICIAS la abogada Sabrina Cartabia.

La complejidad de la violencia de género y las dificultades que tiene el Derecho para resolver estos problemas se pusieron en evidencia en este caso como nunca. En las últimas cuatro pericias psicológicas que le hicieron a Tablado, se demostró que el hombre está lejos de haber resuelto sus problemas. Los estudios corresponden a abril de 2018, a diciembre de 2018, a noviembre de 2019 y a febrero de 2020. Ninguno de estos estudios era vinculante y su libertad era inminente por el simple hecho de que estaba agotada su condena.

Si bien la pena original terminaba a fines de 2022, gracias al beneficio de la derogada ley del “2x1”, a los cursos que tomó en prisión como “estímulo educativo” y a una conducta que año a año el Servicio Penitenciario calificó con un 10, consiguió que su pena se redujera poco más de dos años.

La noticia de la denuncia en Bell Ville puso todas las miradas sobre él y, después de años de silencio, Tablado habló con los medios. “Pagué ante la Justicia y trato de vivir como un ciudadano libre. Tengo derecho a rehacer mi vida. En algún lugar tengo que vivir, o sino que pongan la pena de muerte para gente como yo”, declaró. Tablado solo hizo referencia -sin nombrarla- a Carolina Aló y nada dijo acerca de las otras denuncias que se presentaron en su contra: “Hice un curso sobre violencia en la cárcel y ahora estoy haciendo un curso online de violencia de género en la Universidad de Córdoba. Si en la década de 1990 hubiese existido la información y la visualización del género y el femicidio que hay hoy, yo no hubiese cometido ningún delito”.  

Para Edgardo Aló, esas declaraciones no son más que palabras vacías: “Después de Carolina hubo tres denuncias más. La madre de sus mellizas aseguró que él la amenazó a ella y a su madre; cuando estuvo en la Unidad 9 de La Plata estuvo de novio con otra chica que luego contó que  intentó matarla clavándole una bombilla en el cuello. Otra joven de Baradero dijo lo mismo. No cambió nada y encima ahora dice que hizo cursos. ¿Cómo? ¿Necesitás que el Estado te diga que no tenés que matar para no hacerlo”, lanzó el hombre.

Cartabia entendió el planteo de Aló y sostuvo: “Hay una sobrestimación de la herramienta pedagógica. Pero no se trata de hacer uno o varios cursos y hay mucha literatura que te dice que solo la herramienta pedagógica no va a cambiar por sí sola la conducta, que tiene que haber un conjunto de acciones”, sostuvo. Sin embargo, dejó abierta la pregunta que desvela a la sociedad: “La prisión de por vida en nuestro país no existe y nos deberíamos preguntar si eso es lo que queremos, porque hablaría de un fracaso social profundo. Lo que se debe hacer es pensar acciones concretas con responsabilidad y que puedan ir más allá de la cárcel como única solución”, finalizó. 

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Giselle Leclercq

Giselle Leclercq

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